Sitio de Jerusalén (70)

Sitio de Jerusalén
Primera guerra judeo-romana
Arch of Titus Menorah.png
El saqueo de Jerusalén, del muro interior del Arco de Tito, Roma.
Fecha Marzo-septiembre de 70
Lugar Jerusalén, Judea
Coordenadas 31°46′41″N 35°14′09″E / 31°46′41″N 35°14′09″E / 35.23583333
Casus belli Rechazo de los judíos a la helenización
Resultado El asedio tuvo éxito y el Templo de Jerusalén fue destruido
Cambios territoriales Jerusalén y Judea pierden su autonomía y caen bajo dominio romano
Beligerantes
Imperio romano Judíos de Judea
· Saduceos
· Zelotes
· Idumeos
Comandantes
Tito Flavio Sabino Vespasiano Simon Bar Giora   (P.D.G.)[1]
Juan de Giscala   (P.D.G.)
Eleazar ben Simón
Fuerzas en combate
4 legiones:[2]
· Legio V Macedonica
· Legio XII Fulminata
· Legio XV Apollinaris
· Legio X Fretensis
Total: 61.000-73.000[3]
16.000-18.000 legionarios
5.000 de vexillationes de Siria y Egipto
25.000-30.000 auxiliares
15.000-20.000 de reyes aliados
Total: 23.000-27.000[5]
· 10.000 saduceos
· 8.400 zelotes
· 5.000 idumeos
Bajas
Desconocidas, 6.000 desertores ejecutados[5] 600.000 civiles muertos, esclavizados o exiliados[5]
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El sitio de Jerusalén del año 70 d. C. fue un acontecimiento decisivo en la primera guerra judeo-romana. Fue seguido por la caída de Masada en el año 73. El ejército romano, dirigido por el futuro emperador Tito, con Tiberio Julio Alejandro como su segundo al mando, sitió y conquistó la ciudad de Jerusalén, que había estado ocupada por sus defensores judíos en el año 66 d. C. La ciudad y su famoso templo fueron destruidos el mismo año de su conquista. La destrucción del Templo de Jerusalén todavía es lamentada anualmente durante la festividad judía Tisha b'Av y en el Arco de Tito (todavía en pie en Roma), donde se representa y celebra el saqueo de Jerusalén y el Templo.

La destrucción del Templo fue un acontecimiento importante para la historia y la tradición judía, conmemorado anualmente por los judíos durante el ayuno de Tisha b'Av. Es igualmente importante para la teología cristiana. Este evento ha sido relatado en detalle por el dirigente judío que había entrado al servicio de los romanos y, luego, se convirtió en historiador: Flavio Josefo.

Preludio

Desde la captura de Jerusalén por Cneo Pompeyo Magno en el año 63 a. C., los romanos ocuparon Judea y la gobernaron, algunas veces, por intermedio de príncipes locales que pusieron en el lugar, tales como Herodes I el Grande o Herodes Agripa I, algunas veces directamente por procuradores que eran a menudo corruptos y que suscitaban hostilidad en los judíos y recibían apoyo de la importante población helenizada. Según Flavio Josefo, las causas inmediatas de la revuelta, en 66, fueron un sacrificio pagano ante la entrada de la sinagoga de Cesarea Marítima, seguido por el desvío de 17 talentos del tesoro del Templo de Jerusalén, por el procurador Gessius Florus.[7]

La revuelta, de la cual Ernest Renan escribe que constituye «un acceso de fiebre que no se puede comparar con lo que aconteció en Francia durante la Revolución y en París en 1871»,[8]​ tuvo en inicio algún éxito. El asesinato del emperador Nerón en 68 llevó a Vespasiano a lanzarse a la lucha por la dignidad imperial; sin embargo, interrumpió la guerra contra los judíos para ser coronado en Alejandría. Los combates tuvieron entonces un período de calma que los judíos no aprovecharon para organizarse.

Con el ascenso al Imperio asegurado, Vespasiano partió hacia Roma y dejó el comando de las legiones de Judea a su hijo Tito, quien abandonó Cesarea poco tiempo antes del Pésaj de 70, para asediar Jerusalén en busca de dar inicio, según Dion Casio, a las negociaciones.[9]

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