Siete preceptos de las naciones

El arcoíris es el símbolo, no oficial, del Noajismo, recordando el que Noé observó al salir del arca.

Las Siete Leyes de Noé (en hebreo: שבע מצוות בני נח, Sheva' Mitzvot Bene Noaj), también conocidas como "Siete preceptos de las naciones" o "Leyes Noájidas", son una colección de leyes que, de acuerdo al Talmud, fueron otorgadas por Dios[3]

En detalle, cualquier no-judío que se adhiera a estas leyes, por ser reveladas a Moisés, se convierte en un justo gentil, y se le asegura un lugar en "el mundo venidero" (en hebreo, עולם הבא, Olam Haba), la recompensa final de los justos.[5]

Las siete leyes son tradicionalmente listadas como:[6]

  1. No adorar ídolos.
  2. No blasfemar.
  3. No cometer pecados de índole sexual.
  4. No robar.
  5. No asesinar.
  6. Establecer cortes de justicia para implementar el cumplimiento de dichas leyes.
  7. No comer la carne de un animal vivo.

De acuerdo al Talmud[7]​, los rabinos están de acuerdo en que las leyes fueron otorgadas a los hijos de Noé. Sin embargo, no pueden concordar en cuáles, precisamente, fueron reveladas a Adán y Eva. Las seis primeras leyes fueron derivadas del libro de Génesis, siendo la séptima establecida a través de cortes.

Historia

"La tierra era corrupta ante el Creador y estaba llena de violencia. Y el Creador vio la tierra y observó que era corrupta, porque toda carne había corrompido su sendero en la tierra. Y el Creador dijo a Noé: 'El final de toda carne ha llegado. La tierra está llena de violencia por su causa y por eso, los destruiré a ellos con la tierra...'" Así comienza la historia de la destrucción del mundo en los tiempos de Noé. Solo él y su familia fueron salvados del Gran Diluvio y cuando emergieron del arca que habían construido, Ha Shem (en Idioma hebreo se traduce literalmente como El Nombre y es una de las formas elípticas para referirse a YHWH EL Uno y Único D's) celebró un nuevo pacto con ellos y en consecuencia con toda la humanidad. Bendijo a Noé junto a su familia y los instruyó en los senderos del nuevo orden, declarando: "Ahora te he dado todo.... Y por eso, de la sangre de vuestras almas voy a pedir cuentas...." Noé es el ancestro de la humanidad actual y al ser depositario de los siete preceptos universales (él, su mujer, sus tres hijos y tres nueras), por extensión su descendencia entera está sujeta a los tales.

El pacto del arco iris y la entrega de los siete preceptos fueron anteriores a la entrega de la Torá a Moisés por parte de Dios, por eso tanto los israelitas como las demás naciones se guiaban por estos siete preceptos básicos. Los mismos patriarcas de Israel: Abraham, Isaac y Jacob se rigieron por estas sencillas normas como se puede observar en el libro del Génesis.

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