Socuéllamos

Socuéllamos
Ciudad y Municipio de España
Bandera de Socuéllamos (Ciudad Real).svg
Bandera
Escudo de Socuéllamos (Ciudad Real).svg

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Socuéllamos

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Socuéllamos
Socuéllamos ubicada en España
Socuéllamos
Socuéllamos
Ubicación de Socuéllamos en España.
Socuéllamos ubicada en Provincia de Ciudad Real
Socuéllamos
Socuéllamos
Ubicación de Socuéllamos en la provincia de Ciudad Real.
País Flag of Spain.svg  España
•  Com. autónoma Flag of Castile-La Mancha.svg  Castilla-La Mancha
•  Provincia Flag Ciudad Real Province.svg  Ciudad Real
•  Comarca La Mancha
•  Partido judicial Tomelloso
•  Mancomunidad Promancha
Ubicación 39°17′36″N 2°47′39″O / 39.293333333333, 39°17′36″N 2°47′39″O / -2.7941666666667
•  Altitud 632 msnm
•  Distancias 100 km a Ciudad Real
99 km a Albacete
Superficie 374,10 km²
Población 12721 hab. (2015)
•  Densidad 35,53 hab./km²
Gentilicio socuellamina/no
Código postal 13630
Alcaldesa (2016) Julia Prudencia Medina Alcolea ( PP en coalición con UPyD)
Sitio web Ayuntamiento de Socuéllamos
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Socuéllamos es un municipio español de la provincia de Ciudad Real, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, situado en la comarca de La Mancha. Limita al norte con los municipios de Pedro Muñoz ( Ciudad Real) y Mota del Cuervo ( Cuenca); al este con el de Las Mesas ( Cuenca) y Villarrobledo ( Albacete); al sur, con el de Alhambra ( Ciudad Real); y al oeste con el de Tomelloso ( Ciudad Real). Su término municipal tiene una extensión de 374,10 km², a una altitud media de 680  msnm y cuenta con una población de 12.721 habitantes ( INE 2015). Por su extensión ocupa el lugar número catorce de los ciento dos municipios de que consta la provincia y por población, el once, ordenados de mayor a menor.

Historia

Plaza de la Constitución.
Monumento al Mirage F1.
Villa María.
Monumento al Podaor.

El origen de la actual población de Socuéllamos hay que situarlo en la una elevación del Córcoles, cerca de una laguna que existió hasta el siglo XX que recibía el nombre de La Hoyuela, siguiendo un patrón común de asentamiento desde el Neolítico y la Edad del Bronce similar a poblaciones manchegas cercanas como Manjavacas, Mota del Cuervo o Pedro Muñoz. Por este motivo, pueden encontrarse cantos tallados pertenecientes al periodo del Paleolítico Inferior y lascas y láminas trabajadas desde el Paleolítico Medio (hace 40.000 años).

Antes de su asentamiento en la ubicación que ahora ocupa, existieron otros núcleos previos como Vejezate, El Pozo Bernaldo y Villarejo Rubio que, poblados desde la Edad del Bronce, y después de ser importantes núcleos medievales, desaparecieron antes del siglo XVI.

La primera referencia documental que tenemos de la existencia de Socuéllamos, son los privilegios repobladores concedidos por la Orden de Santiago y su Maestre Juan Osórez a finales del siglo XIII ( 1298), que consistían en que todo aquel que construyera una casa y plantara dos aranzadas de viña estaba exento de todo pecho y tributo salvo el diezmo al Monasterio de Uclés. Estas franquezas permanecieron en vigor incluso con el emperador Carlos I.

Hasta 1468, en que la población tenía noventa vecinos, no volvemos a tener noticias del núcleo, aunque se sabe que no se despobló. Sí lo hicieron, sin embargo, el resto de poblaciones cercanas, como Pedro Muñoz, Manjavacas, Villarejo Rubio y Vejezate.

Villarejo Rubio fue, según Inocente Hervás y Buendía (posiblemente tomado de José López de Agurleta) la primera cabeza del señorío de la Orden en la comarca ( 1235- 1240), que fue efímera ya que este pueblo pasó a depender de Campo de Criptana poco después. Desde ahí, la dirección pasó a Vejezate, una vez que su casa fuerte fue donada a la Orden de Santiago y a Pedro Fernández por privilegio de Alfonso X El Sabio en el año 1256.

En el año 1478, el Comendador de Vejezate, Lorenzo Mexía, en plena Guerra de Sucesión Castellana, decide que no dispone de medios suficientes para defender la Torre de Vejezate por lo que la destruye y la abandona, empleando los 200.000 maravedíes que le había entregado la Orden para reconstruir la Casa-Encomienda de Socuéllamos. Esto supone, de hecho, un nuevo cambio en la cabeza de la encomienda santiaguista.

A partir del año 1494 llegaron los Mendoza, de las Casas de Tendilla y Mondéjar ( Guadalajara), con Íñigo López de Mendoza, el "Gran Tendilla", al frente, como premio por su embajada en Roma. Su hijo, Antonio de Mendoza, fue el primer virrey de Nueva España y segundo del Perú y su nieto, Francisco de Mendoza, "El Indio", primer señor de Estremera (Madrid), administrador de las minas de los reinos y de Guadalcanal y Capitán General de las Galeras de España.

El Socuéllamos de entonces, dependiente del Tribunal de Cuenca, es uno de los pueblos de toda Castilla-La Mancha con mayor actividad inquisitorial, debido a la llegada de cuarenta familias moriscas a finales del siglo XVI, expulsadas de Granada por la rebelión de las Alpujarras de 1568.

Con la llegada de la Pequeña Edad de Hielo las temperaturas disminuyeron y aumentó la pluviosidad. Es el momento en el que se produce el hundimiento de las Lagunas de Ruidera y en Socuéllamos este hecho supone, al estar situado al lado de un río y sobre un acuífero muy somero, que se produzcan frecuentes inundaciones, epidemias y años sucesivos de sequía y carestía; provocando unas graves crisis en los años 1570 y 1585 y generalizadas durante todo el siglo XVII. Esta situación, unida a la crisis política provocada por los frecuentes pleitos con las villas vecinas y el endeudamiento endémico que esto conllevó, provocó que en 1708 estuviera a punto de desaparecer, quedando a salvo por el traslado en bloque de toda la población a lugares más elevados y abandonando el antiguo emplazamiento.

Durante el siglo XVIII tuvo lugar uno de los episodios modernos más importantes, en lo que a demografía y economía se refiere, de Socuéllamos. Desde 1530, los asentamientos de quinterías alrededor del pozo del Tomilloso fueron cada vez más numerosos. En 1589 se produjo el primer intento de independencia de Tomelloso, pagando una cantidad de maravedíes a la Corona, apelando Socuéllamos a esta concesión de independencia que ganó en 1592. Esta pedanía, que ya en el siglo XVIII superó en población a Socuéllamos, solicitó de nuevo la independencia, que le fue concedida en 1758, aunque su efectividad no se dio hasta 1769 cuando Tomelloso y Socuéllamos llegaron a un acuerdo sobre el término adjudicado a la villa y a la indemnización a pagar.

La Guerra de la Independencia Española (1808-1814) también dejó su huella: los socuellaminos junto con los vecinos de la comarca, integraron el ejército del Centro y fueron derrotados el 13 de enero de 1809. Esto posibilitó las visitas de diversas tropas del ejército francés a Socuéllamos para proveerse de víveres y otros menesteres, en el tiempo que duró la contienda, sin desarrollarse otros sucesos de gran importancia.

El despegue poblacional y económico de Socuéllamos vino con la revolución industrial y con la construcción del ferrocarril entre Madrid y Albacete (1851-1855) y posteriormente hasta Alicante (1858), hecho que provocó una mejora de las comunicaciones para la comercialización de los productos agrarios. El estallido de la Guerra Civil y los años de la dictadura supusieron un estancamiento de su economía, centrándose casi exclusivamente en la explotación agrícola. Los últimos años del franquismo y la llegada de la democracia implicaron el despegue económico de la ciudad, consolidándose como una de las más importantes de la provincia de Ciudad Real no solo en el sector primario sino también en los servicios.

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