Sunset Boulevard (película)

Sunset Boulevard, o Sunset Blvd.[1] es una película estadounidense de cine negro estrenada en 1950 y dirigida por Billy Wilder, también coautor del guion.

El título original alude a la célebre avenida que atraviesa Los Ángeles y Beverly Hills, un lugar que en tiempos del cine mudo había albergado las mansiones de muchas estrellas de cine. Aparte de tal alusión, el título esconde un doble significado pues sunset en inglés significa ocaso, crepúsculo, y sugeriría decadencia.

La película narra la historia de una antigua estrella del cine mudo: Norma Desmond (interpretada por Gloria Swanson), quien, incapaz de aceptar que sus días de gloria pasaron, sueña con un retorno triunfante a la gran pantalla, para el cual espera contar con la ayuda de Joe Gillis ( William Holden), un guionista al que convierte en su amante. Otros intérpretes destacados son Erich von Stroheim, como el mayordomo de la estrella, y Nancy Olson. Varias figuras destacadas de Hollywood hacen cameos en la película: el director Cecil B. DeMille, la famosa columnista de cotilleos Hedda Hopper y tres celebridades del cine mudo, Buster Keaton, H. B. Warner y Anna Q. Nilsson.

En el momento de su estreno, Sunset Boulevard recibió grandes elogios de la crítica. Fue nominada a once Premios Óscar, aunque ganó solamente tres. Hoy día es considerada un clásico, y a menudo se la cita como una de las obras más relevantes del cine estadounidense. En 1989 fue incluida en la primera selección de películas estadounidenses consideradas dignas de ser preservadas por el National Film Registry. En la lista del American Film Institute de las 100 mejores películas del cine de los Estados Unidos, hecha pública en 1998, figuraba en el duodécimo puesto, aunque en una edición más reciente de dicha lista, de 2007, ha descendido al decimosexto.

Argumento

Plano del tráiler de Sunset Boulevard, muy semejante al de la secuencia de apertura de la película, en el que también aparece el bordillo con el rótulo "Sunset Blvd." El plano de la imagen, sin embargo, no se utilizó en el montaje final. En el utilizado no aparecen colillas junto al bordillo.

La película comienza con el plano de una acera. La cámara se mueve hasta dejar ver que en el bordillo pone "Sunset Blvd." Comienza a moverse, en un ángulo picado, por sobre el pavimento de Sunset Boulevard, con los títulos de crédito sobreimpresionados. Cuando los títulos de crédito han cesado de aparecer, la cámara se mueve hasta adoptar una angulación normal: aparece una comitiva de motocicletas y coches de la policía. Una voz en off explica que se ha cometido un asesinato en una de las grandes mansiones del bloque 10.000. Mientras la voz continúa hablando, se muestra la llegada de policías y periodistas a la mansión. En la piscina se encuentra el cadáver de un joven. La voz en off explica que es un simple guionista, que "siempre quiso una piscina. Bueno, al final consiguió una. Sólo que el precio resultó ser un poco alto".[3] Hay un fundido y la voz, que es la del propio muerto, empieza a explicar cómo ocurrió todo, en un flashback que se extenderá por la mayor parte de la película. La acción comienza seis meses atrás. La cámara entra por la ventana en el apartamento en el que Joe Gillis, un guionista en horas bajas -el futuro cadáver en la piscina- se encuentra escribiendo a máquina, vestido sólo con un albornoz. Es interrumpido por dos cobradores que traen una orden judicial para llevarse su coche, un Plymouth convertible con matrícula de California 40 R 116, por impago. Gillis se excusa diciendo que lo ha dejado a un amigo para ir a Palm Springs. Los cobradores anuncian que regresarán por el coche al día siguiente al mediodía, y se marchan.

Gillis escribiendo a máquina en su apartamento, al comienzo de la película.

Cuando se van, la voz en off explica: "Bueno, necesitaba unos doscientos noventa dólares, y enseguida o perdería el coche".[4] Gillis va a buscar el automóvil, que ha dejado aparcado donde los cobradores no puedan encontrarlo, y se dirige a los estudios Paramount. Su objetivo es vender un guion sobre béisbol llamado Estafa descubierta (Bases Loaded en el original). Se entrevista con un importante productor llamado Sheldrake (interpretado por el actor Fred Clark), aquejado de úlcera de estómago y que bebe continuamente leche y eructa de vez en cuando, a quien Gillis le explica la historia, proponiendo a Alan Ladd para el papel principal.

Sheldrake llama a Betty Schaefer ( Nancy Olson), encargada de revisar los guiones del estudio, quien da una opinión muy negativa sobre el guion de Gillis. Se produce un conato de discusión entre ambos, que es cortado por Sheldrake cuando le pide a Schaefer que se vaya. Al quedarse solos, Gillis suplica a Sheldrake un trabajo, y luego directamente que le preste trescientos dólares. Sheldrake responde con evasivas. Gillis se va entonces al comercio de Schwab's (Schwab's Pharmacy), establecimiento del que afirma que es una combinación de "cafetería, bar y sala de espera".[6] En ese momento es descubierto por los dos cobradores, quienes emprenden su persecución. El coche de Gillis sufre un pinchazo, y el guionista se refugia en un desvío lateral. Sus perseguidores pasan de largo sin verle.

Gillis descubre que se encuentra ante una mansión aparentemente abandonada, con un vasto garaje, en el que decide esconder su automóvil. Mientras inspecciona los alrededores de la mansión, cuya decrepitud le hace pensar en el personaje de Miss Havisham, de la novela de Dickens Grandes esperanzas, escucha que una mujer con gafas oscuras le llama desde detrás de unos visillos, dirigiéndose a él como si le estuviera esperando. Desde la puerta de entrada de la mansión, el mayordomo le hace señas para que entre. Subiendo por una majestuosa escalinata, llega a la habitación donde le espera la mujer. En el centro de la estancia han colocado una especie de catafalco, sobre el que reposa lo que parece un cuerpo cubierto con un lienzo. La mujer da instrucciones a Gillis sobre cómo desea el ataúd: obviamente, tanto ella como su mayordomo lo han confundido con un enterrador. Gillis está estupefacto. Entonces, la mujer descubre el cuerpo, y se ve que se trata del cadáver de un mono.

Gillis dice entonces que no es quien ella cree, y explica cómo ha llegado hasta la mansión. Indignada, ella lo expulsa, pero Gillis la reconoce. Es una antigua estrella de cine mudo, Norma Desmond:

Joe: Usted es Norma Desmond. Salía en las películas mudas. Era usted grande.
Norma: Soy grande. Son las películas las que se han hecho pequeñas.[7]

Cuando averigua que Gillis es guionista, Desmond le muestra el guion que está escribiendo para lo que espera que sea su regreso a la gran pantalla. Está basado en la historia de la bíblica Salomé, la hija de Herodes Filipo, por cuya causa fue ejecutado Juan el Bautista, según el relato bíblico. Desmond espera poder contar con Cecil B. DeMille, con el que ha trabajado anteriormente, como director de la película. La lectura del guion, desacostumbradamente extenso, le lleva a Gillis varias horas. (Durante ese tiempo, llega el verdadero empleado de pompas fúnebres para el entierro del mono). Cuando Gillis le sugiere que sería conveniente que su guion fuera revisado por un escritor profesional, Desmond le ofrece el trabajo, por 500 dólares a la semana. Gillis acepta, y se acuerda que pase esa noche en la mansión, en una habitación que hay sobre el garaje. Esa misma noche, desde su habitación Gillis presencia el ridículamente solemne entierro del mono, que se lleva a cabo en el jardín. Resume su situación con esta frase:

Todo era muy raro, pero vería cosas aún más raras.[8]

Al despertarse, tras una extraña pesadilla en la que se mezclan elementos del día anterior, escucha música de órgano. Descubre que alguien (después se sabrá que ha sido Max, el mayordomo) ha traído de su apartamento todas sus pertenencias. Cuando va a protestar, Desmond le explica que ha sido por orden suya (también ha pagado los tres meses de alquiler que Gillis debía en su apartamento). Norma Desmond le explica a Gillis que ha decidido que se instale en la mansión mientras trabaja en el guion de Salomé. Aunque a regañadientes, Gillis acepta las condiciones impuestas por Desmond.

Mientras trabaja para adaptar la desmedida extensión del guion escrito por Desmond a un formato susceptible de convertirse en película, Gillis sufre las continuas interferencias de la actriz, que no acepta que se corten escenas en las que ella aparezca. Se pone de relieve la egolatría de la artista, que vive rodeada de cientos de fotografías suyas. Recibe periódicamente decenas de cartas, supuestamente de admiradores, solicitándole fotografías firmadas.

En los momentos de descanso, dos o tres veces a la semana, Mayerling proyecta antiguas películas de Norma Desmond para la actriz y Gillis (de hecho, para la escena en cuestión se utilizaron secuencias de la película La reina Kelly, protagonizada por Gloria Swanson y dirigida por el actor que interpreta a Max von Mayerling, Erich von Stroheim). La actitud que Desmond muestra hacia Gillis durante las proyecciones evidencia que pretende de él algo más que su trabajo como guionista. La revisión de sus antiguas películas le sirve a Norma Desmond como pretexto para disertar sobre la superioridad del cine mudo ("No necesitábamos diálogos. Teníamos rostros"[9] ) y mostrar su desprecio por los intérpretes del momento (con la excepción de Greta Garbo).

Otra escena de la vida cotidiana en la mansión de Desmond se presenta poco después: las reuniones de Norma con antiguos compañeros actores del cine mudo para jugar al bridge. Estos actores, a los que Gillis llama "estatuas de cera", están interpretados por Buster Keaton, Anna Q. Nilsson y H. B. Warner, los tres realmente viejas glorias de la época muda que habían abandonado el cine. Durante la partida, Desmond trata a Gillis como a un criado (le ordena que vacíe el cenicero), y se niega a prestarle ayuda cuando los cobradores, que finalmente han localizado su coche, se presentan para llevárselo con una grúa. Ella le asegura que no necesitará el coche, ya que ella posee ya uno, un Isotta Fraschini hecho a mano que le costó 28.000 dólares.

Los cambios que se están produciendo en la relación entre Gillis y Desmond se ponen de relieve cuando la actriz lleva al guionista de compras para renovar su vestuario. La siguiente escena tiene lugar durante el lluvioso mes de diciembre: como su habitación tiene goteras, Gillis se ve obligado a trasladarse al edificio principal. Es trasladado a la habitación del marido, o, como precisa Max von Mayerling, de los maridos, ya que Norma Desmond se ha casado tres veces. Gillis descubre también que en la mansión no hay cerraduras, ya que la actriz ha intentado varias veces suicidarse. También se da a entender que las cartas de admiradores que recibe la actriz son en realidad enviadas por el fiel Max.

Norma Desmond es rechazada por Gillis.

En la fiesta de Nochevieja organizada por Desmond no hay más que un invitado: Gillis. Ambos bailan mientras una orquesta interpreta tangos, ante la mirada triste y resignada de Max. Cuando Norma le regala a Gillis una pitillera y empieza a hacer planes sobre su futuro en común, el guionista la rechaza, dando a entender que no siente nada por ella. Desmond lo abofetea y corre a su habitación. Gillis abandona la mansión (significativamente, su caro traje de etiqueta, regalo de Desmond, se le engancha en la puerta al salir). Hace auto-stop hasta la casa de su amigo Artie Green, donde en ese momento se celebra una animada fiesta de Nochevieja. Es recibido calurosamente por Green, quien acepta albergarle por una temporada. Green presenta a Gillis a su novia, quien resulta ser Betty Schaefer, la revisora de guiones a la que Gillis ha conocido en la oficina de Sheldrake, al comienzo de la película. Schaefer le comenta a Gillis que ha leído un relato suyo, "Ventanas oscuras", del que le han interesado algunas páginas en las que hay un flashback. Ella le sugiere que trabajen juntos para convertirlo en un guion, al tiempo que él flirtea juguetonamente con ella. Gillis se va a llamar a la mansión para pedir que le envíen su ropa y su máquina de escribir, pero Max le informa de que Norma ha intentado suicidarse cortándose las venas. Gillis huye precipitadamente de casa de Artie Green y acude en taxi a la mansión. Encuentra a Norma tendida en su cama, con vendajes en ambas muñecas. Le pide que actúe de forma sensata, pero ella afirma que volverá a intentar suicidarse. Finalmente, poco después de que la orquesta interprete Auld Lang Syne, al filo de la medianoche, Gillis le desea a Norma "Feliz Año Nuevo, Norma", a lo que ella contesta: "Feliz Año Nuevo, cariño", atrayéndolo hacia sí: queda simbólicamente sellada su reconciliación.

Joe Gillis (William Holden), Artie Green y Betty Schaefer (Nancy Olson) en la fiesta en casa de Green.

En la escena siguiente, Max atiende una llamada. Se trata de Betty Schefer, que ha localizado el teléfono de la mansión (Crest View 5-1733), e intenta localizar al guionista. Max se niega a proporcionarle información. Desmond está tomando el sol junto a la piscina, en la que Gillis está tomando un baño. Norma le ordena a Max que lleve el guion de Salomé, ya revisado por Gillis, a Cecil B. DeMille; según ella, apasionada de la astrología, es el momento perfecto según las cartas astrológicas de ella misma y de DeMille. Gillis se muestra algo escéptico sobre sus posibilidades de éxito, pero no se atreve a contradecir a Norma.

Una noche, cuando regresan a la mansión en el Isotta-Fraschini después de visitar a "una de las estatuas de cera", Desmond descubre que se ha quedado sin cigarrillos. Gillis se ofrece a comprárselos y entra en Schwab's, donde se encuentra con Artie Green y Betty Schaefer. Schaefer le reitera a Gillis su propuesta de trabajar juntos, pero éste le dice que ha dejado de escribir. Cuando regresa junto a Norma, que le espera en el coche, Gillis descubre que ha olvidado los cigarrillos.

De nuevo en la mansión, Norma Desmond actúa para Gillis, ofreciéndole una imitación de una de las célebres bañistas del pionero del cine mudo Mack Sennett, papel en el que Norma recuerda haber actuado junto a actrices como Marie Prevost y Mabel Normand. A continuación, la diva imita a Charles Chaplin. Max interrumpe su actuación para comunicarle que ha llamado la Paramount. Desmond se alegra, porque cree que les interesa su guion, pero uando se entera de que no es el propio DeMille el que llama, le ordena a Max que diga que está muy ocupada. Tres días después, Desmond y Gillis van a encontrarse con DeMille. Llegan con el coche, conducido como siempre por Max, a la puerta principal de los estudios Paramount. Uno de los guardias, que no ha oído jamás el nombre de Norma Desmond, no quiere dejarles pasar sin cita previa, pero Desmond reconoce a otro de los vigilantes, bastante mayor, que la trata con gran deferencia y ordena que se les abran las puertas del estudio. Se dirigen al estudio 18, en el que DeMille está rodando Sansón y Dalila (DeMille aparece interpretándose a sí mismo, y el plató que aparece en Sunset Boulevard es realmente aquel en el que el director rodaba su filme de temática bíblica).

Cecil B. DeMille se despide de Norma Desmond ( Gloria Swanson) en los estudios Paramount.

Avisan a Cecil B. DeMille, que en ese momento está dirigiendo la película, de la llegada de Norma Desmond. DeMille aún recuerda con cariño a la actriz, a la que conoció cuando era una jovencita de diecisiete años, y no quiere herir sus sentimientos, aunque el guion le ha parecido lamentable. El director acude a recibir a Desmond a la entrada del estudio. Gillis y Max se quedan esperando en el coche. Al hablar con Norma, DeMille descubre que ella cree que la han llamado de la Paramount porque a él le ha interesado el guion. A DeMille esto le sorprende. Como Norma le dice que quien ha hecho la llamada en nombre del estudio es un tal Gordon Cole, deja sola a la actriz un momento y pide que llamen por teléfono a Cole. Cuando Norma se queda sola, es reconocida por uno de los técnicos de rodaje, apodado "Hog-eye", que apunta un foco hacia ella. Al ser reconocida la actriz, se crea un cierto revuelo en el estudio, y varios de los presentes se acercan a pedirle autógrafos. Entretanto, DeMille habla por teléfono con Gordon Cole y averigua el porqué de las llamadas a Desmond: la Paramount quiere alquilar su Isotta-Fraschini para una película de Bing Crosby. Al regresar junto a la actriz, el director no se atreve a revelarle la verdad, sobre todo cuando Norma se muestra emocionada por encontrarse de nuevo en un estudio. DeMille debe reanudar la filmación de la película y Norma se queda contemplando el rodaje.

Fuera del plató, Joe Gillis ve a Betty Schaefer y se acerca al despacho en el que ésta se encuentra trabajando. Ella le propone que trabajen juntos por las tardes en el guion de "Ventanas oscuras". De paso, le comenta también que Artie, el amigo de Gillis con el que ella va a casarse, está fuera de la ciudad (rodando un western en Arizona). Son interrumpidos por Max von Mayerling, que está haciendo sonar el claxon del coche: acaba de descubrir que a la Paramount no le interesa el guion de Norma Desmond, sino únicamente su coche. Justo entonces, Desmond se despide de DeMille a la puerta del plató: ella sigue convencida de que su proyecto va a realizarse.

Joe Gillis ( William Holden) y Betty Schaefer ( Nancy Olson) trabajan juntos en la escritura de un guion basado en un relato de Gillis.

Después de ese día, Norma Desmond se somete a una serie de tratamientos de belleza, creyendo que su regreso al cine es inminente. A espaldas de norma, Gillis empieza a salir por las noches para reunirse en el departamento de guiones de los estudios Paramount con Betty Schaefer, con la que está trabajando en un guion inspirado en el relato de Gillis "Ventanas oscuras". Desmond sospecha de estas salidas nocturnas y empieza a sentirse celosa. Gillis y Schaefer se sienten cada vez más atraídos el uno por el otro, y su relación se va haciendo más cercana. Ella le cuenta a él la historia de cómo se operó la nariz para obtener un trabajo como actriz, sin resultado. Una noche, al regresar a la mansión, Gillis se encuentra con Max, que está esperándole. En la conversación entre ambos, el mayordomo le cuenta a Gillis que fue, no sólo el descubridor de Norma y el director de sus primeras películas, sino también su primer marido. Desmond, cada vez más celosa, termina por descubrir en el bolsillo de la chaqueta de Gillis el guion en el que éste está trabajando con Schaefer, significativamente llamado "Historia de amor sin título".

Schaefer le cuenta a Gillis que ha recibido un telegrama de su novio, Artie Green, en el que le dice que vaya a Arizona para allí casarse con él. Sin embargo, Schaefer ya no ama a Artie, sino a Gillis. Se besan por primera vez. Cuando regresa a la mansión, Gillis reflexiona, sintiéndose culpable por no haberle hablado a Schaefer de su relación con Norma Desmond e intentando buscar una salida para la difícil situación en que se encuentra. En ese momento, Gillis oye a Norma telefoneando a Betty Schaefer, haciendo insinuaciones insidiosas sobre él. Gillis la interrumpe, arrebatándole el auricular, e invita a Schaefer a que vaya a la mansión a ver con sus propios ojos qué es lo que ocurre. Norma trata de excusarse ante Gillis por su comportamiento, pidiéndole que no la abandone.

Schaefer llega a la mansión. Gillis la recibe y le explica la verdadera naturaleza de la relación entre la actriz y él. A pesar de todo, ella muestra estar dispuesta a perdonarle si se va con ella en ese momento y rompe con el pasado. Él no acepta, e incluso la anima a casarse con Green, dando a entender que tiene demasiado apego por el bienestar material que le proporciona su relación con Desmond. Schaefer abandona sola la mansión. Desmond piensa que ha salido vencedora; sin embargo, Gillis empieza a hacer las maletas. Angustiada, la actriz llama a Max en su auxilio. Antes de que llegue el mayordomo, amenaza a Gillis con suicidarse si se va, y va en busca de un revólver. En la conversación que mantienen, Gillis termina por revelar el secreto que tanto él como Max le han ocultado a Desmond hasta entonces: que la Paramount no está realmente interesada por su guion.

Tras el crimen, la columnista Hedda Hopper (interpretándose a sí misma) informa a la prensa desde la habitación de Norma Desmond.

Entonces aparece Max. En la escena que sigue, Desmond termina por descubrir que es él quien escribe todas las cartas que le llegan diariamente, y que ella creía que eran de admiradores. Definitivamente enloquecida, no acepta los hechos y no se resigna a la partida de Gillis. Éste baja la escalera, y ella lo persigue blandiendo el revólver. Ya en el jardín, le dispara tres tiros. Gillis, herido de muerte, cae a la piscina. Max corre hacia Desmond, que pronuncia las palabras: "Las estrellas no tienen edad, ¿verdad?".[10] Hay un fundido (es el final del flashback) y se pasa al plano en contrapicado de Gillis flotando en la piscina. La voz en off glosa cínicamente el recorrido de Gillis, diciendo que está "de vuelta a aquella piscina que siempre había deseado tener". El cadáver es rescatado de la piscina y sacado de allí en una camilla, mientras curiosos y medios de comunicación (entre ellos los noticiarios de la Paramount) se aglomeran a la entrada de la mansión. En la planta baja, un policía intenta hacer una llamada, pero se lo impide la columnista de cotilleos Hedda Hopper (que aparece interpretándose a sí misma), quien utiliza la línea para hablar con la redacción de su revista desde la habitación de Norma Desmond.

Los policías hacen preguntas a Desmond, pero ella está completamente enajenada. Alguien menciona que los periodistas han traído cámaras, y la mención de esta palabra hace que la actriz reaccione. En su ofuscación, cree que va a comenzar el rodaje de su película. Ni Max ni la policía la sacan de su error. Las cámaras se encuentran en la planta baja. Caracterizada como Salomé, Desmond aparece en lo alto de la escalinata. Max adopta el papel de director, y le explica a Norma que va a rodar una escena en la escalera del palacio. Las cámaras ruedan mientras la actriz, creyendo interpretar a Salomé, baja solemnemente la escalinata de su mansión. Al llegar abajo, pide permiso a Max (al que ella confunde con DeMille) para decir unas palabras, y explica que se encuentra muy feliz de haber regresado al cine. Al terminar, pronuncia la que es quizá la frase más célebre de la película: "Muy bien, señor DeMille, estoy lista para mi primer plano".[11] Siempre creyéndose en el rodaje de una película, se dirige hacia la cámara. Su imagen se va haciendo borrosa. Fundido en negro.

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