Somewhere in Time (película)

Somewhere in Time (distribuida en español como En algún lugar del tiempo, en España; Deja que el tiempo vuelva o Pide al tiempo que vuelva, en América Latina) es un filme de 1980, dirigido por el francés Jeannot Szwarc (1939–), escrito por Richard Matheson y protagonizado por Christopher Reeve, Jane Seymour, Christopher Plummer y Teresa Wright. Se trata de una adaptación del libro de ciencia ficción Bid Time Return (Pide al tiempo que vuelva), escrito por Richard Matheson. Es muy conocida la banda sonora, compuesta por John Barry, y muy recordado el uso de la variación XVIII: "Andante cantabile", de la Rapsodia sobre un tema de Paganini, op. 43, del compositor ruso Serguéi Rajmáninov, dirigida por el propio John Barry e interpretada al piano por Roger Williams. Este filme llegó a convertirse en una película de culto, que mezcla drama, romance y fantasía (el viaje en el tiempo) y a la banda sonora.

Argumento

El "Grand Hotel", en 2008.

El dramaturgo Richard Collier ( Christopher Reeve) vive en Chicago. Un día, en 1972, mientras celebra la puesta en escena de una de sus obras, una anciana que lo ha estado observando le entrega un reloj de oro y le dice que regrese a ella. La anciana vuelve a un hotel llamado Grand Hotel en donde, recordándolo, fallece esa misma noche.

Collier queda intrigado y muy sorprendido en el momento que ve a la anciana. El tiempo transcurre: 8 años después, en 1980, mientras Richard estaba en su estudio trabajando y escuchando la Rapsodia sobre un tema de Paganini, de Serguéi Rachmaninov, su favorita, decide dejar el lugar e irse de viaje solo, sale en su auto, y en el camino observa el Grand Hotel y decide hospedarse ahí. En el hotel visita el salón de la historia, en donde se siente llamado por un retrato antiguo que está en la pared de fondo. Impresionado y muy atraído, se acerca y observa, en el retrato, a una hermosa joven sonriente, pero no ve ninguna placa en la parte posterior y no sabe quién es. Intrigado, investiga y averigua que se trata de una famosa actriz de principios del siglo XX, Elise Mckenna. Deslumbrado, investiga más, y se entera que ella actuó en una obra, en junio de 1912, en el mismo hotel. Más atraído, decide investigar todo sobre ella, y en una biblioteca, al revisar varias revistas sobre actrices famosas del siglo XX, encuentra la última fotografía que le hicieron, descubriendo que es la anciana que aquella noche de 1972 le entregó el reloj que él ahora usa diariamente. Él lee en aquella revista toda la biografía de la actriz, y decide buscar a la biógrafa, Mrs. Roberts. Al llegar a la casa de la biógrafa y preguntar sobre la actriz, le muestra el reloj, y Mrs. Roberts le dice que Elise jamás se separaba de aquel reloj y que desapareció la noche en que ella falleció. Richard comprende que la anciana había fallecido hace 8 años en el hotel, luego de entregarle el reloj a él. Al recorrer el hogar de Mrs. Roberts, en donde guarda objetos de la actriz, ella le cuenta datos interesantes de la vida de la actriz y le muestra una especie de maqueta con forma del Grand Hotel; Elise había mandado hacerlo. Al abrirlo, comienza a sonar un fragmento de la rapsodia de Rachmaninoff, por lo cual Richard queda impresionado, ya que esa es su música favorita. Luego, observa un libro con la portada de la foto del Dr. Finney, un psicomentalista que había sido profesor de Richard en la universidad. Mrs. Roberts le dice que ese libro fue leído por Elise muchas veces, el libro trata sobre cómo viajar en el tiempo.

Richard acude a la universidad, en donde el Dr. Finney le cuenta que él puede engañar a su mente mediante autohipnosis y hacer una regresión al pasado y así viajar en el tiempo, pero que es algo que requiere mucha fuerza y convicción. Richard vuelve al Grand Hotel y descubre, gracias a un conserje llamado Arthur, que su nombre figura como registrado en un acta de visitas del año 1912. Por tanto, él ya había estado en el hotel hace 64 años, lo cual parecería imposible, pero viendo su firma y sus datos en el acta se convence y decide intentar regresar en el tiempo.

Collier se viste con un traje de la época, consigue monedas de 1912, se corta el cabello, graba una cinta de audio para poder hipnotizarse a sí mismo, en la cual se repite una y otra vez que es junio de 1912 y él está allí y Elise Mckenna está también en el hotel. Así continúa por varias horas e intenta volver en el tiempo, pero no lo consigue, se encuentra frustrado. Vuelve a intentarlo y se acuesta y luego, tras grandes esfuerzos, lo logra y despierta en una habitación del Grand Hotel en el año 1912, justo en la fecha en que Elise Mackenna ( Jane Seymour) está allí para su actuación en el teatro del hotel.

Tras muchas dificultades, Collier logra ubicar a la actriz afuera, cerca del lago. Ella, al verlo, le pregunta: "¿Eres tú?". Él responde: "Sí." En ese momento, son interrumpidos por el Sr. Robinson ( Christopher Plummer), su agente, que la protege en exceso: le dice a él que se aleje de ella, Collier no se rinde y la sigue, convence a Elise de una cita y pasan una tarde muy romántica, en donde él le pregunta por qué le hizo esa pregunta cuando lo vio cerca del lago, y ella le dice que ha estado esperando un hombre que le cambiará la vida, pero que ella no lo conoce, no sabe nada de él porque apenas lo ha visto por primera vez. Pasean en bote y luego, al ver la hora, ella le dice que es un hermoso reloj y le pregunta dónde lo consiguió. Él, en vez de decirle que fue ella, ya anciana, quien se lo regaló, sólo le dice que fue un regalo, pero no le dice nada más y ella no se entera de la verdad en ese momento. Luego de varias horas, regresan al cuarto de Elise, en donde se besan..., pero son interrumpidos de nuevo por Robinson.

Richard tendrá que lidiar con Robinson para lograr que Elise se enamore de él, hasta que logra despertar los ocultos sentimientos de ella por él, y en el teatro, durante una obra en la que actúa, Elise le dice que lo ama. "Casi puedo verlo ante mi, que le diría si realmente estuviera aquí, perdóname no conocía este sentimiento, toda mi vida he vivido sin el, no es de extrañar que no te reconociera eres el primero que lo a despertado en mi, hay alguna manera de decirte como ha cambiado mi vida? hay alguna manera de decirte cuanta dulzura me has aportado? hay tanto que decir y yo no encuentro las palabras, excepto estas... TE AMO"

Robinson, furioso, manda llamar a Richard y lo amenaza. Richard se niega, varios hombres lo golpean y lo encierran, en fin, en el establo del hotel. Elise no lo encuentra. Robinson le dice que Collier se ha ido del hotel y de su vida y que, además, toda la compañía debe abandonar el hotel en una hora.

Richard logra escapar, pero al llegar al hotel es demasiado tarde, pues ella ya se ha ido. Muy triste, sale del hotel. Ella regresa por el campus y lo llama. Ambos se abrazan y se besan y, al fin, van al cuarto de Elise, en donde hacen el amor.

Elise y Richard Collier hacen planes para su vida futura, desean casarse e irse juntos. Ella pregunta la hora y toma el reloj de oro de él. Entonces, cuando hablan sobre lo feo y anticuado que es el traje de él, Collier encuentra entre las monedas que había tenido de 1912 una moneda de un centavo de dólar de 1979 en uno de los bolsillos y, al verlo, se interrumpe bruscamente su visita al pasado. Ella se queda con el reloj y llama a gritos a Richard, quien ha regresado a 1979. Por ende, el romance queda truncado.

Devastado y llorando, trata de regresar al pasado, pero no lo consigue. Va al salón de historia del hotel y observa el retrato de Elise. Regresa a su cuarto y el desamor lo supera; con el corazón destrozado y muy devastado, se queda ahí sin hacer nada. Pasan varios días y él no ha salido de su cuarto; el conserje grita su nombre en la puerta, pero Richard no contesta. El conserje le dice al ayudante que Collier ha estado ahí más de tres días sin salir, y eso le preocupa. Con la llave maestra, el conserje y el ayudante logran entrar y encuentran inmóvil a Richard, quien no pestañea ni dice nada. Llaman al médico quien, al revisarlo, le dice que no ha comido en una semana y está demasiado débil y deshidratado. El conserje pregunta si podrá salvarse; el doctor tratará de salvarlo con oxígeno. El otro ayudante baja por el oxígeno, y el doctor le dice al conserje que lo mantendrá con vida hasta que llegue la ambulancia. En el rostro inmóvil de Richard aparece una pequeña sonrisa y, mientras esperan todos a que llegue la ambulancia, se ve a Elise esperándolo entre las nubes del cielo, en donde él y ella por fin se encuentran de nuevo y se toman de las manos y caminan hacia la lejanía.

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