Sistema olfativo

El perro tiene un olfato más desarrollado que el hombre.
El hombre tiene una limitada capacidad olfativa, la hembra humana es más perceptiva olfativamente que el varón.

El sistema olfativo, o aparato de la olfación, es el sistema sensorial utilizado para detectar los olores mediante la percepción quimíco-sensorial. Este sistema es con frecuencia considerado, junto con el sistema gustativo, como los sentidos químico-sensoriales, ya que ambos convierten las señales químicas en percepción e impulsos eléctricos al cerebro.[1]


Función (genérico)

El sistema olfativo tiene varios propósitos:

  • Detectar y orientarse a una fuente de nutrientes.
  • Evaluar el estado, tipo y calidad nutritiva de la fuente de nutrientes.
  • Detectar una pareja para el apareamiento.
  • Reconocer un territorio demarcado odoríficamente.
  • Detectar información del medioambiente (peligros tales como humo, depredadores o presas; nivel de humedad, otras especies circundantes).
  • Crear una representación del olor.
  • Determinar la concentración del olor.
  • Distinguir un nuevo olor de entre los olores ambientales en segundo plano.
  • Identificar los olores en diferentes concentraciones.
  • Relacionar el olor con el recuerdo de lo que representa.

Para llevar a cabo estas funciones, el sistema utiliza muchas zonas cerebrales. Las representaciones olorosas pueden estar codificadas en un espacio (un patrón de neuronas activadas en una cierta región cerebral corresponden al olor), tiempo (un patrón de impulsos nerviosos llevados a cabo por múltiples neuronas corresponden al olor) o la combinación de los dos. Los científicos debaten si el código olorífero es principalmente temporal o espacial.

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