Sodalicio de Vida Cristiana

Sodalitium Christianae Vitae
Sodalicio de Vida Cristiana
FLAMA SCV COLOR OFICIAL wiki.jpg
Flama ardiente
Emblema del Sodalicio de Vida Cristiana
Tipo Sociedad de Vida Apostólica de derecho pontificio en la Iglesia católica
Fundación 8 de diciembre de 1971
Fundador(es) Luis Fernando Figari
Sede central Casa General,
Calle Dos 545,
Urbanización Monterrico Norte,
ciudad de Lima,
Perú
Ámbito mundial
Administración superior general, Alessandro Moroni Llabrés
Sitio web http://www.sodalicio.org
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El Sodalicio de Vida Cristiana (también conocido por su nombre en latín Sodalitium Christianae Vítae, SCV) es una sociedad de vida apostólica de derecho pontificio, según el Código de Derecho Canónico[2]

El Sodalicio está compuesta por laicos consagrados y sacerdotes que viven en comunidad, llamados sodálites, quienes viven los consejos evangélicos haciendo compromisos perpetuos de celibato y obediencia, así como de comunicación de bienes.

Los sodálites reconocen un llamado a la santidad, que consideran un llamado particular de Dios a una entrega plena. Para ello buscan recorrer un camino espiritual de encuentro y configuración con la persona de Jesús de Nazaret, que llaman el proceso de amorización. Este es un recorrido que quieren alcanzar por medio de la piedad filial a Santa María.

Al mismo tiempo que buscan alcanzar la santidad, los sodálites participan de la misión evangelizadora de la Iglesia, intentando que la Buena Nueva se difunda en las culturas del ser humano.[3]

Según señala el grupo, el apostolado sodálite es universal, «abierto a una multiplicidad de campos de evangelización». Sin excluir otros ámbitos promueve tres acentos: la promoción de la juventud, la evangelización de la cultura, y la ayuda social a los más pobres.[4] También son ámbitos de importancia la promoción de la familia y la defensa de la vida, y la educación como espacio de evangelización de la cultura.

Al ser reconocida como sociedad de vida apostólica laical de derecho pontificio, el Sodalicio depende de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica de la Santa Sede. Se trata de la primera sociedad de vida apostólica laical en haber sido reconocida por el derecho pontificio.

El gobierno del Sodalicio recae en un «superior general» que es elegido cada seis años por una asamblea general de sodálites. Actualmente el superior general es Alessandro Moroni Llabrés, que le corresponde gobernar el periodo 2012-2018.[5]

La espiritualidad del Sodalicio es conocida como la espiritualidad sodálite, que conforma como en la tradición eclesial una familia espiritual, es decir un amplio grupo de personas que viven su relación con Dios desde una perspectiva particular siempre en comunión con la gran tradición de la Iglesia. La familia espiritual del Sodalicio es conocida como la Familia Sodálite, integrada por diversas asociaciones, obras y personas que viven la espiritualidad sodálite y se ven alentadas en la vivencia de la fe por ella.

Historia

El Sodalicio de Vida Cristiana fue fundado por Luis Fernando Figari el 8 de diciembre de 1971. Un grupo de jóvenes, que pasaron de la política a la filosofía, decidieron que la respuesta a las rupturas que experimenta el corazón humano, debía ser religiosa. Se trató «de un proceso de búsqueda centrado en el afán de descubrir el sentido de la propia vida y de la sociedad, en la que no hubo duda que detrás de la gran temática del hombre, detrás de la problemática social, se descubre la temática religiosa».[6]

1971 a 1977: los inicios

En diálogos con el P. Gerald Haby, un sacerdote marianista conocedor de la espiritualidad mariano-cristocéntrica propuesta por el Beato Guillermo José Chaminade, se fue gestando un Sodalicio, una asociación de fieles para fomentar el amor filial mariano, camino que debía llevar a una vida santa y a un apostolado fervoroso en medio del mundo. Surge también la así la idea de la consagración a María en medio de las ocupaciones de la vida cotidiana, aspecto que fomentó el Concilio Vaticano II.[7]

El influjo del Concilio Vaticano II, en particular del documento Apostólicam actuositatem, que explicita el apostolado de los laicos como consecuencia de la gracia sacramental adquirida en el bautismo, orientándolos a consagrar todo el mundo a Dios en la vida cotidiana, fue de gran importancia para orientar el apostolado y misión del Sodalicio. Además, otros documentos conciliares como la Lumen gentium y la Gaudium et spes; o la encíclica Evangelii nuntiandi del papa Pablo VI; y el documento de conclusiones de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano.[8]

En los siguientes años el Sodalicio experimentó un importante crecimiento en su apostolado juvenil, aspecto que fue una de las opciones preferenciales del documento de la Conferencia Episcopal de Puebla. La preparación sacramental para la confirmación, las Jornadas de Meditación Cristiana, los retiros Dios y Naturaleza, los congresos católicos de jóvenes Convivio y las Agrupaciones Marianas surgieron principalmente en la ciudad de Lima (Perú), ámbito inicial de su apostolado.

El arzobispo de Lima y primado del Perú, cardenal Juan Landázuri Ricketts, OFM, quien por muchos años fue también presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, alentó al Sodalicio de Vida Cristiana desde sus inicios[10] que entonces regía a las instituciones eclesiales. Se trataba de un primer paso jurídico-eclesiástico en el proceso que llevó al Sodalicio hasta su forma actual.

1978 a 1989: la vida comunitaria y los nuevos estatutos

Con las primeras experiencias de vida comunitaria en Lima, recién en 1978, surgen los primeras pautas para la vida fraterna en común,[11] que recogieron aspectos de la tradición eclesial de las comunidades religiosas. En una pequeña casa situada en el distrito de Jesús María, pequeños grupos de sodálites irían haciendo un ensayo de la vida fraterna en común.

En 1978 comenzó Misiones Universitarias, que luego se llamaría Acción Misional, y hoy forma parte del Movimiento de Vida Cristiana (MVC) con el nombre de Misiones MVC. Se trata de un servicio apostólico de jóvenes que comparten la fe colaborando espiritual y materialmente en zonas rurales o urbano-marginales afectadas por la pobreza.[12] Dos años después surgió también un servicio de atención a niños enfermos en el Hospital del Niño en Lima, conocido hoy como Siloé.

Tras la profesión perpetua del fundador Luis Fernando Figari, siguieron las profesiones de los primeros sodálites. En 1981 fue ordenado el primer sacerdote del Sodalicio, el P. Jaime Baertl Gómez, por el arzobispo de Arequipa Mons. Fernando Vargas Ruiz de Somocurcio, SJ. Al año siguiente el cardenal Juan Landázuri Ricketts, OFM, ordenaría sacerdote a José Antonio Eguren, actual arzobispo metropolitano de Piura (Perú).

En los primeros meses de 1984 se inaugura el Centro de Formación Nuestra Señora de Guadalupe ―originalmente situado en el balneario de San Bartolo, al sur de Lima―, que serviría para los primeros años de formación inicial.

En 1984, el arzobispo de Arequipa, Fernando Vargas Ruiz de Somocurcio, invitó al Sodalicio a fundar una comunidad en dicha ciudad en el sur del Perú. Se trataba de la primera comunidad fuera de Lima, su ciudad de origen. Para entonces el Sodalicio ya contaba con varias comunidades en la ciudad de Lima.

El mismo año Luis Fernando Figari es invitado a dar la «Catequesis sobre el Amor»,[13] una de las catequesis en español en el Jubileo de los Jóvenes, en Roma, durante el Año Santo de la Redención.

En enero de 1985 se realizó en la ciudad de Arequipa el I Congreso Internacional sobre la Reconciliación, para reflexionar sobre el pensamiento de Juan Pablo II. Un mes antes había sido publicado la exhortación apostólica postsinodal Reconciliatio et paenitentia, del papa Juan Pablo II, que fue importante en la temática del congreso.[14] A este congreso le siguieron otros.

Ese mismo año sobre la experiencia de diversas asociaciones e iniciativas apostólicas existentes se forma el Movimiento de Vida Cristiana. Surge también la asociación Vida y Espiritualidad, que edita la Revista VE.[15]

A solicitud de los padres de familia del Colegio Santa María, en la ciudad de Chincha al sur de Lima, el Sodalicio asume la administración del plantel escolar.

En 1986, el cardenal Eugênio de Araújo Sales (arzobispo de Río de Janeiro), invitó al Sodalicio a iniciar su primera comunidad fuera del Perú, en Brasil. El Sodalicio asumió la parroquia Nossa Senhora da Guía.[16] En las favelas del territorio parroquial se organiza una labor solidaria, y surgen entre los parroquianos los primeros grupos de parejas de casados, que hoy forman parte de la asociación Familia de Nazaret del MVC.

En junio de 1987, en Lima (Perú), se inauguró el primer centro pastoral Santa María de la Evangelización promovido por el Sodalicio. En ese tiempo surgió también la asociación Betania para mujeres adultas que buscan formarse y vivir la fe cristiana. En Arequipa se fundó el Instituto del Sur para la enseñanza de carreras técnicas con una perspectiva de formación integral humana.

El nuevo Código de Derecho Canónico se había publicado en 1983, tras lo cual el Sodalicio fue definiendo mejor su figura jurídica en diálogo con el arzobispo de Lima, el cardenal Juan Landázuri Ricketts, OFM, y tras diversas consultas canónicas modificó sus Estatutos en 1986, manteniéndose aún como una asociación privada de fieles, pero con una estructura propia de una sociedad de vida apostólica, que son instituciones dedicadas al apostolado, con vida fraterna en común, según las propias constituciones.[17] Los nuevos estatutos fueron aprobados en 1989 y se erige canónicamente, en la arquidiócesis de Lima, el Sodalicio de Vida Cristiana.

1989 a 1997: hacia la aprobación pontificia

En 1989 se creó en la arquidiócesis de Lima la parroquia Nuestra Señora de la Reconciliación,[18] la que fue encomendada por el arzobispo de Lima al Sodalicio. El obispo del Callao, Mons. Ricardo Durand Flórez,SJ, invitó al Sodalicio a fundar una comunidad en la diócesis vecina a Lima.

A solicitud del arzobispo de Medellín, el cardenal Alfonso López Trujillo, el Sodalicio llega a Colombia asumiendo una parroquia en 1990. Ese mismo año se funda una segunda comunidad en Brasil, en la ciudad de Petrópolis, desde la que se colabora con el apostolado juvenil en el ámbito universitario, la enseñanza escolar y la atención solidaria.

El 25 de marzo de 1991 ―solemnidad de la Anunciación-Encarnación―, Luis Fernando Figari creó la Fraternidad Mariana de la Reconciliación,[19] asociación de mujeres consagradas para el servicio apostólico, que llevan vida en común.

En 1992 el Sodalicio fundó una comunidad en la diócesis de Santo Amaro, en la ciudad de São Paulo en Brasil, sumando con presencia en tres ciudades del Brasil.

En la fiesta de la cátedra de San Pedro, el 22 de febrero de 1994, el Sodalicio fue erigido como Sociedad de Vida Apostólica de derecho diocesano, por el arzobispo de Lima el cardenal Augusto Vargas Alzamora S. J. En el mes de diciembre de 1994 se celebró la I Asamblea General Ordinaria del Sodalicio, ya como sociedad de vida apostólica, ocasión en la que se presentaron las Pautas para la vida fraterna.

En 1995 se inauguró en la ciudad de Lima la comunidad Madre de la Fe y Nuestra Señora del Mar, y al año siguiente la comunidad y el templo parroquial Nuestra Señora de la Reconciliación. Se realizó también el V Congreso Internacional sobre la Reconciliación.

El Sodalicio por razones administrativas, adaptándose a las nuevas Constituciones, erigió su primera región en 1996: la Región Perú, que por entonces reunía las comunidades de las jurisdicciones de Lima, Callao, Chosica, Lurín y Arequipa. Al año siguiente se erigió la Región Brasil, con comunidades en Río de Janeiro, Santo Amaro (en la ciudad de São Paulo) y Petrópolis.

En diciembre de 1996, a consecuencia de la creación de la diócesis de Chosica en Lima (Perú), se erige la Parroquia Nuestra Señora de la Cruz que es encomendada al Sodalicio.

El 8 de julio de 1997, 25 años después de su fundación, el papa Juan Pablo II aprobó el Sodalicio de Vida Cristiana como Sociedad de Vida Apostólica laical de Derecho Pontificio,[20] dependiente de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Pocos meses después se erigió la comunidad sodálite Nossa Signora della Evangelizzazione en la ciudad de Roma. Finalizando el año se fundó en Arequipa la Universidad Católica San Pablo.

1997 a 2010: concluye una etapa fundacional

En mayo de 1998 ―durante la Solemnidad de Pentecostés― el Sodalicio promovió la participación del MVC en el Encuentro de Movimientos Eclesiales y las Nuevas Comunidades, convocado por el papa Juan Pablo II. Diversos miembros de la Familia Sodálite, entre ellos también sodálites, fueron invitados a participar del Congreso Mundial de los Movimientos Eclesiales que se realizó en esos días.

El 15 de agosto de 1998 ―solemnidad de la Asunción de la Virgen María―, Luis Fernando Figari fundó las Siervas del Plan de Dios,[21] una fundación de mujeres consagradas a Dios mediante la «plena disponibilidad apostólica», que viven en comunidad y realizan un servicio evangelizador y solidario.

En enero de 1999 el Sodalicio erigió en Santiago de Chile la comunidad Nuestra Señora del Carmen. El 6 de diciembre de 1999, durante la I Asamblea Plenaria del MVC en Roma, el papa Juan Pablo II se dirigió a los miembros del Movimiento de Vida Cristiana y del Sodalicio de Vida Cristiana invitándolos a ser artesanos de reconciliación en el mundo actual.[22]

En diciembre del año 2000 se celebró la II Asamblea General Ordinaria del Sodalicio de Vida Cristiana en la ciudad de Lima, en la que se eligió nuevamente a Luis Fernando Figari ―fundador del Sodalicio― como superior general.

Al comenzar el año 2001 se creó la Región Colombia ―que comprendía las jurisdicciones de Medellín, Cali y Bogotá―. Días después la Santa Sede aprueba la incardinación de los sacerdotes sodálites al Sodalicio, concluyendo así el proceso jurídico como sociedad de vida apostólica.

El 13 de febrero de 2001 fallece Germán Doig, quien había sido el primer vicario general y coordinador del Movimiento de Vida Cristiana desde sus inicios.

El año 2002 se estableció en Guayaquil (Ecuador) la comunidad Inmaculado Corazón de María. El 7 de abril de 2002, el cardenal Juan Luis Cipriani Thorne ordenó obispo a monseñor José Antonio Eguren, quien fue nombrado obispo auxiliar de Lima hasta julio del 2006.

Aceptando la invitación del entonces arzobispo de Denver, monseñor Charles Chaput (OFM), para administrar el Saint Malo Retreat Center, el Sodalicio fundó en 2003 una comunidad en el estado de Colorado (Estados Unidos).

En 2004, el cardenal Jorge Mario Bergoglio ―arzobispo de esa jurisdicción eclesiástica y actual papa Francisco― invitó al Sodalicio a Buenos Aires (Argentina). En 2005 se fundó en Bogotá (Colombia) la comunidad Nuestra Señora de Chiquinquirá; y en San José (Costa Rica) la comunidad Nuestra Señora de los Ángeles.

El año 2006 es nombrado obispo de Ayaviri Mons. Kay Martín Schmalhausen Panizo.[23] Meses después Mons. Jose Antonio Eguren es nombrado arzobispo de Piura. Para acompañar la pastoral de los obispos el Sodalicio funda en Piura y en Ayaviri comunidades al año siguiente.

La III Asamblea General Ordinaria del Sodalicio de Vida Cristiana se llevó a cabo en diciembre de 2006 en la que nuevamente se elige como superior general a Luis Fernando Figari, fundador del Sodalicio.

En 2007 se erigió en Santiago de Chile la segunda comunidad del Sodalicio, con el nombre de Madre de los Apóstoles.

En el año 2009 se creó el centro de formación Santa María del Lago en la localidad de Nemi, en las cercanías de la ciudad de Roma, concebida como casa para estudiantes sodálites en las universidades romanas.

Tras la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (2007) realizada en Aparecida (Brasil), en 2010 el Sodalicio fundó en ese centro mariano la comunidad Santa María da Nova Evangelização.

En diciembre de 2010, Luis Fernando Figari renunció a su cargo y se convocó a una Asamblea General Extraordinaria para la elección de su sucesor. Con ello concluía la fase en la que la comunidad eclesiástica fue gobernada por su propio fundador.

2011 a hoy: el Sodalicio en la actualidad

En la Asamblea General Extraordinaria de enero de 2011 fue elegido como superior general Eduardo Regal Villa, quien desde el año 2001 había sido Vicario General y Coordinador General del Movimiento de Vida Cristiana.

En diciembre de 2012, en la IV Asamblea General Ordinaria, los delegados del Sodalicio para la asamblea eligieron a Alessandro Moroni Llabrés, peruano, quien desde 1999 era superior en Santiago de Chile.

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