Servio Sulpicio Rufo

Servio Sulpicio Rufo ( Latín: Servius Sulpicius Lemonia Rufus), 105 a. C. - 43 a. C., jurista romano del final de la época republicana, amigo y de edad similar de Cicerón,[2]

Biografía

Servio Sulpicio Rufo pertenecía a la clase de los patricios, aunque su padre Quinto (Quintus) pertenecía a la clase ecuestre;[4] En la jurisprudencia sobrepasó a sus maestros L. Balbo (L. Balbus) y Aquilio Galo.

Servio fue sucesivamente cuestor del distrito de Ostia ( 74 a. C.),[6] En el año 63 a. C. fue candidato para Cónsul romano, pero fue derrotado por Lucio Licinio Murena, a quien posteriormente acusó de soborno, el cual fue defendido por Cicerón, Hortensio y Marco Craso. El 52 a. C. fue interrex y nombró cónsul único a Cneo Pompeyo Magno.

En el 52 a. C. triunfó en las elecciones para cónsul del año 51 a. C., junto con Marco Claudio Marcelo, ocasión en que Catón fue uno de los candidatos derrotados.[7]

Durante la Segunda Guerra Civil de la República de Roma, después de muchas dudas, Sulpicio Rufo unió su suerte a la de Julio César, que le hizo procónsul de Acaya en el 46 a. C.; durante su gobierno su antiguo colega de consulado, Marcelo, fue asesinado al Pireo, y Servio sepultó sus restos en el gimnasio de la Academia, donde levantó un monumento de mármol en su memoria[8]

Murió en 43 a. C., mientras estaba, junto a Lucio Filipo y Lucio Calpurnio Pisón, en una misión del Senado dirigida a Marco Antonio, que se encontraba en Mutina (Módena). Le fue celebrado un funeral público, y se erigió una estatua a su memoria en los Rostra, los muros de la tribuna de oradores del Foro Romano.[9]

Estaba casado con una mujer llamada Postumia y dejó un hijo también de nombre Servio Sulpicio Rufo.

Fue un jurista de gran renombre en la época republicana al que Cicerón dedicó numerosas alabanzas,[10] considerándole el primero que elevó la jurisprudencia a la categoría de ciencia, siendo citado profusamente en la época clásica por Gayo entre otros, aunque en su época la gran figura del derecho fue Quinto Mucio Escévola (hijo de Publio) al que se oponía la escuela jurídica de Sulpicio Rufo. Sulpicio creó a su alrededor la Escuela Serviniana, que superó a la de Quinto Mucio. Esta Escuela hacía hincapié en la asistencia de oyentes y auditores (auditores Servii) a las respuestas dadas por el jurista.

Tuvo varios discípulos entre los que podemos mencionar a Aufidio Manusa y a Pacuvio Labeón, padre de Labeón Ofilio, de la clase ecuestre y amigo de Julio César, que comentó edictos en una obra más extensa que la de su maestro. De todos sus discípulos destaca, como indica Vicente Arangio-Ruiz, Alfeno Varo, en cuya obra Digesta,[11] pueden hallarse refundidas y sistemáticamente ordenadas un número ingente de respuestas y decisiones escolásticas (quizás en gran parte del propio Servio) de las que se conservan amplios fragmentos en el Digesto y en el Corpus Iuris Civilis de Justiniano.

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