T'Hó

Para otros usos del término véase Tho.

División de las jurisdicciones o cacicazgos mayas en el siglo XVI según Ralph L. Roys.[1]

T'Hó es el nombre de la ciudad maya, también llamada Ichcanzihó o Ichcaansihó,[2]​ encontrada en ruinas por los conquistadores españoles jefaturados por Francisco de Montejo y León (el Mozo) y donde erigieron la actual ciudad de Mérida en Yucatán, México, el año de 1542.

Se encontraba en la jurisdicción maya denominada Chakán, una de las 16 provincias ( kuchkabales) o cacicazgos en que se encontraba dividida la Península de Yucatán, conforme al mayista Ralph L. Roys, después de la disolución de la liga de Mayapán a mediados del siglo XV y cuando llegaron los conquistadores españoles.

Desde T'Hó lograron los europeos consolidar la conquista de la Península de Yucatán que se había dificultado por la tenacidad y bravura del pueblo maya.

La erección de la ciudad de Mérida en Yucatán, a lo largo del siglo XVI, por parte de los españoles que se asentaron en las ruinas de T'hó, se habría hecho en buena medida con las piedras ya cortadas y trabajadas por los habitantes mayas que los precedieron en el lugar, y que habían desarrollado ahí una comunidad, demográfica y políticamente importante, en el posclásico maya. En la actualidad se puede observar como la Catedral de Yucatán (San Ildefonso), la más antigua de México ( 1562- 1567), fue construida con piedras cuyo labrado maya aún es visible en ciertos lugares de la edificación.[2]

Descripción de la ciudad vieja

Los restos de vestigios mayas existentes dentro de la actual ciudad de Mérida, tales como esta piedra labrada, son una vaga muestra de la arquitectura que existía en la antigua T'Hó

Las referencias que llegan a nuestros días de la ciudad T'Hó, es que había sido sobria, pero de imponente arquitectura, con carácter militar y astronómico. Juan Francisco Molina Solís, historiador decimonónico,[3]​ señala que había sido fundada por los chanes (después llamados itzáes), quienes luego de habitar Bacalar, hoy Quintana Roo, emigraron rumbo al poniente para fundar, Chichén Itzá, Izamal, Motul y la ciudad de Ichcaanzihó (T'Hó), hoy Mérida. Esto habría sucedido hacia el año 550 d. C.

De grandes plazas que tuvo la ciudad partían varias avenidas hacia los cuatro puntos cardinales, dirigiéndose a los cacicazgos que dominaban la región antes de la llegada de los españoles, entre los cuales sobresalieron los del sur: Kin Pech ( Campeche) y Chakán Putum ( Champotón).

Construyeron los mayas, según las crónicas antiguas, dos grandes templos en honor a sus dioses Bak-luum-chaan y H'Chuum-caan y alrededor de ellos levantaron los palacios de los sacerdotes, del cacique y de los demás dignatarios. Había también un observatorio astronómico y enormes plazas donde se celebraban las festividades civiles, militares y religiosas. Eligio Ancona, historiador, describe el palacio como:[4]

"un amplio terraplén que podría tener ochocientos pies de largo, cuatrocientos de ancho y de quince a veinte de elevación. Subíase a la cima por medio de una escalinata de piedra, compuesta de siete gradas tan altas que dieron lugar a pensar que solo podían ser subidas por gigantes."

Placa que señala el lugar donde existiera "El Imposible", uno de los cerros de la antigua T'Hó

Había varios cenotes que aprovisionaban el agua potable y para otros usos, gracias a que el manto freático de la zona se encuentra a sólo ocho metros de profundidad.

En el caso particular del sitio de T'Hó, la información histórica y literaria maya lo refiere como "Noh Cah Ti Hó" –el Gran Pueblo de T’Hó–, de manera que nos da una idea de que la antepasada maya de Mérida mereció un trato que mostraba su preeminencia sobre otras poblaciones del Mayab peninsular. Para algunos historiadores, como Sergio Quezada, T'Hó era un "bataboob independiente", entidad política descentralizada y no subordinada a ninguna capital.

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