Sitio de los Dólmenes de Antequera

Sitio de los Dólmenes de Antequera
UNESCO logo.svg Patrimonio de la Humanidad de la Unesco
Viera and Menga Dolmens, Antequera, Spain; July 2008.JPG
Vista general del recinto 1
Sitio de los Dólmenes de Antequera ubicada en España
Sitio de los Dólmenes de Antequera
Sitio de los Dólmenes de Antequera
Ubicación de Sitio de los Dólmenes de Antequera en España.
Coordenadas37°01′24″N 4°32′53″O / 37°01′24″N 4°32′53″O / -4.5480555555556
PaísEspañaFlag of Spain.svg España
TipoCultural
Criteriosi, iii, iv
N.° identificación1501
RegiónEuropa y América del Norte
Año de inscripción2016 (XL sesión)
Dólmenes de Antequera
Bien de Interés Cultural
Patrimonio histórico de España
Viera and Menga Dolmens, Antequera, Spain; July 2008.JPG

Dólmenes de Antequera ubicada en España
Dólmenes de Antequera
Dólmenes de Antequera
Ubicación (España).

Dólmenes de Antequera ubicada en Provincia de Málaga
Dólmenes de Antequera
Dólmenes de Antequera
Ubicación (Provincia de Málaga).
DeclaraciónDecreto 25/2009, de 27 de enero (BOJA nº33 de 18 de febrero de 2009)
Figura de protecciónZona Arqueológica
CódigoRI-55-0000900
UbicaciónAntequera
ConstrucciónNeolítico - Calcolítico
Estilos predominantesMegalitismo

El Sitio de los Dólmenes de Antequera es un bien cultural en serie integrado por tres monumentos culturales (Dolmen de Menga, Dolmen de Viera y Tholos de El Romeral)[3]

Valor Universal Excepcional

Para que un bien sea declarado Patrimonio de la Humanidad tiene que demostrar que posee un Valor Universal Excepcional, es decir, que posee una importancia extraordinaria que trasciende las fronteras nacionales y es de interés para las generaciones presentes y venideras de toda la humanidad.

UNESCO exige la justificación de al menos uno de los seis criterios marcados para el patrimonio cultural por la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural (1972) para demostrar el Valor Universal Excepcional del bien. La propuesta del Sitio de los Dólmenes de Antequera se basa en uno de ellos (i), e ICOMOS en su informe definitivo incorpora dos más (iii, iv).

  • Criterio (i): “representar una obra maestra del genio creador humano”

El Dolmen de Menga representa una obra maestra de la arquitectura adintelada megalítica (tradición atlántica), a base de ortostatos y cobijas, única por sus enormes dimensiones que llevan al límite constructivo la tipología de sepulcro de corredor, incorporando una solución inédita de pilares intermedios; de igual modo, el tholos de El Romeral complementa el catálogo de construcciones megalíticas con una solución abovedada por aproximación de hiladas a base de mampostería (tradición mediterránea).

  • Criterio (iii): “aportar un testimonio único, o al menos excepcional, sobre una tradición cultural o una civilización viva o desaparecida”

Tanto el dolmen de Menga como el tholos de El Romeral presentan orientaciones anómalas, como pone de manifiesto el profesor Michael Hoskin cuando constata que el 99,99% de los dólmenes del arco mediterráneo tienen una orientación de tipo celeste, es decir, vinculada a la salida del sol en el amanecer de los equinoccios (como sucede en el dolmen de Viera). Sin embargo Menga se orienta al perfil antropomorfo de La Peña de los Enamorados, y concretamente al abrigo de Matacabras donde se ha localizado pintura rupestre.[4]​ Por su parte, El Romeral se orienta a la sierra de El Torcal donde está la Cueva de El Toro (orientación terrestre) y al mediodía del sol en el solsticio de invierno (orientación celeste). Además, en este eje Menga-La Peña se encuentra ubicado El Romeral. De este modo, los Dólmenes de Antequera construyen un paisaje megalítico único por la singular relación intrínseca que establecen con los elementos naturales.

  • Criterio (iv): “ser un ejemplo eminentemente representativo de un tipo de construcción o de conjunto arquitectónico o tecnológico, o de paisaje que ilustre uno o varios periodos significativos de la historia humana”

Los tres monumentos megalíticos son reflejo de una etapa de la historia de la humanidad en la que se construyeron los primeros monumentos ceremoniales en Europa occidental, según las dos grandes tradiciones constructivas del megalitismo (dintel y bóveda por aproximación de hiladas). Se trata de una propuesta original en la Lista del Patrimonio Mundial ya que no se trata de un bien mixto (donde a los valores culturales de unos bienes se sumarían los naturales de los otros) sino de una integración consciente y de estrecho diálogo entre la arquitectura megalítica y el paisaje. Se produce un fenómeno de ‘monumentalización paisajística’ por el que los hitos naturales adquieren el valor de monumentos mientras que las construcciones se presentan bajo la apariencia de paisaje natural.

Por último, la autenticidad de los megalitos está contrastada cuando numerosos investigadores coinciden en la adscripción al Neolítico de Menga (arquitectura adintelada) y al Calcolitico de El Romeral (arquitectura abovedada por aproximación de hiladas); y la integridad también queda demostrada al mantener todos sus elementos constitutivos en unas buenas condiciones de conservación.