Sierpes (Sevilla)

Sierpes
SevillaEspaña
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La calle Sierpes de Sevilla
Datos de la ruta
Nombre anterior Espaderos ( 1248)
Calle de la Sierpe ( siglo XV)
Longitud 385 m
Otros datos
Distrito Casco Antiguo
Orientación
 • sur Plaza de San Francisco
 • norte La Campana
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La calle Sierpes es una tradicional y concurrida calle comercial de la ciudad española de Sevilla, Andalucía.

Se sitúa en el centro de la ciudad, comenzando en la calle de la Campana y terminando en la plaza de San Francisco, donde está el Ayuntamiento.[1]

La calle es peatonal, al igual que otras del centro. Tiene un gran número de tiendas.[2] También está la sede del Círculo Mercantil e Industrial.

Con la llegada de la primavera y el buen tiempo, hasta la finalización del verano, se colocan toldos a la altura de las azoteas, con lo que ésta y otras calles próximas quedan completamente entoldadas, para resguardar del calor a los viandantes.[2]

El nombre

Vista de la calle sierpes entre 1910 y 1918 en su confluencia con la plaza de San Francisco.
Calle Sierpes de Sevilla.

En un principio y antes de convertirse en calle, la situación geográfica de Sierpes correspondía a un antiguo brazo del Guadalquivir, en cuyos márgenes se levantaron varios conventos durante los siglos XVII y XVIII. Entre la calle Sierpes y la de Pedro Caravaca había un convento agustino con un colegio, el de San Acacio. El colegio de San Acacio se exclaustró a comienzos del siglo XIX y, posteriormente, tuvo varios usos, entre los cuales estuvo ser sede de la Hermandad de Jesús del Gran Poder.[3] Desde 1951 el antiguo colegio de San Acacio es sede del Círculo de Labradores.

Desde la Reconquista de la ciudad por Fernando III en el siglo XIII la calle vino a bautizarse como Espaderos, por tener allí su hospital y su hermandad los fabricantes de espadas.

Nadie saber cuándo ni por qué pasará a llamarse Sierpes. En una ordenanza del siglo XV mandada hacer por los Reyes Católicos constan los dos nombres, de Espaderos y de Sierpes.

El escritor Luis Montoto dijo que el nombre viene de que en esa calle tenía su residencia el caballero Álvaro Gil de las Sierpes.[4]

Algunos historiadores consideran que proviene de la Cruz de la Cerrajería del siglo XVII, que estuvo hasta 1840 en la confluencia entre la calle Sierpes y la calle Rioja y fue luego trasladada a la plaza de Santa Cruz de Sevilla. Según la obra El Cicerone de Sevilla, de Alejandro Guichot, pudo ser conocida como Cruz de las Sierpes o de las Serpientes. También puede argumentarse que el nombre de la calle es debido a que tiene una forma serpenteante.

La leyenda de la sierpe

La calle Sierpes en 1883. Pintura de Iliá Repin.

Existe una leyenda urbana que relaciona el nombre de la calle con una serpiente que se encontraba en sus alcantarillas. El escritor e historiador José María de Mena la cuenta del siguiente modo:

En el siglo XV comenzaron a desaparecer niños de la ciudad y la gente no sabía la causa. Algunos apuntaban a que se trataba de los judíos para prácticas sacrílegas, otros que eran moros que los llevaban como esclavos al rey de Granada, otros que eran turcos disfrazados de mercaderes que los llevaban a su sultán, o también que eran venganzas familiares entre la familia Ponce y la Guzmán (los Ponce y los Guzmanes).[5]

Un día un forastero llamado Melchor de Quintana y Argüeso, un bachiller de letras que había cursado sus estudios en Osuna, se presentó en la casa de Alonso de Cárdenas, comendador de León y regente de la ciudad. El forastero contó que se había rebelado contra el rey por orden del duque de Arcos pero como la rebelión fracasó fue llevado a la Cárcel Real de de la ciudad. En su celda comenzó a hacer un túnel para fugarse y logró llegar a las alcantarillas antiguas hechas por los romanos donde descubrió la causa de las desapariciones y dijo que la revelaría a cambio de que se firmase su indulto con un escribano. Entonces Melchor, Alonso, dos hombres de armas y un escribano fueron a la cárcel, al túnel y de ahí a las alcantarillas y encontraron una serpiente de unos 6 metros con un cuchillo clavado y restos de niños en el suelo. Melchor dijo que la había matado al encontrársela allí.[5]

Alonso ordenó que se sacara a la serpiente y se expusiera durante un tiempo en la calle Espaderos, yendo gente a verla de todas las collaciones o barrios de Sevilla. Y a fuerza de contarse la historia se perdió el nombre de Espaderos y pasó a denominarse "de la Sierpe". Pasados unos meses el bachiller Melchor de Quintana, ya libre de todo delito, pasó a casarse con la hija del propio Alonso de Cárdenas.[5]

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