Técnica de Ludovico

La técnica o método Ludovico es una terapia ficticia de aversión asistida mediante drogas utilizada en la novela y película La naranja mecánica. Consiste en exponer obligatoriamente al paciente ante imágenes violentas durante largos periodos de tiempo, mientras éste está bajo los efectos de las drogas. Obligándole a ver las imágenes de horribles violaciones, agresiones, y otros actos de violencia mientras sufre los efectos de las drogas proporcionadas, el paciente asociará las sensaciones de malestar estomacal con estos actos de violencia y sufrirá dicho malestar quedando incapacitado.

La técnica Ludovico es una copia artística del fenómeno psicológico conocido como condicionamiento clásico, proceso iniciado por el psicólogo, filósofo y fisiólogo ruso Iván Pávlov. En la historia de La naranja mecánica, cuando se trata al protagonista Alex DeLarge con esta técnica, al igual que se hizo con los perros de Pavlov, se le aclimata a una alta aversión tanto física como psicológica al estímulo controlado que se le presenta.

En el proceso de creación de la novela y de la adaptación cinematográfica de La naranja mecánica, tanto el autor de la obra Anthony Burgess como el director Stanley Kubrick se esforzaron en gran medida para incorporar una multitud de símbolos para el contexto de la historia. Esta riqueza en representaciones de la cultura contemporánea y ciencia moderna en la obra supone una de las causas por las que la historia de La naranja mecánica haya conservado su actualidad hasta nuestros días.

Contexto social

La mayoría de la película refleja los miedos y extrapolaciones lógicas del periodo en el que fue concebida: desempleo masivo, decadencia moral y los diferentes enfoques liberales y conservadores al crimen cometido. El protagonista, Alex DeLarge, hedonista, sadista y sociópata refleja el resultado final de esta futura distopía. La técnica de ficción Ludovico juega un papel crucial tanto como mecanismo de la trama como comentario social.

Tras su captura y encarcelamiento por asesinato (el crimen desde un punto de vista conservador), Alex se presta voluntario para la técnica Ludovico (la propuesta más liberal/tecnócrata ante el crimen), soñando con una pronta liberación y sin tener ni idea en qué consiste el tratamiento. Uno de los mecanismos cruciales de la trama se produce cuando, mientras es forzado a ver escenas de alta violencia y crueldad, también se le obliga a ver antiguos noticieros y propaganda de régimenes violentos, en un intento por curarle de cualquier tipo de aberración social. Desafortunadamente (e irónicamente), uno de los cortes que se repite es El triunfo de la voluntad, cuya música, de Ludwig van Beethoven (el único vicio social aceptable del protagonista) también suena durante el tratamiento. De este modo, mientras se le 'cura' de la violencia y la aberración social, también se le erradica su amor por la música de Beethoven. Es este defecto en el tratamiento lo que permite que Alex pueda eventualmente contrarrestarlo, y tras sobrevivir a un intento de asesinato de una de sus víctimas, la película termina con el protagonista convertido en títere político del debate sobre el crimen, mientras que vuelve a imaginarse a sí mismo llevando a cabo los mismos actos sociópatas de su etapa anterior. En el último capítulo de la novela el personaje termina por dejar de sentirse a gusto con ese comportamiento, al madurar con el tiempo y sin necesidad de ningún tipo de terapia para ello.

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