Sistema educativo de Chile

Educación en Chile
Coat of arms of Chile (c).svg
Ministerio de Educación
Ministro Adriana Delpiano
Presupuesto
% del PIB 4,6%[ cita requerida]
Detalles generales
Lenguajes principales español
Tipo de sistema Particular, Particular Subvencionado (por el Estado) y Público.
Alfabetización
Hombres 98,6%
Mujeres 98,5%
La lección de geografía del pintor chileno Alfredo Valenzuela Puelma.

La educación en Chile se divide en cuatro fases — parvularia, básica, media y superior—, de los cuales los dos segundos son obligatorios.[1]​ La educación chilena está regida por la Ley General de Educación (LGE) de 2009, sucesora de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE).

Los niveles parvulario, básico y medio del sistema educacional —así como los centros de formación técnica de la educación superior— están regulados y vigilados por el Ministerio de Educación. El Consejo Superior de Educación (CSE) tiene como principales funciones pronunciarse sobre la solicitud de reconocimiento oficial de las universidades e institutos profesionales, verificar su desarrollo, establecer sistemas de examen selectiva y acreditación, recomendar sanciones y realizar estudios sobre la educación superior.

El derecho a la educación y a la libertad de enseñanza están resguardados en la Constitución Política de la República; sin embargo, para tener reconocimiento legal, los establecimientos particulares deben cumplir con los objetivos fundamentales y contenidos mínimos obligatorios (OF-CMO), prescritos por los artículos 15 a 20 de la LOCE. Dichos requisitos y normas son establecidas por el Ministerio de Educación previo informe del CSE.

Pese a que el derecho a la educación está constitucionalmente resguardado, en Chile existe una serie de problemas relacionados con la calidad y el acceso, sobre todo a nivel superior. En la última década, ha habido dos grandes olas de manifestaciones en relación a la situación de la educación en el país: en 2006 y 2011 —esta última se vio inmersa en un año de profunda y activa protesta social en el país en distintos ámbitos—.

En los últimos años, más de 800 escuelas municipales cerraron y apenas el 36 % de los alumnos está inscrito en colegios públicos.[2]

Historia

En la Colonia, la educación estuvo a cargo principalmente de la Iglesia, especialmente las congregaciones religiosas establecidas en el país, destacando los jesuitas y dominicos. En el nivel primario el enfoque estaba en la enseñanza de la escritura y lectura, más algunas lecciones de catecismo y aritmética. También en este periodo las órdenes de los mercedarios y franciscanos formaron escuelas en Concepción, Osorno, La Imperial y Valdivia. Asimismo, debido a la necesidad de convertir a los indígenas a la fe católica, se abrió en Penco un curso de lengua araucana, pero no duró por la escasez de alumnos. También se mandó a hacer una escuela donde los Mapuches aprendiesen castellano, el Colegio de Naturales de Chillán (1697).

En cuanto a la educación superior, en el siglo XVII funcionaron en Chile tres centros de enseñanza superior con categoría de universidades pontificias, que tenían un carácter eminentemente eclesiástico: el Colegio Máximo San Miguel de los jesuitas y la Universidad de Santo Tomás de Aquino de los dominicos, ambas en Santiago; mientras que en Concepción funcionó durante 43 años la Universidad Pencopolitana dirigida por los jesuitas. En 1758, por autorización de Felipe V, se erige la Universidad de San Felipe, antecesora de la actual Universidad de Chile.

Con el advenimiento de la Independencia, la educación se transforma en un tema de interés para los dirigentes patriotas. En 1812 se establece la Biblioteca Nacional y en 1813 se crea el Instituto Nacional. Se establece la obligatoriedad de mantener escuelas de primeras letras por el Estado en los diversos textos constitucionales.

Una vez afianzada la organización del estado, se suceden diversos hitos en materia educacional. Así, en 1842 la U. de San Felipe es convertida en la Universidad de Chile, y se crea la Escuela Normal de Preceptores, la primera en su tipo en Sudamérica. Asimismo, para el desarrollo de la educación técnica, en 1848 se establece la Escuela de Artes y Oficios. En 1860 se establece la Ley Orgánica de Instrucción Primaria, y en 1877 el decreto Amunátegui permite la incorporación de la mujer a la educación superior.

Durante el siglo XIX convivieron los sistemas público y privado de educación, este último dominado por la Iglesia Católica. Con el advenimiento de la República Liberal, surgen en el marco de las Cuestiones Teológicas debates sobre la vigilancia estatal en la educación versus la libertad de enseñanza defendida por los colegios confesionales. Uno de los hitos más importantes de este enfrentamiento fue la creación, en 1888, de la Universidad Católica de Chile, primer centro privado de estudios superiores del país. Por otro lado, para la formación de profesores de enseñanza secundaria, se crea el Instituto Pedagógico en 1889.

El siglo XX fue generoso tanto en la creación de establecimientos como en las reformas impulsadas. En cuanto a lo primero, en 1921 se establece la primera universidad fuera de Santiago, la Universidad de Concepción (aunque existieron cursos universitarios sueltos previamente en Valparaíso). Asimismo, se crean otras cuatro universidades privadas en regiones: Católica de Valparaíso (1928), Federico Santa María (1931), Austral de Valdivia (1954) y Católica del Norte (1956). Mientras, en 1947 la Escuela de Artes y Oficios, junto a otros institutos técnicos públicos, se refunden y crean la Universidad Técnica del Estado. Todas las mencionadas anteriormente, además de las universidades de Chile y Católica de Santiago conforman el Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas en 1954. Por otro lado, la Universidad de Chile se expandiría por el país creando varias sedes regionales, lo que sería imitado por la UTE y la Católica.

En cuanto a las reformas educacionales, en 1920 la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria estableció como nivel mínimo de educación el 3.° año de preparatoria. En 1945 se hicieron planes de reforma parcial de la educación escolar, y en 1953 se crea la Superintendencia de Educación y la JUNAEB. Con todo, en 1965 se inicia bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva una profunda reforma educacional en la que se redujo de 6 a 4 años la enseñanza secundaria, que pasaría a llamarse educación media, mientras que la educación preparatoria, que se renombró educación básica, pasó de 6 a 8 años, que serían obligatorios, y se dividen las jornadas en dos. Por otro lado, las universidades pasarían por el período de la reforma universitaria, en que se pretendió otorgar un cariz más democrático al gobierno de estas instituciones.

Tras el golpe de estado de 1973, se vivió un proceso de retroceso en materia de democracia educacional, a la vez que se descentralizó o liberalizó algunos aspectos de la educación. En 1974 empieza un proceso que elimina las escuelas normales y traspasa la formación de profesores de enseñanza básica a las universidades. En 1981 las sedes de las universidades de Chile y Técnica del Estado fueron convertidas en universidades regionales,[4]​ y se autorizó la creación de universidades privadas al margen del Consejo de Rectores. Asimismo, los establecimientos escolares son trasferidos desde el Estado a las Municipalidades ( municipalización). En las postimetrías el régimen, se dicta la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, que señala las pautas para la educación chilena desde los niveles pre-escolares, hasta la educación superior. Reconoce el derecho a la Educación y la libertad de enseñanza, además fija los requisitos mínimos y objetivos básicos que se deben cumplir.

Tras el retorno a la democracia, la educación vive una serie de cambios curriculares, amén del aumento de las demandas por acceso y calidad de la educación. En 1992 se establece el Estatuto Docente y en 1996 se inicia el programa de Jornada Educacional Completa, con importantes cambios en los contenidos curriculares.

La Revolución Pingüina, producida entre mayo y junio de 2006, coloca a la educación como un tema central de la política y la sociedad chilena. Eso lleva, entre otros, al reemplazo de la LOC de Enseñanza por la Ley General de Educación, que contempla modificaciones importantes en los procesos de admisión, currículum, y reconocimiento oficial de los establecimientos educacionales. Asimismo, se han producido eventos que generan gran impacto en la opinión pública, como el cierre forzoso de la Universidad del Mar y los casos de corrupción en la Comisión Nacional de Acreditación.