Surgimiento del Estado argentino

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Historia de la Argentina
1810 - 1880
Surgimiento del Estado argentino
Guerra de Independencia de la Argentina, que culminaría recién a inicios de la tercera década del S.XIX.

Se conoce como el proceso de surgimiento del Estado argentino al período de la historia de la Argentina durante el cual la autoridad de la monarquía española llega a su fin en el virreinato del Río de la Plata, el cual se disgrega en diversas unidades políticas y se produce la conformación jurídico-política de lo que hoy es la República Argentina. Con el primer antecedente en las invasiones inglesas, este proceso se inicia propiamente con la Revolución de Mayo y culmina con la sanción de la Constitución Nacional en 1853.

Antecedentes

A lo largo del siglo XVIII, los cambios políticos llevados adelante por la Casa de Borbón que reemplazó a la Casa de Austria a partir del 16 de noviembre de 1700 en el Imperio Español transformaron las dependencias americanas, hasta entonces "reinos" relativamente autónomos, en colonias enteramente dependientes de decisiones tomadas en España en beneficio de ella.[2]

El Virreinato del Río de la Plata incluía casi todas las provincias más australes del imperio español en América del Sur: Charcas, Tucumán, Paraguay, Río de la Plata y Cuyo. Se trataba de un espacio amplísimo y escasamente poblado, cuya población decrecía en términos generales de norte a sur, y cuya capital, Buenos Aires, estaba muy cercano el ángulo sudeste del territorio. Estaba cercado por dos extensas áreas casi despobladas, de más de un millón de km² cada una, dominadas por indígenas no sometidos: la Patagonia y la Pampa por el sur, y el Chaco dividiendo en dos el sector norte.[3]

Durante el virreinato, la ciudad de Buenos Aires y la región circundante crecieron rápidamente en población y en importancia económica, sin revertir por ello la diferencia poblacional en favor de las provincias del norte. Gran parte de la economía giraba en torno a la explotación y comercio de la plata del Cerro Rico de Potosí.[4]

En junio de 1806 se produjo la primera de las invasiones inglesas, y la ciudad de Buenos Aires fue ocupada por fuerzas británicas ante la pasividad de las autoridades virreinales; una fuerza compuesta por milicianos criollos y tropas veteranas los expulsó en el mes de agosto. El pueblo se organizó en milicias voluntarias, que al año siguiente enfrentaron una segunda invasión, que en febrero ocupó la ciudad de Montevideo, pero en el mes de julio fracasaron en ocupar por segunda vez la capital, ante la exitosa acción de las milicias porteñas; los británicos evacuaron el Río de la Plata.[5]

Las invasiones inglesas mostraron la capacidad organizativa y el valor de los criollos, y la incapacidad de los españoles para defender a sus colonias. Durante los tres años siguientes, la política local fue un continuo conflicto entre criollos y autoridades coloniales; en 1809 estallaron dos revoluciones en el Alto Perú, en Chuquisaca y La Paz, que fueron aplastadas por la reacción colonial española.[6]

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