Siglo de Oro neerlandés

La hegemonía neerlandesa del siglo XVII, también conocida como Edad de Oro neerlandesa, fue un período de la historia de los Países Bajos en que este país se transformó en una potencia de Europa[1]​ y en el que florecieron el comercio, la ciencia y la cultura neerlandesas. Ese poder hegemónico se perdió primero ante Francia a finales del siglo XVII y después ante Inglaterra con el Tratado de Utrecht. En general se admite que empezó en 1602 con la fundación de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales y la creación del Banco de Ámsterdam en 1609 y concluyó con el comienzo de la Guerra franco-neerlandesa en 1672, el llamado Rampjaar o año desastroso.

Orígenes

Previamente, en el territorio neerlandés, se situaban las Provincias Unidas, formadas por las siete provincias del Norte de los Países Bajos (Frisia, Groninga, Güeldres, Holanda, Overijssel, Utrecht y Zelanda), agrupados desde la Unión de Utrecht (1579). Pese a que no se reconoció la independencia de las Provincias Unidas hasta la Paz de Westfalia, sí existía una cierta autonomía en este país.

Mientras que el siglo XVII se caracterizó por una economía con crisis generalizadas, los Países Bajos crecieron económicamente. Esto se debió a que mientras en el periodo 1600-1750 se propugnó el mercantilismo entre los países (intervención del estado en la economía para conseguir una balanza comercial favorable — «vender mucho y comprar poco», se decía, y aumentar la producción), los Países Bajos tomaron la decisión de no poner trabas económicas y fomentar el comercio. De ello se derivó su poder hegemónico y su éxito en el ámbito productivo. Las bases de producción ya estaban establecidas algún tiempo atrás, pero su máximo brillo económico ocurrió en el periodo 1625-1675.

Mapa de las Provincias Unidas.

Sector primario

Pesca

La pesca neerlandesa se centraba en la técnica del salazón, tradición que se remontaba al siglo XIII. El desarrollo de la industria del salado del arenque será un punto clave. Ayudarían al despegue de la actividad la formación de una importante flota, el desarrollo de nuevas embarcaciones, y la diversificación de las áreas de pesca.

El desarrollo de un nuevo tipo de embarcación, los llamados busses, buyssen y haringbu, de amplias cubiertas y con gran capacidad para transportar la sal necesaria les permitía procesar el pescado capturado en la propia nave y consiguientemente pescar cada vez más lejos, incluso cerca de Inglaterra y así vender a los británicos sus propios peces. También tenían una serie de buques-factoría que transportaban los salazones ya hechos desde alta mar hasta la costa, facilitando así su distribución y evitando que la nave que pescaba perdiese tiempo volviendo a puerto para descargar.

Los neerlandeses comenzaron a dominar varias zonas de pesca: mientras que se buscaba el arenque del Mar del Norte, el desarrollo naval les permitía dirigirse a las proximidades de Groenlandia para la pesca de la ballena y el bacalao (se usaba la grasa de las ballenas para aceites e industrias alternativas como jabones y los huesos se usaban para elaborar botones y peines). También se desarrollan las conexiones y el intercambio comercial con la zona báltica y Escandinava, de las que traían sal y madera.

El sector pesquero estaba vinculado a otras industrias dependientes de la pesca, como la fabricación de redes y de diferentes objetos náuticos.  

Agricultura y ganadería

Molinos de viento en los Países Bajos, utilizados para moler el grano.

Las circunstancias geográficas de los Países Bajos no eran las más adecuadas para la práctica agropecuaria productiva, pero pese a ello, desarrollaron una serie de técnicas para que la tierra rindiera al máximo:

  • Los pólderes: El pólder es una técnica conocida desde el siglo XIII y que consiste en la desecación de tierras inundadas protegiéndolas con diques y posteriormente bombeando el agua con ayuda de molinos, ganando así terreno cultivable. En el caso de los Países Bajos como las tierras se ganaban al mar, era también necesario inundarlas varias veces con agua dulce para eliminar la salinidad de la tierra.
  • La adaptación del cultivo al tipo de suelo: Los pólderes aunque no eran tierras buenas para el cultivo de cereales, sí que lo eran para cultivos industriales que necesitan más humedad como son el lino, el cáñamo, lúpulo, la horticultura y los frutales. Lo básico era la producción de los colorantes, como el pastel, la granza, que se utilizaban en la industria textil. Fue en los Países Bajos donde se teñían las telas de otras zonas, como las de Inglaterra.
  • El perfeccionamiento de otras técnicas: Utilización del abono orgánico animal e incluso de las basuras de las ciudades como fertilizantes, abandono del sistema de barbecho por un cultivo combinando de plantas forrajeras y pastos, uso de aperos de cultivo sencillos y baratos, y el trabajo intensivo en áreas reducidas para que produzcan más.

Cabe señalar una relación entre campo y ciudad: las ciudades también se veían favorecidas por el éxito agrario, ya que al necesitarse menos mano de obra en el agro, existía una mayor oferta de trabajadores para las ciudades.

Con respecto a la ganadería también tiene relación con la agricultura, pues se cultivaban muchas plantas forrajeras, lo que sumado a una aplicación de una fecundación sistemática, permitía un aumento considerable de la ganadería. De este modo aumentó la dieta cárnica entre la población, además del consumo de leche, mantequilla y quesos.

Sector secundario

Artículo principal: Industria Neerlandesa en el Siglo de Oro

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