Sitio de Malta (1565)

Sitio de Malta
Siege of malta 1.jpg
El sitio de Malta — llegada de la flota turca, por Mateo Pérez de Alesio
Fecha 18 de mayo11 de septiembre de 1565
Lugar Isla de Malta
Coordenadas 35°53′00″N 14°31′00″E / 35.883333333333, 35°53′00″N 14°31′00″E / 14.516666666667
Resultado Victoria decisiva de los Caballeros Hospitalarios
Beligerantes
Fictitious Ottoman flag 4.svg Imperio otomano Flag of the Sovereign Military Order of Malta.svg Caballeros Hospitalarios
Flag of Cross of Burgundy.svg Monarquía Hispánica
Flag of the Sovereign Military Order of Malta.svg Civiles malteses
Comandantes
Kızıl Ahmedli Mustafa Bajá
Pialí Bajá
Dragut Reis
Salih Reis
Uluj Alí
Jean Parisot de la Valette
Jean de la Cassière
Mathurin Romegas
Goncales de Medran†
Melchior de Robles†
Fuerzas en combate
22.000–48.000 6.100–8.500
Bajas
< 25.000–35.000 2.500 militares más 7.000 civiles y 500 esclavos
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El Sitio de Malta, también conocido como el Gran Sitio de Malta, tuvo lugar en 1565 cuando el Imperio otomano quiso conquistar la estratégica isla, sede de la Orden Hospitalaria de San Juan.

Situada al sur de Sicilia y casi equidistante de las costas libias y tunecinas, controlaba las rutas comerciales entre el Mediterráneo Occidental y Oriental, así como las que unían la península itálica y el Norte de África. Dotada de excelentes puertos naturales, la caída de la isla en manos turcas hubiera tenido consecuencias nefastas para la Europa cristiana, habida cuenta de la escasa resistencia que algunas potencias europeas —enzarzadas entre ellas en conflictos de escala continental[1] — presentaban por entonces al avance del Islam conquistador, tanto de los turcos, como de sus tributarios berberiscos.

El asedio está considerado como uno de los más importantes de la historia militar y desde el punto de vista de los defensores, el más exitoso. Sin embargo, no debe ser visto como un hecho aislado, sino como el momento álgido de una escalada de las hostilidades entre los imperios español y otomano por el control del Mediterráneo, escalada que incluyó un ataque previo sobre Malta en 1551 por parte del corsario turco Turgut Reis y que en 1560 había supuesto una importante derrota de la Armada Española por los turcos[2] en la batalla de Djerba.

Por último, es notable el hecho de que, mientras que para los occidentales el Sitio de Malta es uno de los hitos importantes de la Edad Moderna, para los turcos parece tener escasa importancia. Esta diferencia puede deberse a dos razones no necesariamente contradictorias entre sí: en primer lugar, el desenlace del sitio no afectó en profundidad al Imperio otomano, y en segundo, resultaron perdedores. Algo parecido ocurre con la batalla de Lepanto de 1571.

Los Caballeros en Malta

La Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén cambió de nombre en 1530 a Orden de Malta —apodada «La Religión»—, desde que el 26 de octubre de ese año Philippe Villiers de l’Isle-Adam, Gran Maestre de la Orden, llegó junto con sus caballeros al Gran Puerto de Malta a tomar posesión de la isla, cedida por el emperador Carlos V. Siete años atrás, a finales de 1522, los Caballeros habían sido expulsados de su base en Rodas por el Sultán otomano, Solimán el Magnífico, tras un sitio de seis meses. Entre 1523 y 1530 los Caballeros no tuvieron asentamiento alguno, hasta que el Emperador Habsburgo les ofreció las islas de Malta y Gozo a cambio de un pago simbólico anual, consistente en un halcón, que se enviaría al Virrey de Sicilia y una misa a celebrar el Día de Todos Los Santos. También se les entregó Trípoli,[3] plaza situada en un territorio hostil, pero que el emperador pretendía utilizar para mantener a raya a los corsarios de Berbería, tributarios de los otomanos.

Tras consultar con el Papa, Villiers de l’Isle-Adam aceptó la oferta con ciertos recelos, pues comparada con Rodas, Malta era una isla pequeña y desolada. Durante algún tiempo los altos cargos de la Orden hicieron planes para reconquistar Rodas, pero pronto la Orden se acomodó a Malta como base de operaciones desde la que siguieron atacando provechosamente las naves turcas. La isla, en el centro del Mediterráneo, ocupaba una posición clave en el cruce de caminos entre Oriente y Occidente, de gran importancia estratégica, sobre todo cuando, desde 1540, los corsarios berberiscos empezaron a operar en aguas del Mediterráneo occidental, atacando con frecuencia las costas de la cristiandad y, entre otras, las de las islas Baleares,[5] y de donde procedían muchos caballeros. Un ataque muy recordado es el de Turgut Reis —también conocido como Dragut— a Pollensa (Islas Baleares) en 1550, en el que los turcos salieron derrotados. Cada 2 de agosto se conmemora el evento, al grito del aviso que dio el héroe local Joan Mas:

Mare de Déu dels Àngels, assistiu-mos!
Pollencins, alçau-vos!
Perquè els Pirates ja són aquí!
[6]

Efectivamente, el corsario Dragut estaba empezando a ser una amenaza considerable para las naciones cristianas del Mediterráneo occidental, y la permanencia de la Orden de Malta en la isla era un obstáculo para sus propósitos. En 1551, Dragut y el almirante turco Sinán decidieron hacerse con Malta e invadieron la isla con unos 10.000 hombres. A los pocos días, Dragut detuvo el ataque y se trasladó a la vecina isla de Gozo, donde bombardeó la ciudadela durante varios días, hasta que finalmente el gobernador de los Caballeros en Gozo, Galatian de Sesse, considerando que la resistencia era inútil, rindió la ciudadela. El corsario turco tomó como rehenes a la práctica totalidad de la población (unos 5.000 habitantes)[7] para después dirigirse a Trípoli junto con Sinán Bajá, de donde expulsó fácilmente a la guarnición de Caballeros. En un primer momento, nombró gobernador a un prohombre local, Aga Morat, aunque poco después él mismo se erigió en Bey de la ciudad.

Expansión del Imperio otomano de 1481 a 1683 en el Mediterráneo. Bajo el reinado de Solimán, sus dominios se extendían hasta Trípoli y las puertas de Viena. El ritmo de las conquistas justificaba la inquietud cristiana. En sólo un siglo desde la conquista de Constantinopla en 1453, ya dominaban la península balcánica ( 1481) y las costas del norte de África hasta Orán. Los sitios de Malta y Viena marcaron el fin de ciclo expansionista.

Ante estos ataques, el Gran Maestre de la Orden, Juan de Homedes, supuso que habría otra invasión otomana en menos de un año, por lo que dispuso que se reforzase el Fuerte de San Ángel en Birgu (hoy día Vittoriosa), y que además se construyesen dos fuertes nuevos, el de San Miguel en el promontorio de Senglea, protegiendo el Burgo, y el de Fuerte de San Telmo, en la falda de la península del Monte Sceberras (hoy día, centro urbano de La Valeta). Los dos fuertes nuevos se construyeron en apenas seis meses en el año de 1552, y los tres juntos fueron de una importancia crucial para el resultado del Gran Sitio. Especialmente San Telmo, encargado a un arquitecto italiano que lo diseñó de forma hoy conocida como traza italiana —en Italia denominada alla moderna— que era una adaptación a la importancia creciente de la artillería.[8]

Los años siguientes fueron especialmente tranquilos para la isla, aunque las actividades de los corsarios turcos —turcos era una palabra que designaba también a todas las tribus bereberes, que mantenían algún tipo de vasallaje con el Sultán— y las de los cristianos no cesaron ni mucho menos. En 1557 Jean Parisot de la Valette, caballero de la lengua de Provenza, fue elegido 49º Gran Maestre de la Orden y alentó los ataques a embarcaciones no cristianas. Sus propias naves parece que llegaron a apresar alrededor de 3.000 esclavos musulmanes o judíos sólo en el periodo en que ostentó el cargo de Gran Maestre.[9]

No obstante ser un periodo relativamente tranquilo, en 1559 Dragut era ya un problema de primer orden para las potencias cristianas, llegando a atacar las costas orientales de España, en connivencia con los moriscos.[11] consistente en unas 54 naves y 14.000 hombres. La campaña finalizó en desastre, al verse sorprendida la flota cristiana cerca de la isla de Djerba por las fuerzas del almirante Pialí Bajá, en mayo de 1560. Los otomanos capturaron o hundieron la mitad de la flota y el lance marcó el ápice de la dominación otomana en aguas del Mediterráneo.

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