Sublevación de Cartagena (1939)

Sublevación de Cartagena
Golpe de Casado - Guerra Civil Española
Arsenal de Cartagena 1900.jpg
Cartagena y su base naval hacia 1900.
Fecha 47 de marzo de 1939
Lugar Cartagena ( España)
Consecuencias
Beligerantes
Bandera de España Fuerzas sublevadas

Flag of Spain (Civil) alternate colours.svg Quinta columna

Bandera de España España franquista
Bandera de España República Española

Bandera de España Consejo Nacional
de Defensa
Comandantes
Bandera de España Gerardo Armentia  
Bandera de España Lorenzo Pallares   Rendición

Flag of Spain (Civil) alternate colours.svg Rafael Barrionuevo   Rendición
Flag of Spain (Civil) alternate colours.svg Fernando Oliva   Rendición

Bandera de España José Hernández  
Bandera de España Francisco Galán   Rendición
Bandera de España Artemio Precioso

Bandera de España Miguel Buiza
Bandera de España Joaquín Pérez Salas
Fuerzas en combate
Fuerzas sublevadas
• Desconocido
3er Regimiento de Infantería (83.ª División)
• 2212 efectivos[1]
Armada franquista
• 1 Crucero pesado
• 2 cruceros auxiliares
• Otras embarcaciones
206ª Brigada Mixta
• 3000 hombres[nota 1]
Armada republicana
• 3 Cruceros ligeros[nota 2]
• 8 Destructores
Bajas
• 1 Crucero auxiliar
• +/-1500 muertos
• 342 heridos
• 700 prisioneros[2]
• Mínimas
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La Sublevación de Cartagena fue una rebelión contra el gobierno de Juan Negrín protagonizada por militares y marinos de la base naval de Cartagena que estalló el 4 de marzo de 1939, un mes antes de que finalizara la Guerra Civil Española, y que iba a constituir el primer acto del golpe de Casado, pero que casi desde el primer momento se convirtió en una rebelión dirigida por los militares integrados en la quinta columna que pretendían entregar la base y la flota republicana allí fondeada a Franco.

Se trataba de privar a la República de su único gran puerto naval y de su marina de guerra. Este último objetivo, que era el más importante, se cumplió plenamente porque la flota republicana se hizo a la mar en cuanto estalló la rebelión y en lugar de regresar cuando ya había sido sofocada el almirante jefe de la flota, Miguel Buiza, puso rumbo a Bizerta, en el Protectorado francés de Túnez. La pérdida de la flota, que el 30 de marzo de 1939 fue entregada a los representantes del "Generalísmo" Franco por las autoridades francesas, privó a los republicanos del único medio que les quedaba para haber evacuado a la población que huyó hacia los puertos de Levante, temiendo las represalias de los vencedores en la guerra, una vez que el coronel Casado se rindió a los "nacionales" tras derribar al gobierno de Juan Negrín.[3]

Antecedentes

Los primeros pasos de la conjura de Casado contra el Gobierno

A partir del fracaso de la ofensiva republicana del Ebro (julio-noviembre de 1938) y de los acuerdos de Múnich (29 de septiembre de 1938), buena parte de los oficiales no comunistas del Ejército Popular de la República, especialmente los profesionales que no procedían de las milicias, pensaban que la guerra estaba perdida y que se le debía poner fin de forma "honorable" por medio de un " abrazo de Vergara" como el que acabó con la Primera Guerra Carlista. Estaban convencidos de que el "entendimiento entre militares" de los dos bandos lo haría posible, por lo que el único obstáculo que había que salvar, según ellos, era la presencia comunista en el gobierno y en algunas unidades militares, y el propio presidente Negrín si se obstinaba en mantener su política de resistencia. El militar que aglutinó todas estas preocupaciones e iniciativas fue el coronel Segismundo Casado, jefe del Ejército del Centro.[4]

El primer movimiento importante del coronel Casado, del que enseguida tuvo información el Cuartel General del Generalísmo a través de la quinta columna de Madrid con la que Casado ya había entrado en contacto, tuvo lugar a principios de noviembre de 1938, en un momento en que ya era evidente el fracaso de la ofensiva del Ebro, cuando se reunió en Madrid con el presidente Juan Negrín y con el general José Miaja, jefe de los Ejércitos de la región Centro-Sur, para intentar conseguir que aquél retirara a los comunistas del gobierno como primer paso para cambiar la política de resistencia a ultranza por la búsqueda de una mediación que pusiera fin a la guerra sin represalias por parte de los vencedores, a lo que Negrín se opuso rotundamente. A partir de ese momento Casado fue cada vez más consciente de que si quería alcanzar sus propósitos también tendría que derribar a Negrín.[5]

Tras la caída de Cataluña a principios de febrero de 1939, el coronel Casado inicia los contactos de forma directa y personal con los agentes de los "nacionales" en Madrid, a los que pone al corriente de sus intenciones de derribar al gobierno de Negrín, aunque ellos ya las conocían a través de los agentes franquistas que actuaban en el entorno de Casado.[8]

El 2 de febrero de 1939 Casado se reúne con los generales Miaja, Matallana y Menéndez a los que les expuso su decisión de sublevarse contra el gobierno de Negrín sustituyéndolo por un "Consejo Nacional de Defensa" integrado por militares y por todos los partidos políticos y sindicatos, con excepción del Partido Comunista de España, y con la "exclusiva misión de hacer la paz" por lo que entraría "en relación con el Gobierno Nacionalista [sic] lo antes posible". Según el testimonio posterior del coronel Casado "los tres generales, sin discusión, se consideraron comprometidos ante el hecho, con todas sus consecuencias".[10]

La vuelta de Negrín y el enfrentamiento con Casado

Cuando el presidente del gobierno Juan Negrín volvió a la región Centro-Sur desde Francia el 10 de febrero de 1939, el único apoyo con el que contaba ya, además de una parte de su propio partido (el sector "negrinista" del PSOE), era el Partido Comunista de España,[13]

El 12 de febrero Negrín llegó a Madrid donde ocupó su puesto en el edificio de Presidencia del Paseo de la Castellana. Allí ordenó que se presentara el coronel Casado, como jefe del Ejército del Centro, para que le informara de la situación militar en la capital. Casado le expuso las nulas posibilidades de las fuerzas republicanas para contener la previsible ofensiva del ejército franquista sobre Madrid, a lo que Negrín le contestó, según el testimonio del propio Casado: "estoy de acuerdo con su criterio, pero yo no puedo renunciar a la consigna de resistir".[15]

El 16 de febrero de 1939 tuvo lugar la reunión de Negrín con todos los altos mandos militares republicanos en la base de Los Llanos ( Albacete) a la que asistieron además del coronel Casado, como Jefe del Ejército del Centro, el general José Miaja, Jefe Supremo del Ejército; el general Manuel Matallana Gómez, Jefe del Grupo de Ejércitos; el general Leopoldo Menéndez López, Jefe del Ejército de Levante; el general Antonio Escobar Huerta, Jefe del Ejército de Extremadura; el coronel Domingo Moriones, Jefe del Ejército de Andalucía; el coronel Antonio Camacho, Jefe de la Zona Aérea Centro-Sur; el general Carlos Bernal, Jefe de la Base Naval de Cartagena; y el almirante Miguel Buiza, Jefe de la Flota Republicana. Todos ellos, excepto el general Miaja, estuvieron de acuerdo con lo que el coronel Casado ya le había manifestado a Negrín en la reunión del día 12: que si el enemigo ("poderoso y con moral de victoria", en palabras del general Matallana) desencadenaba la temida ofensiva el ejército republicano no podría hacerle frente, por lo que había que poner fin a la guerra. El almirante de la flota, Buiza, llegó a amenazar a Negrín con la deserción de la totalidad de la escuadra republicana si no se ponía fin a la política de resistencia.[20]

El 24 de febrero Negrín, para quien el problema era cómo terminar la guerra sin combatir de manera distinta a la de entrega sin condiciones, abandonó Madrid tras celebrar un consejo de ministros e instaló la sede de la Presidencia del Gobierno en una finca cercana a la localidad alicantina de Elda (la " Posición Yuste", que era su nombre en clave).[22]​ Una decisión que, por otro lado, fue utilizada por los que estaban implicados en la conjura de Casado para desprestigiar a Negrín propagando la sospecha de que el gobierno y el PCE, cuya dirección también se había trasladado a Elda, reclamaban al bando republicano la resistencia a ultranza pero se habían instalado en un lugar que les permitiría salir rápidamente de España.

El lunes 27 de febrero de 1939, Francia y Gran Bretaña reconocían "de iure" al gobierno de Franco en Burgos como el gobierno legítimo de España, tras obtener unas vagas e imprecisas garantías de que no se ejecutaría a los "españoles no delincuentes".[21]​ mientras quedaba fortalecida la conspiración de Casado para derribar al gobierno de Negrín y eliminar la influencia del PCE, a quienes consideraban los principales obstáculos para el fin negociado de una guerra que ya consideran perdida.

El jueves 2 de marzo Negrín hizo venir a la Posición Yuste al coronel Casado y al general Matallana para comunicarles que iban a ser relevados de sus puestos y sustituidos por militares comunistas (al parecer sería el coronel Juan Modesto Guilloto procedente de las milicias y jefe del ejército republicano de la batalla del Ebro quien sustituiría a Casado al frente del Ejército del Centro). Pero Casado y Matallana, que ocuparían otros cargos en el alto mando del Ejército republicano pero sin mando directo de tropas, se negaron a aceptar esos cambios y nombramientos y abandonaron la "Posición Yuste" en Elda para dirigirse a Valencia, donde se entrevistaron con los generales Miaja y Menéndez, con quienes discutieron ampliamente "para la eliminación del gobierno, tomando el acuerdo de no demorar demasiado su ejecución, evitando que nos ganara la mano Negrín con el Partido Comunista", según el testimonio posterior del propio Casado. "En la noche del día 2 llegué a Madrid decidido a no perder el tiempo", escribió.[24]

Enterado Negrín del propósito del coronel Casado para sublevarse envió un avión a Madrid a las 10 de la mañana del sábado 4 de marzo para que el coronel se presentara inmediatamente ante él. Como Casado no tomó ese avión a las 12 Negrín indignado le llamó por teléfono pero aquél siguió negándose a acudir a la Posición Yuste.[26]

La justificación del golpe de Casado: el inexistente complot comunista

En sus memorias el coronel Casado justificó el golpe como la respuesta a un supuesto complot comunista para hacerse con el poder una de cuyas "pruebas" serían los nombramientos que habría hecho el presidente Negrín de militares comunistas para que ocuparan la cúpula del Ejército Popular de la República. Sin embargo, cuando posteriormente un investigador encontró los ejemplares de los Diarios Oficiales del Ministerio de Defensa del 3 y 4 de marzo de 1939 en el Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores de España se demostró que las afirmaciones de Casado eran completamente falsas. El único nombramiento de un militar comunista con mando sobre tropas fue el del teniente coronel Francisco Galán Rodríguez, nuevo jefe de la base naval de Cartagena en sustitución del general Carlos Bernal. Los jefes de los cuatro Ejércitos operativos de las tropas republicanas (Levante, Extremadura, Andalucía y Centro), incluido el propio Casado, y el almirante de la Flota, permanecieron en sus puestos.[27]

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