Semana Trágica (Argentina)

Restos de los muros de los talleres Vasena, donde se originó el conflicto de la denominada Semana Trágica.

La Semana Trágica es el nombre con el que se conoce la represión y masacre sufrida por el movimiento obrero argentino, en la que fueron asesinadas cientos de personas en Buenos Aires, en la semana del 7 al 14 de enero de 1919, durante el gobierno radical de Hipólito Yrigoyen. La misma incluyó el único pogrom (matanza de judíos) del que se tiene registro en América.

El conflicto se originó a raíz de una prolongada huelga declarada en la fábrica metalúrgica Talleres Vasena, en reclamo de mejores condiciones laborales. El conflicto escaló, impulsado por la intransigencia patronal y de la FORA del V Congreso de tendencia anarquista, así como el accionar violento de rompehuelgas, hasta que se desató la represión abierta por grupos parapoliciales amparados por el gobierno, la policía y el Ejército, asesinando, deteniendo y torturando a miles de personas, mientras las población respondía con una pueblada generalizada.

El gobierno radical osciló entre su política de mediación en los conflictos laborales y la adopción de una política altamente represiva, que incluyó el apoyo a grupos parapoliciales, la orden de represión por medio del Ejército, la tortura y la simulación de ataques contra objetivos gubernamentales.

La represión dejó un saldo de cientos de muertos (las estimaciones de la época hablan de 700 muertos), decenas de desaparecidos -entre ellos gran cantidad de niños-, miles de heridos y decenas de miles de detenidos.[1] El gobierno nunca informó oficialmente sobre la represión, ni publicó la lista de muertos.

Contexto histórico

En 1916 fue elegido presidente de la Nación Hipólito Yrigoyen de la Unión Cívica Radical.

El sindicalismo argentino había surgido cuarenta años antes, a fines de la década de 1870. En las primeras dos décadas hubo dos grandes corrientes sindicales, anarquistas y socialistas, a los que se sumó una tercera corriente en la década de 1900, el sindicalismo revolucionario. La corriente anarquista fue mayoritaria hasta 1910, mientras que la corriente sindicalista revolucionaria fue mayoritaria desde la década de 1910. En la segunda mitad de la década de 1910, los sindicatos de la corriente anarquista estaban organizados en la FORA del V Congreso, mientras que la corriente sindicalista revolucionaria y los socialistas estaban organizados en la FORA del IX Congreso.

En 1916 llegó al gobierno por primera vez un popular gobierno parcialmente democrático, cuando Hipólito Yrigoyen de la Unión Cívica Radical (UCR) fue elegido Presidente de la Nación al implementarse el voto secreto, obligatorio y universal, exclusivamente para varones. La UCR había realizado previamente tres sangrientas sublevaciones armadas en 1890, 1893 y 1905, contra el régimen oligárquico conservador que gobernaba ininterrumpidamente desde 1874, sostenido en el fraude electoral.

El llegar al gobierno, Yrigoyen aplicó una novedosa política de mediación y arbitraje en los conflictos laborales, impulsando la negociación colectiva, que lo distinguió de la política exclusivamente represiva que había caracterizado a los gobiernos conservadores que lo precedieron, que había causado varias masacres, siendo la más importante la Masacre del 1 de mayo de 1909. Esta política de diálogo social impulsó una gran expansión cuantitativa y geográfica del sindicalismo argentino y también fuertes críticas del sector empresario, las clases altas y el gobierno británico, que acusaban al sector radical de falta de autoridad ante la multiplicación de las huelgas.

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