Subjetividad

En la teoría del conocimiento tradicional o precrítica (anterior a Kant), la subjetividad es básicamente, la propiedad de las percepciones, argumentos y lenguaje basados en el punto de vista del sujeto, y por tanto influidos por los intereses y deseos particulares del mismo, sin dejar de pensar que las cosas se pueden apreciar desde diferentes tipos de vista. Su contrapunto es la objetividad, que los basa en un punto de vista intersubjetivo, no prejuiciado, verificable por diferentes sujetos. Para poder utilizar la subjetividad de forma coherente es necesario razonar de manera crítica.

Desde el punto de vista de la sociología de la subjetividad se refiere al campo de acción y representación de los sujetos siempre condicionados a circunstancias históricas, políticas, culturales, etcétera. Aquí hace yuxtaposición con el Sujeto enunciado en la Filosofía post Kantiana. Por eso se habla de Teoría Crítica. Hay Sujeto en el Marxismo (o en algún tipo de lectura marxista), hay Sujeto en Fichte y desde luego en Hegel, en la posterior Escuela de Frankfurt, en la reivindicación crítica de la Modernidad Cultural de Habermas, en cierto Psisoanálisis social, en cierto Constructivismo, en el Feminismo, en algunos Posestructuralistas al menos como crítica, etc. En todo caso, es a partir del giro anti-metafísico y crítico de Kant a finales del siglo XVIII, que se hereda esta categoría primero a la Filosofía y luego a la Teoría Social.

Subjetividad y filosofía

Subjetividad y experiencia

En filosofía, la subjetividad se refiere al Fundamento último o "Grund" (en alemán) que permite las interpretaciones y a los valores[1] específicos que marcan cualquier aspecto de la experiencia. La experiencia de cada persona tiene aspectos cualitativos específicos, qualia, que sólo son accesibles a la conciencia de esa persona. Aunque ciertas partes de la experiencia son objetivas y accesibles a cualquiera, como la longitud de onda de una luz concreta, otras son sólo accesibles a la persona que las experimenta, como la cualidad misma del color.

La respuesta a esta cuestión define la especificidad del trabajo a realizar. La subjetividad se concibe como la capacidad de interacción, intencionalidad, negociación, pero también como capacidad para pensar. El Ser Humano elabora opiniones personales basándose en experiencias que en lo común expresan verdades subjetivas.

Desde otro punto de vista, también filosóficamente hablando, subjetividad es la transparencia del ser de los objetos, quedando solo un sujeto, el ser, uno mismo. Entiendo la experiencia como el cúmulo de hechos vividos que nos constituyen y acompañan durante toda la vida. Pueden ser placenteras o displacenteras. Hablamos de experiencias familiares, experiencias laborales, experiencias tempranas, experiencias sexuales, experiencias espirituales, experiencias traumáticas, experiencias enriquecedoras, etc., hemos escuchado y vivido cada una de ellas, en ocasiones sin percibir el valor afectivo que tienen, y el significado trascendental que poseen a posteriori.

En cualquier caso el registro de la experiencia se realiza desde lo subjetivo, lo individual, lo propio, lo diferente del otro. Una misma experiencia vivida por personas diferentes adquiere valores únicos en cada uno. La carga emocional adjudicada es dada por quien lo vive y sólo comprendida por él.

Subjetividad institucional

En la modernidad el Estado producía una subjetividad unificada en la figura del ciudadano. Las instituciones disciplinarias generaban dispositivos que obligaban a los sujetos a ejecutar operaciones para permanecer en ellas. Es por eso que la subjetividad se instituye, deja marca, moldea, reproduciéndose, al mismo tiempo que se reproduce el dispositivo que instituye la subjetividad. Por ejemplo, el dispositivo escolar reproduce subjetividad pedagógica, el dispositivo familiar reproduce subjetividad parento-filial, etc.

Subjetividad situacional

En circunstancia de destitución de las instituciones, no hay dispositivos que marquen o moldeen la subjetividad. Entonces toda operación actual de constitución de la subjetividad no es institucional sino situacional. La subjetividad se construye plenamente en situación, puesto que son prácticas armadas en territorio y no en las instituciones disciplinarias, las que marcan fuertemente a los sujetos. Los referentes identificatorios y las reglas que rigen sus comportamientos están elaboradas a partir de las demandas en cada situación, las valoraciones o modalidades se configuran en relación con los otros.

Subjetividad y Tecnologías

Si pensamos al ser humano como una unidad indivisible: Mente(psique)- Cuerpo(soma), inserto en un ambiente en el que se encuentra constantemente expuesto a grandes tensiones, sufrimientos, problemas y dolor, cuyos efectos se manifiestan en su propio cuerpo. Podemos pensar que el cuerpo es como una esponja que absorbe los diferentes síntomas de la sociedad. Ahora bien que pasa en esta nueva era tecnológica, que sucede con lo sensorial, con la gran exposición que se produce a través de las redes. Esto va a depender del uso que le dé cada persona a las mismas, pensando que pueden ser herramientas muy ricas siempre y cuando sean utilizadas con fines positivos. Debido al auge que tienen estas en la Sociedad cada día se plantea la necesidad de adaptarse a las mismas e intentar pensar como pueden utilizarse con fines enriquecedores.

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