Sustitución lingüística

No confundir con el cambio lingüístico.

La sustitución lingüística o cambio de lengua es un proceso sociolingüístico, que dura varias generaciones, mediante el cual el pueblo A cambia su código lingüístico a favor de la lengua del pueblo B, dejando de hablar, al mismo tiempo, su lengua propia original. El cambio de lengua es caracterizado, sobre todo, por las múltiples influencias léxicas, fonológicas y gramaticales que la lengua A ejerce sobre la lengua B, es decir, los fenómenos de substrato lingüístico.

El proceso de sustitución lingüística se caracteriza por el abandono intergeneracional de una lengua en favor de otra. Esto significa típicamente que los padres no enseñan su lengua materna a los hijos, sino la nueva lengua, más prestigiosa socialmente, que la sustituye. Se ha comprobado que este proceso, para un territorio dado, suele empezar por las clases altas urbanas, y de ahí va pasando cada vez más abajo en la escala social al resto de clases urbanas; posteriormente el proceso pasa a las clases altas rurales, y acaba en las clases bajas rurales, que son las últimas en mantener viva la lengua original.

Causas del cambio lingüístico

La sustitución lingüística se produce en comunidades bilingües o multilingües donde ciertos individuos hablan una lengua A con un prestigio sociolingüístico menor que otra lengua, B. En estas circunstancias es posible que la lengua A sea sustituida por la lengua B. La diferencia de prestigio entre las lenguas A y B suele implicar que la lengua B tiene todas o alguna de las siguientes características:[1]

  1. Mayor amplitud territorial. La lengua B tiene un uso territorial o sociológico más amplio, y que la lengua A se usa en menos circunstancias que la lengua A. Así frecuentemente la lengua A se restringe a localidades pequeñas o al ámbito familiar.
  2. Hablantes de la clase dominante. La lengua B es hablada mayoritariamente por las personas de mayor poder adquisitivo y poder político, mientras que la lengua A es la lengua materna de individuos de los grupos menos favorecidos económicamente de la sociedad, o los grupos con menos poder político y social.
  3. Usabilidad en contextos culturalmente elevados. La lengua B es la usada generalmente para usos académicos, científicos y administrativos mientras que la lengua A frecuentemetne es una lengua con un léxico adaptado a la vida rural o familiar y carece de una tradición de uso para la ciencia, las tecnologías y los registros altamente especializados.

Dados esas características es posible que sucedan algunas de las siguientes cosas:

  • La lengua A no se usa o se usa poco en el contexto académico y escolar, por lo que los niños hablantes de A se vuelven competentes sólo en lengua B en estas áreas.
  • El número de personas monolingües en B supera al número de personas monolingües en A.
  • En los matrimonios mixtos entre hablantes de la lengua A y la lengua B es posible que los hijos usen sólo B, si uno de los dos padres sólo habla B.
  • El acceso a ciertas posiciones económicamente favorables requieren destreza en el uso de la lengua B, por esa razón muchos hablantes de A se ejercitan en el uso público de B, dejando A relegada al ámbito familiar.

La combinación de estos factores aumenta la probabilidad de que un hablante cuya lengua materna es A, use la lengua B con mayor probabilidad con sus hijos (al menos en ciertos contextos).

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