Silvina Ocampo

Silvina Ocampo
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Silvina Ocampo, 1959.
Información personal
Nacimiento 21 de julio de 1903
Buenos Aires (Argentina)
Fallecimiento 14 de diciembre de 1993
(90 años)
Buenos Aires
Lugar de sepultura Cementerio de la Recoleta Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Argentina
Familia
Cónyuge Adolfo Bioy Casares (1940 - 1993)
Información profesional
Ocupación Escritora
Años activa 1937 - 1988
Género Cuento, poesía y novela
Distinciones
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Silvina Inocencia Ocampo ( Buenos Aires, 21 de julio de 1903– ibíd., 14 de diciembre de 1993) fue una escritora, cuentista y poeta argentina. Su primer libro fue Viaje olvidado (1937) y el último Las repeticiones, publicado póstumamente en 2006. Durante gran parte de su vida, su figura fue opacada por las de su hermana Victoria, su esposo, Adolfo Bioy Casares, y su amigo Jorge Luis Borges, pero con el tiempo su obra ha sido reconocida y pasó a ser considerada una autora fundamental de la literatura argentina del siglo xx.

Antes de consolidarse como escritora, Ocampo fue artista plástica.[2]

Recibió, entre otros, el Premio Municipal de Literatura en 1954 y el Premio Nacional de Poesía en 1953 y 1962.

Biografía

Silvina Ocampo nació el 21 de julio de 1903[5]

Sus antepasados pertenecían a la aristocracia argentina y eran dueños de extensas tierras. Su tatara-tatara-tatarabuelo, José de Ocampo, fue gobernador de Cuzco antes de mudarse al Virreinato del Río de la Plata. Manuel José de Ocampo (su tatara-tatarabuelo) también fue un líder importante y fue uno de los primeros en gobernar cuando finalmente se declaró la independencia. Su bisabuelo Manuel José de Ocampo y González fue un político y candidato a presidente del país, además era amigo de Domingo Faustino Sarmiento. Su abuelo, Manuel Anselmo Ocampo fue estanciero.[ cita requerida] Otro de sus antepasados fue Domingo Martínez de Irala, conquistador de Asunción y futuro gobernador del Río de la Plata y Paraguay. El hermano de la tatara-tatarabuela de Ocampo, Juan Martín de Pueyrredón, fue Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata y amigo de San Martín. Otro familiar lejano es Juan Manuel de Rosas quien fue el principal caudillo hasta 1852.[ cita requerida]

Su madre, Ramona Máxima Aguirre, era una de ocho hijos y le gustaba hacer jardinería y tocar el violín. Su familia era muy criolla y religiosa. Su padre, Manuel Silvio Cecilio Ocampo Regueira nació en 1860 y fue uno de los arquitectos más venerados de la historia argentina. Su hija Victoria lo describió como guapo y distinguido. Era uno de nueve hijos y tenía un carácter conservador y a veces humoroso.[6]

En invierno visitaba a su bisabuelo (quien vivía cerca) diariamente y en verano su familia vivía en una quinta en San Isidro, una casa moderna que en su época contaba con electricidad y agua corriente. Actualmente esta casa ( Villa Ocampo) es un sitio UNESCO y reconocido como joya histórica. En verano en el segundo piso tomaba clases donde aprendió los fundamentales que le ayudarían más tarde a llegar a ser una autora venerada.[7]

La crítica Patricia Nisbet Klingenberg sostiene, sin embargo, que de niña Ocampo "lived a lonely existence, relieved primarily by the companionship of various household workers (...) This, then, is the place from which her works emerge, from memory and identification with those identified as other."[8]

Algunas de las cosas que más la impactaron durante su juventud fueron el casamiento de su hermana Victoria y la muerte de su hermana Clara. Afirmó que el casamiento de Victoria le quita la juventud, dice: "Hubo un episodio de mi niñez que marcó mucho nuestra relación. Victoria me quitó la niñera que yo más quería, la que más me cuidó, la que más me mimó: Fanni. Ella me quería a mí más que a nadie. Fanni sabía que yo la adoraba, pero cuando Victoria se casó y se la llevó con ella nadie se atrevió a oponérsele".[9]

En 1908 viajó a Europa con su familia por primera vez.[10]

En 1932 conoció a Adolfo Bioy Casares, con quien se casó en 1940. La relación entre ambos fue compleja, y él abiertamente tenía amantes. Algunos autores han descripto a Ocampo como víctima pero otros, como Ernesto Montequin, han rechazado este retrato: "Eso la pone en un lugar de minusválida. La relación con Bioy fue muy compleja; ella tuvo una vida amorosa bastante plena... La relación con Bioy podía hacerla sufrir, pero también la inspiraba". (Enríquez 2014). En 1954 nació Marta, hija extramatrimonial de Bioy, a quien Ocampo crió como si fuera propia.[12]

Silvina Ocampo

Primeras publicaciones

En 1937 publicó su primer libro de cuentos, Viaje olvidado. Compuesto por relatos de extensión breve (la mayoría no supera las dos páginas), el libro fue reseñado por Victoria Ocampo en la revista Sur, donde señaló las marcas autobiográficas de los cuentos y le reprochó el haber "distorsionado" esos recuerdos de infancia.[14]

A pesar de las negativas críticas iniciales de Viaje olvidado, hoy en día el libro es considerado un texto fundamental dentro de la obra de la escritora, en el que ya aparecen los rasgos y temas que caracterizan su escritura, y que iría desarrollando y perfeccionando en libros posteriores.[ cita requerida] Unos años más tarde colaboró con Borges y Bioy en la preparación de dos antologías: Antología de la literatura fantástica (1940), con prólogo de Bioy, y Antología poética argentina (1941). En 1942 aparecieron dos poemarios, Enumeración de la Patria y Espacios métricos, a partir de entonces, alternó la narrativa con la poesía.[ cita requerida]

En 1948 publicó Autobiografía de Irene, cuentos donde muestra una mayor soltura en la escritura y aparece una mayor influencia de Borges y Bioy.[ cita requerida] A pesar de esto, el libro tampoco tuvo mucha repercusión al momento de su aparición. Dos años antes había escrito una novela policial a cuatro manos con Bioy Casares, Los que aman, odian.

Tras varios años de publicar únicamente poesía (Los sonetos del jardín, Poemas de amor desesperado, Los nombres, que obtuvo el Premio Nacional de Poesía) volvió al cuento en 1959 con La furia, con el que finalmente obtuvo cierto reconocimiento y suele considerarse el momento en el que Silvina alcanza la plenitud de su estilo y del tratamiento de sus temas.[15]

Los 60

La década de 1960 sería algo menos activa en cuanto a presencia editorial, ya que sólo publicó el volumen de cuentos Las invitadas (1961) y el poemario Lo amargo por dulce (1962). En contraste, la década de 1970 fue algo más fecunda. Aparecieron los poemas de Amarillo celeste, Árboles de Buenos Aires y Canto escolar, los cuentos de Los días de la noche y una serie de cuentos infantiles: El cofre volante, El tobogán, El caballo alado y La naranja maravillosa.[ cita requerida]

Cripta de la familia Ocampo. Cementerio de la Recoleta, Buenos Aires.

Últimos años y publicaciones póstumas

La publicación de sus dos últimos libros, Y así sucesivamente (1987) y Cornelia frente al espejo (1988), coincidió con la aparición del Alzheimer, que fue mermando sus facultades hasta dejarla postrada durante sus tres últimos años.[17]

Póstumamente aparecieron volúmenes que recogían textos inéditos, desde poesías hasta novelas cortas nunca editadas en libro. Así, en 2006 se publicaron Invenciones del recuerdo (una autobiografía escrita en verso libre) y Las repeticiones, una colección de cuentos inéditos que incluye dos novelas cortas, El vidente y Lo mejor de la familia. En 2007 se publicó por primera vez en Argentina la novela La torre sin fin, y en 2008 apareció Ejércitos de la oscuridad, volumen que recoge textos varios. Todo el material fue editado por Sudamericana, que también reeditó algunas de sus colecciones de cuentos. En 2010 se publicó La promesa, una novela que Ocampo empezó alrededor de 1963 y que, con largas interrupciones y reescrituras, terminó entre 1988 y 1989, apremiada por su enfermedad. La edición estuvo al cuidado de Ernesto Montequin.[18]

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