Sesgo de autoservicio

El sesgo de autoservicio, o sesgo por interés personal (en inglés "self-serving bias"), es uno de los dos errores fundamentales de la teoría de la atribución, aparece cuando la gente solicita con mayor interés responsabilidad para los éxitos propios que para los fracasos o fallos también propios. Se manifiesta también cuando la gente tiene la tendencia a evaluar la información ambigua de tal forma que beneficie a sus propios intereses. Dale Miller y Michael Ross fueron los primeros en sugerir este sesgo atribucional.[1] El autoservicio surge también como resultado de un sesgo estadístico a resultas de que la gente piensa, debido a su autoestima, que en ciertas áreas está mejor que el promedio. Por ejemplo: la mayoría de los conductores piensa que ellos conducen mejor que la media.

Creemos conveniente indicar que este concepto también es conocido por muchos autores e investigadores como tendencia autofavorable, y coloquialmente como sesgo egoísta. Este último hace referencia a la actitud con la que el individuo afronta el resultado de su propia conducta, como hemos explicado anteriormente. Es decir, las personas suelen hacer una atribución interna después de un éxito y hacer una atribución externa después de sufrir un fracaso.[3]

Este efecto de este sesgo hace que la mayoría de las personas tenga una buena opinión de sí misma, una buena autoestima: y se percibe como la tendencia a percibirse a sí mismo favorablemente. La mayoría de la gente atribuye los éxitos a su propia habilidad, mientras que los fracasos se atribuyen a las circunstancias o a la mala suerte. Por ejemplo, un estudiante tiene una buena nota en un examen y dice: "¡He logrado una buena nota por que soy inteligente y he estudiado duro!" mientras que otro estudiante que ha sacado una nota inferior dice: "¡El profesor me ha dado una mala nota porque no le caigo simpático!" Cuando alguien muestra causas externas para explicar un mal resultado, se suele denominar auto-handicap. El sesgo de autoservicio es una forma simple de pensamiento quimera.

El sesgo egoísta se da a través de una explicación motivacional, es decir, un gran deseo de proteger la propia autoestima. Las causas de los resultados negativos tienen una atribución a las carencias personales las cuales se han relacionado con la depresión, esto se debe a la función protectora de la autoestima que tiene el sesgo egoísta.[4]

Ilusión de control y tendencia autofavorable

El sesgo autofavorable guarda una fuerte relación con la ilusión de control. Esto es debido a que los individuos suelen interpretar las experiencias que resultan de sus actos como una atribución, tanto a factores internos como externos, así obtienen una sensación de mayor poder o control sobre el resultado que deriva de las acciones que llevan a cabo. Un ejemplo que refleja este concepto: “Si un empresario mejora sus beneficios, pensará que esto es debido a sus habilidades tanto técnicas como de management, y no a factores externos como los empleados. Esto le dará sensación de mayor control, ya que el piensa que con estas habilidades tiene el poder de aumentar los beneficios constantemente. “ Creemos conveniente hacer una pequeña mención sobre los enfermos por depresión, porque a estos no les afecta ni el sesgo egoísta ni la ilusión de control, ya que no tienen que proteger su autoestima porque ya la tienen muy baja.[5]

Other Languages