Sucesos de Montejurra

Vista de Montejurra desde el Monasterio de Irache

Los sucesos de Montejurra tuvieron lugar el 9 de mayo de 1976, en los inicios de la Transición Española, durante los actos políticos que tradicionalmente acompañaban el viacrucis anual que desde 1939 los carlistas llevaban a cabo en el monte navarro de Montejurra, en memoria de los requetés muertos en la Guerra Civil.[1]

En el transcurso de la romería, el denominado búnker franquista, que aún controlaba los resortes del Estado y los sectores ultraderechistas del carlismo, agrupados en torno a Sixto de Borbón Parma, hermano del pretendiente carlista Carlos Hugo y enfrentado a él, preparó una operación violenta contra el Partido Carlista y los seguidores de Carlos Hugo para promover la "entronización" de Sixto como líder del carlismo. En dicha operación, conocida como Operación Reconquista, en la que tomaron parte también mercenarios neofascistas italianos y argentinos, grupos armados de partidarios de Sixto de Borbón abrieron fuego de forma premeditada, sin que mediara provocación, contra los participantes en la romería. Resultaron muertos Ricardo García Pellejero y Aniano Jiménez Santos, y hubo varios heridos.

Los responsables de las muertes fueron identificados, pero gracias a la Ley de Amnistía de 1977, quedaron en libertad ese mismo año.[3]

Antecedentes

Tras el Decreto de Unificación promulgado por Franco en 1937 (que integraba a falangistas y tradicionalistas en un partido único, la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, más conocida como Movimiento Nacional, bajo su jefatura), se produjo un gran malestar en las filas de carlismo, que se agudizó tras el final de la Guerra Civil. Franco había encarcelado y luego deportado a los líderes falangista Hedilla y carlista Fal Conde por oponerse las directivas de ambos partidos a la llamada unificación. Los partidarios de Javier de Borbón Parma, nombrado regente tras la muerte de Alfonso Carlos de Borbón y Austria-Este, que había levantado en armas a los requetés en favor del golpe militar de 1936, no aceptaron la unificación (en 1937 el regente declaró expulsados de la familia carlista a los que habían aceptado la unificación). Un sector del carlismo evolucionaría en los años 70 hacia el socialismo autogestionario y un programa federalista. En 1975, Javier de Borbón Parma abdicó en su hijo Carlos Hugo de Borbón Parma. El problema interno del carlismo en esa época nace en los sectores que no aceptaban que quien había recibido el legado del carlismo como regente, Javier de Borbón Parma, asumiese por su propia decisión la condición de pretendiente y jefe de la causa carlista, y mucho menos que designase como sucesor a su hijo Hugo, convertido ya en Carlos Hugo, para no reconocer que la rama carlista quedaba extinguida.

Según algunos autores, los enfrentamientos entre diversos sectores carlistas y el radical cambio ideológico de Carlos Hugo fueron algunos de los principales factores que produjeron el retraimiento progresivo de la base popular carlista, que ya no sabía a qué atenerse.[5]

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