Sociedad agraria

Grabado egipcio con temática agrícola (hacia el 1200 a.C.).

Una sociedad agraria, también denominada sociedad agrícola, se refiere a cualquier sociedad cuya economía se basa en producir y mantener cultivos y tierras de cultivo. Otra manera de definir una sociedad agraria es viendo la cantidad total de producción en una nación. En una sociedad agraria cultivar la tierra es la fuente principal de riqueza. Tal sociedad puede reconocer otros medios de subsistencia y hábitos de trabajo pero hace hincapié en la importancia de la agricultura y la ganadería. Las sociedades agrarias han existido en varios lugares del mundo ya hace 10.000 años y continúa existiendo hoy. Han sido la forma más común de organización socioeconómica para la mayor parte de la historia humana registrada.

Historia

Las sociedades agrarias fueron precedidas por cazadores y recolectores y por sociedades hortícolas y en transición en la sociedad industrial. La transición a la agricultura, llamada la Revolución Neolítica, ha tenido lugar independientemente varias veces. La horticultura y la agricultura como medios de subsistencia se desarrollaron entre los humanos en algún lugar hace alrededor de 10.000 y 8.000 años en el Creciente Fértil en el Medio Oriente.[3] Sin embargo, la dependencia completa en los cultivos domésticos y animales, cuando los recursos naturales contribuían un componente nutricional insignificante para la dieta, no ocurrieron hasta la Edad de Bronce.

La agricultura permite una mayor densidad de población que puede ser mantenida cazando y recolectando y permite la acumulación de exceso de productos para mantener en invierno o vender con fines de lucro. La habilidad de los granjeros de alimentar un gran número de personas cuyas actividades no tienen nada que ver con la producción material fue el factor crucial en el aumento de exceso, especialización, tecnología avanzada, estructuras sociales jerárquicas, la desigualdad y los ejércitos permanentes. Las sociedades agrarias así apoyan la aparición de una estructura social más compleja.

En las sociedades agrarias, algunas de las correlaciones simples entre la complejidad social y el ambiente empiezan a desaparecer. Una opinión es que los seres humanos con esta tecnología han dado un gran paso hacia el control de sus ambientes, son menos dependientes en ellos y por lo tanto muestran menor correlación entre el medio y los rasgos relacionados con la tecnología.[5] Sin embargo, los factores ambientales pueden tener un fuerte rol como variables que afectan a la estructura interna y a la historia de una sociedad en modos complejos. Por ejemplo, el promedio de estados agrícolas dependerá en la facilidad de transporte, las ciudades mayores tenderán a estar localizadas en nodos comerciales, y la historia demográfica de una sociedad puede depender de las enfermedades.

Hasta las décadas recientes, la transición a la agricultura fue vista como un progreso inherente: la gente aprendió que plantar semillas hace que crezcan cultivos, y esta nueva fuente de alimento mejorada llevó a poblaciones más grandes, granja sedentaria y la vida de ciudad, más tiempo libre y por tanto la especialización, escritura, avances tecnológicos y la civilización. Ahora está claro que la agricultura fue adoptada a pesar de ciertas desventajas de ese estilo de vida. Estudios arqueológicos demuestran que la salud se deterioró en poblaciones que adoptaron la agricultura del cereal, volviendo a niveles pre-agrícolas solo en los tiempos modernos. Esto es, en parte, atribuible a la propagación de las infecciones en ciudades concurridas, pero es debido en gran parte por el descenso de la calidad nutricional que acompañó al cultivo de cereal intensivo.[6] La gente en muchas partes del mundo permaneció siendo cazadores-recolectores hasta hace muy poco; aunque eran muy conscientes de la existencia y métodos de la agricultura, se negaron a llevarla a cabo. Se han ofrecido muchas explicaciones, en general centrado en un factor particular que forzó la adopción de la agricultura, como la presión ambiental y de la población.

Actualmente

La transición de las sociedades agrarias a las sociedades industriales cuando menos de la mitad de su población se dedica directamente a la agricultura. Tales sociedades empezaron a aparecer por la Revolución Comercial e Industrial la cual se puede ver empezando en las ciudades y estados mediterráneos de 1000-1500 D.C.[7] Mientras las sociedades europeas se desarrollaban durante la Edad Media, el conocimiento clásico eran readquiridos por fuentes dispersadas, especialmente las arábigas, y una nueva serie de sociedades comerciales marítimas desarrolladas de nuevo en Europa. Los desarrollos iniciales estuvieron centrados en el Norte de Italia, en las ciudades-estados de Venecia, Florencia, Milán, y en Génova. Alrededor de 1500 algunas de esas ciudades-estados probablemente se encontraron con los requerimientos de tener la mitad de sus poblaciones relacionados con ocupaciones no relacionadas con la agricultura y se convirtieron en sociedades comerciales. Esos pequeños estados estaban muy urbanizados, importaban muchos alimentos, y eran centros de comercio y producción en un grado muy diferente a las sociedades agrarias típicas.

El desarrollo culminante, aún en progreso, fue el desarrollo de la tecnología industrial, la aplicación de fuentes mecánicas de energía a un número de problemas de producción cada vez mayor. Alrededor de 1800, la población agrícola de Bretaña se había hundido a un tercio del total.[9] Incluso hoy, la Revolución Industrial está lejos de sustituir al agrarismo con el industrialismo. Solo una minoría de la gente del mundo vive en sociedades industriales a pesar de que la mayoría de las las sociedades agrarias predominantes tienen un sector industrial significante.

El mejoramiento de cultivos, mejor administración de los nutrientes de la tierra, y la mejora del control de malezas habían aumentado los rendimientos por unidad de superficie. Al mismo tiempo, el uso de la mecanización había disminuido la labor de obra. El mundo en desarrollo en general produce rendimientos más bajos, teniendo menos de la última ciencia, capital y base tecnológica. Más gente en el mundo se involucra en la agricultura como su primera actividad económica que en cualquier otro, sin embargo solo representa el 4% del PIB.[10] El aumento rápido de la mecanización en el siglo XX, especialmente en forma del tractor, redujo la necesidad de los humanos para realizar tareas exigentes de la siembra, al cosecha y la trilla. Con la mecanización, estas tareas se podían realizar a una velocidad en una escala apenas imaginable antes. Estos avances han resultado en un aumento substancial en el rendimiento de las técnicas agrícolas que también se han trasladado a un descenso del porcentaje de población en países desarrollados que se requieren para trabajar en la agricultura para alimentar al resto de la población.

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