Semana Santa en Zamora

Semana Santa en Zamora
Cofrdia Silencio Zamora.jpg
Real Hermandad del Santísimo Cristo de las Injurias desfilando la tarde de Miércoles Santo en la plaza de la Catedral.
Nombre oficial Semana Santa de Zamora
Tipo Religioso
Ubicación Bandera de Zamora.svg Zamora
Flag of Castile and León.svg Castilla y León,
Flag of Spain.svg  España
Comienzo El Jueves de Pasión
Término Domingo de Resurrección, el domingo siguiente al Domingo de Ramos
Fecha Marzo o abril
Participantes Las 17 Cofradías y Hermandades actuales de Zamora que realizan 18 desfiles procesionales con 46 pasos distintos
Significado Representar y celebrar la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo
Distinciones Fiesta de Interés Turístico Internacional, Bien de Interés Cultural y Candidata a Patrimonio Inmaterial de la Humanidad
Fiesta de Interés Turístico Internacional
Página oficial
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La Semana Santa de Zamora es una manifestación de religiosidad popular católica que celebra anualmente la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Es el más relevante acontecimiento religioso, cultural y social de la ciudad de Zamora, siendo su desarrollo reflejo de su propia historia y evolución. Con un origen que se remonta a 1273, es una de las más antiguas y prestigiosas de España, además de contar con una notable repercusión a nivel internacional. La Semana Santa zamorana cuenta desde 1957 con su propio Museo de Semana Santa, creado con el fin de conservar y exhibir al público los pasos procesionales de las cofradías, hasta entonces alojados en diversos locales.[1]

Destaca por sus marcadas señas de identidad, como son la devoción, la sobriedad, el silencio, el respeto y el fervor con el que se vive. Debido a todo esto la Pasión zamorana fue declarada de Interés Turístico Internacional en 1986.

Además en 2015 la Junta de Castilla y León con la supervisión del Ministerio de Cultura del Gobierno de España la declaró Bien de Interés Cultural, siendo así la primera Semana Santa de España en ostentar dicha declaración. Tras este último reconocimiento la Semana Santa zamorana aspira a ser reconocida como Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.[2]

Historia

Edad Media

El más antiguo testimonio documental de la Semana Santa zamorana se remonta a 1179 cuando el Infante D. Sancho (hermano del rey Alfonso X) dicta las siguientes palabras:

"... Otro si el obispo e el Cabildo e la clerecía de Çamora ayan libremiente entrada e salida sobre la puerta de Mercadiello, para cantar los viersos e fazer presentaçión de Nuestro Sennor en día de Ramos a servitio de Dios, e del Rey, e de mí, e a onra de la cipdat, assí commo fue siempre usado e otorgado por el Conceyo..."

El Cristo del Espíritu Santo, anónimo del S. XIV

Durante el s. XIV se fundan diversas cofradías en la ciudad, de carácter gremial, sin que ninguna llegue a nuestros días. En el s. XV se fundan tres cofradías que sí han llegado hasta nuestros días: La Santa Vera Cruz, la de Nuestra Madre de las Angustias y la de la Santísima Resurrección. De todas ellas, la Cofradía de la Santa Vera Cruz es considerada la más antigua de la Semana Santa zamorana y, documentalmente, la más antigua de todas las procesiones y hermandades que desfilan por las calles españolas,[ cita requerida] que partía de la ya derribada Capilla de San Miguel adosada a la Iglesia de San Juan.

Edad Moderna

El espíritu renovador del Concilio de Trento (1545-1563) modificó sustancialmente la celebración anual de la Semana Santa. En la ciudad de Zamora se fundaron nuevas cofradías, se orientó a las ya existentes a la observación de la disciplina y la penitencia pública y se incorporaron más pasos procesionales, que no han llegado a nuestros días.

En 1593 se fundó la cofradía oficial de la Pasión zamorana, la Real Cofradía del Santo Entierro, en cuya estación del Viernes Santo a la Catedral se escuchaba el sermón del descendimiento, ya desaparecido. En 1610 se fundó la Congregación de Nazarenos, pero desapareció en 1630. En 1651, dicha cofradía fue refundada, tomando el nombre de Cofradía de Jesús Nazareno, "vulgo Congregación". Esta cofradía realizaba y continúa realizando su salida en la mañana del Viernes Santo. Su hábito actual mantiene los mismos elementos, con mínimas modificaciones, del original del periodo barroco.

El Cristo de las Injurias en la Catedral de Zamora

En el s. XVIII cabe destacar la figura de Don Antonio Jorge Galván que fue obispo de la Diócesis de Zamora desde 1767 hasta 1776. Reorganizó la Semana Santa, con el propósito de eliminar la elementos poco ortodoxos, configurando una pasión que se asemeja notablemente a la actual.

Edad Contemporánea

El s. XIX se caracterizó en materia religiosa por la desamortización de bienes eclesiásticos, que hizo mermar las pertenencias de parroquias y cofradías. La figura artística fundamental de la Semana Santa, Ramón Álvarez, nacido en la localidad de Coreses, aportará numerosas imágenes y pasos a la Pasión, que supusieron una sustancial mejora a la celebración. Ya en el último tercio del siglo, el auge del ferrocarril y los transportes en general, propiciaron un incipiente turismo. En 1897 se fundó la Junta de Fomento de la Semana Santa. En esta etapa se empezó a promocionar turísticamente la ciudad y su Semana Santa. La Junta de Fomento pasará a llamarse con el tiempo Junta Pro-Semana Santa. Entre sus actividades pueden contarse la edición del cartel anunciador, el Pregón de Semana Santa y el Pórtico musical de la Semana Santa, además de varias exposiciones y ediciones bibliográficas.[3]

El s. XX fue la etapa más fructífera en cuanto a fundación de nuevas cofradías y popularización de la Semana Santa fuera de la ciudad. En 1925 se fundó la Cofradía del Cristo de las Injurias y en 1935 la Cofradía de Jesús del Vía Crucis. La Guerra Civil española supuso un gran retroceso para la Semana Santa ya que algunas cofradías no salieron a la calle y se repitieron carteles anunciadores de años anteriores por la escasez de papel. En la postguerra y en pleno auge del Nacional-catolicismo un grupo de jóvenes del seno de Acción Católica, fundaron la Hermandad de Jesús Yacente sacando en procesión el recién descubierto Yacente de la Iglesia de la Concepción en 1941. El Nacional-catolicismo que impulsó el régimen franquista contribuyó enormemente al esplendor de la Semana Santa Zamorana, al igual que en toda España. En 1943 un grupo de excombatientes fundaron la Cofradía de Jesús en Su Tercera Caída. En esta década de los años 40, también se fundaron la Cofradía de la Entrada Triunfal en Jerusalén, la Sección de Damas de la Soledad y la Cofradía de Jesús del Vía Crucis. En 1956 un grupo de jóvenes fundó la Hermandad de Penitencia, de inspiración rural, que dio en conocerse popularmente como "las capas pardas", en alusión a las capas alistanas que visten los penitentes.

En 1961, en medio de una etapa de clara crisis en la Semana Santa, se fundó la Sección de Damas de la Esperanza perteneciente a la Cofradía de Jesús del Vía Crucis, además en 1964 el Museo de Semana Santa abrió sus puertas. Cuatro años después, se fundó la Hermandad de las Siete Palabras ( 1968) que fue la primera cofradía en aceptar mujeres vestidas con hábito y caperuza en sus filas, la Hermandad Penitencial del Espíritu Santo ( 1974) y la de la Buena Muerte ( 1975). Más tarde, en 1989, se funda la hermandad más joven de la Semana Santa de Zamora y que supone un homenaje a los que la hicieron posible, la Hermandad de Nuestro Señor, Jesús Luz y Vida. Cabe destacar también que en 1986, la Semana Santa zamorana, fue declarada de Interés Turístico Internacional. Durante este periodo de mediados del siglo XX destacan algunos autores que publican y estudian el entorno de la Semana Santa Zamorana y es el juez Federico Acosta Noriega que publica diversos poemas dedicados a las procesiones y cofradías.

Los primeros años del s. XXI han encontrado a la Semana Santa disfrutando de una extraordinaria relevancia social y cultural así como con muy altas cotas de participación. Se han incorporado nuevos pasos y grupos escultóricos. Este auge no está exento de problemas tales como las largas listas de espera para ingresar en muchas de las hermandades, que mantienen cupos cerrados y la incorporación de la mujer a la Semana Santa.[4]

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