Sitio de Barcelona (1713-1714)

Sitio de Barcelona
Campaña de Cataluña (1713-1714)
( Guerra de Sucesión Española)
Sitio-barcelona-11-septiembre-1714.jpg
Asalto final de las tropas borbónicas sobre Barcelona
el 11 de septiembre de 1714

Fecha 25 de julio de 1713- 12 de septiembre de 1714
Lugar Barcelona, Cataluña ( España)
Coordenadas 41°24′07″N 2°10′00″E / 41.4019, 41°24′07″N 2°10′00″E / 2.16667
Resultado Victoria decisiva borbónica
Beligerantes
Borbónicos Austracistas:
Comandantes
Ejército Borbónico
* Duque de Berwick
* Antoine Dupuy-Vauban
* Duque de Pópoli
* Prosper van Verboom
Ejército de Cataluña
* Antonio de Villarroel
* Juan Bautista Basset
Coronela de Barcelona
* Rafael Casanova[1]
Fuerzas en combate
40 000 hombres
  • 63 batallones franceses
  • 15 batallones españoles
  • 10 batallones extranjeros

150 piezas artillería

  • 28 cañones (36 libras)
  • 82 cañones (24 libras)
  • 32 morteros
  • 8 pedreros
10 000 hombres
  • 5000 regulares
  • 3500 milicianos
  • 1500 voluntarios

258 piezas artillería

  • 123 cañones bronce
  • 64 cañones hierro
  • 33 morteros
  • 38 pedreros
Bajas
10 000-14 200 muertos o heridos 6850-8500 muertos o heridos
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El sitio de Barcelona fue una de las últimas operaciones militares de la Guerra de Sucesión Española. Se produjo entre el 25 de julio de 1713 y el 11 de septiembre de 1714. El combate enfrentó a los defensores de Barcelona, formados por la coronela, el ejército movilizado por la Generalidad de Cataluña y partidarios del archiduque Carlos; con las tropas de Felipe V de España y sus aliados franceses.

Desde 1980 en recuerdo de los caídos y la defensa por parte de los barceloneses, se conmemora como fiesta oficial de Cataluña (Diada Nacional de Catalunya), el Día Once de Septiembre.[2]

Antecedentes

Guerra de Sucesión Española en Cataluña

Constituciones catalanas juradas por Felipe V de Castilla, IV de Aragón, en 1702.

La muerte sin descendencia del rey Carlos II el Hechizado, sucedido por el duque Felipe de Anjou, dio lugar a un conflicto internacional que pronto se tornó guerra civil en la propia España entre los partidarios del Archiduque Carlos y los de Felipe V. Este último juró en 1702 las Constituciones de Cataluña, otorgando nuevos privilegios a las instituciones catalanas de las cuales recibió homenaje. Sin embargo la guerra ya había estallado en los campos de batalla de Europa cuando la Casa de Austria invadió los territorios españoles de Italia. Ante las continuas derrotas borbónicas, Felipe V no pudo continuar su itinerario para jurar los fueros de Aragón y Valencia, trasladándose en persona al frente italiano.

Ya en Barcelona en 1703 los austracistas, los partidarios del Archiduque, recibieron el mote de imperiales o aguiluchos, por ser este el símbolo del Sacro Imperio, mientras que los fieles a Felipe V eran llamados butifleros.

En 1704 las tropas de la Gran Alianza de La Haya lanzaron un intento de desembarco aliado en Barcelona con la complicidad de un reducido número de aguiluchos barceloneses. Fracasada la intentona varios caudillos austracistas se exiliaron, pero a fin de evitar nuevos desaguisados, el virrey Francisco de Velasco lanzó una represión indiscriminada conculcando repetidamente las Constituciones de Cataluña, hecho que incrementó el apoyo a los austracistas. Retornado Felipe V a Madrid, la ciudad de Barcelona, que tenía el privilegio de nombrar embajadores propios, nombró a Pablo Ignacio Dalmases para denunciar ante el Rey en persona la actitud del virrey Velasco. Pero en 5 de febrero de 1705, nada más llegar a la corte de Madrid, el embajador fue detenido y encarcelado. Tres meses después estallaba la revuelta en Cataluña y el 20 de junio de 1705 los caudillos austracistas catalanes firmaban el Pacto de Génova, una alianza militar entre Cataluña e Inglaterra en virtud de la cual Cataluña se comprometía a luchar por la causa del pretendiente al trono español, Carlos de Austria, con la ayuda militar de Inglaterra, y esta se comprometía a defender las Constituciones catalanas fuera cual fuere el resultado de la guerra.

En octubre de 1705, las tropas del archiduque Carlos tomaron Barcelona al asalto, y la Generalidad de Cataluña y los Consellers de Barcelona le aclamaron como a un libertador. Días más tarde, el archiduque de Austria era proclamado legítimo rey Carlos III de España, jurando respetar las Constituciones de Cataluña y convirtiendo a Barcelona en sede de su corte y baluarte austracista durante el resto de la guerra.

En abril de 1706 las tropas de Felipe V, con el mismo rey a la cabeza, llegaron a la ciudad e iniciaron un sitio para reconquistarla, dando comienzo al Sitio de Barcelona (1706). Después de bloqueada Barcelona, las tropas borbónicas empezaron las operaciones encaminadas a la conquista del Castillo de Montjuic, desde el cual, una vez tomado, rendirían la ciudad. En 21 de abril las tropas de Felipe V ya habían tomado posiciones cerca de la fortaleza y comenzaron a hostigarla. Entonces cundió un rumor entre los barceloneses según el cual las tropas austracistas habían pactado con las borbónicas la rendición de la fortaleza, rumor que desembocó en un amotinamiento general de los barceloneses por toda la ciudad. Durante los disturbios murió asesinado el Conseller en Cap Francisco Nicolás de Sanjuan. Quedaron al frente de la ciudad el consejero segundo, el mercader Francisco Gallart, y el consejero tercero, el jurista Rafael Casanova, quienes consiguieron finalmente reconducir la situación y el gobierno de la ciudad. El 8 de mayo llegó a la ciudad una flota inglesa bajo el comando del almirante John Leake, provocando el levantamiento del sitio y la caótica huida de las tropas borbónicas que dejaron abandonados en el campo delante de Barcelona a los heridos, los suministros y todo el tren de artillería.

Las tropas austracistas conquistaron Madrid a los pocos meses. Al llegar a la capital, Carlos de Austria fue proclamado Rey nuevamente, aunque sus partidarios eran muy pocos y el recibimiento fue muy frío. Ante la falta total de apoyos y el inminente regreso de Felipe V con refuerzos, las tropas austracistas, se retiraron hacia Valencia, siendo derrotadas en la batalla de Almansa el 25 de abril de 1707. Esta victoria del bando borbónico abrió el camino para la ocupación del Reino de Valencia. El 29 de junio de 1707 Felipe V derogó los Fueros de Aragón y los de Valencia, aboliendo sus instituciones de autogobierno y exonerando de sus cargos a los representantes políticos de dichos reinos.[3] Tras un fallido tratado de paz en 1709, las tropas austracistas lanzaron una nueva ofensiva para frenar el avance borbónico, que había llegado hasta Lérida. En 1710, tras un rápido avance, los ejércitos austracistas retomaron Zaragoza y llegaron nuevamente a Madrid. La posición era precaria ante la falta de apoyo en la zona, el acoso de las guerrillas y las noticias de la llegada de refuerzos borbónicos, por lo que el Archiduque marchó hacia Barcelona mientras el grueso de su ejército, dividido en dos, le seguía. A finales de 1710 las tropas austracistas en retirada hacia Barcelona fueron derrotadas en sucesivas batallas. A principios de 1711 Felipe V entró en Zaragoza sin resistencia, mientras un ejército francés cruzaba la frontera para tomar Gerona. Conservando únicamente parte de Cataluña en territorio peninsular, la posición militar austracista era muy comprometida.

Paz de Utrecht

La Paz general de Utrecht ( 1713).
Grabado que reproduce la proclamación de la paz en La Haya el 22 de mayo y los fuegos artificiales de celebración el 14 de junio de 1713.

En septiembre de 1711 el archiduque Carlos dejó la península rumbo a Viena para hacerse cargo del Sacro Imperio Romano ante la muerte de su hermano el emperador José I, dejando en Barcelona a su esposa Isabel Cristina de Brunswick-Wolfenbüttel como virreina. En las primeras negociaciones de paz los embajadores del ya emperador Carlos VI insistieron en que el Principado de Cataluña fuese elevado a la categoría de república independiente.[ cita requerida] Poco tiempo después llegó una carta del Emperador en la que aseguraba que si los tratados no tenían

las ventajas y conveniencias que nos aseguren las de mi justa causa y amados súbditos, y especialmente de ese Principado al que con tanta especialidad aprecio por lo que ha sacrificado, no serán por ningún caso admitidas ni oídas de mí semejante proposiciones, quedando yo con deliberado y constante ánimo de continuar la guerra con el mayor vigor y esfuerzo.

Pero el 14 de marzo de 1713 los ingleses se comprometieron a evacuar Cataluña, Mallorca e Ibiza. Cinco días después, la emperatriz abandonó Barcelona, dejando como regente al general de las tropas austracistas, Guido von Starhemberg. El 22 de junio Starhemberg firmó en Hospitalet de Llobregat el acuerdo de armisticio. Finalmente el 1 de julio de 1713 se estipuló un alto el fuego tras el cual las tropas borbónicas procederían a ocupar Cataluña, y el 13 de julio de 1713 se firmó el Tratado de Utrecht entre Felipe V y la Gran Bretaña. Mediante este tratado Felipe V renunciaba al trono de Francia (artículo 2º), entregaba a los ingleses el peñón de Gibraltar (artículo 10º) y la isla de Menorca (artículo 11º), y también les concedía ventajas comerciales en América (artículo 12º), a la vez que estos cedían ante las pretensiones de Felipe V, quien mediante el artículo 13º del Tratado de Utrecht se comprometía a amnistiar a los catalanes y a concederles los mismos derechos y privilegios que los habitantes de las dos Castillas, «que de todos los pueblos de España son los más amados por el Rey Católico».[4]

Cataluña decide continuar la guerra

Carta de los Consellers de Barcelona a una población catalana apelando a lucha para que «pueda la Nación Catalana lograr glorioso desempeño en tan justa empresa».[5]

Ante las noticias del abandono inglés, se convocó en Barcelona el 30 de junio de 1713 una Junta de Brazos (Junta de Braços) para deliberar si Cataluña debía someterse a Felipe V o proseguir la guerra en solitario. En las primeras sesiones el Brazo Eclesiástico se inhibió por estar involucrada la efusión de sangre, dejando la resolución final en manos de los otros dos Brazos. En virtud de su nombramiento como ciudadano honrado de Barcelona, Rafael Casanova fue miembro de las sesiones del Brazo Real (Braç Reial). El 5 de junio el Brazo Real emitió su veredicto proponiendo se continuara la guerra. En una tensión creciente, los votos del Brazo militar se dividieron en tres grupos, no llegándose a una resolución unánime. El parlamento decisivo tuvo lugar en la sesión del Brazo Militar y corrió a cargo de Manuel de Ferrer y Sitges. Tomada la decisión de continuar la guerra en solitario el 6 de julio de 1713, los comisionados de los brazos generales la entregaron a los diputados de la Generalidad de Cataluña, para que la publicara y declarara el estado de guerra. Los diputados de la Generalidad, contrarios a la proclamación, dilataron la entrada en vigor legal del edicto tres días. En la sexta instancia presentada por los brazos generales ante los diputados de la Generalidad, se les recordaba que era su deber la «conservación de las libertades, privilegios y prerrogativas de los catalanes, que nuestros antecesores a costa de sangre gloriosamente vertida alcanzaron, y nosotros debemos así mismo mantener».[8]

Propaganda austracista.[9]

A partir de 1707 muchos aragoneses y valencianos austracistas se habían exiliado a Cataluña, único territorio peninsular que aún estaba bajo el dominio de aquel a quien habían proclamado rey de España, el archiduque Carlos de Austria.[19]

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