Semana Santa en Jaén

Semana Santa en Jaén
Incienso Jaén.jpg
Nombre oficial Semana Santa de Jaén
Tipo Religioso
Ubicación Bandera de España Jaén, Andalucía, España
Comienzo El Domingo de Ramos de la semana del primer plenilunio posterior al equinoccio de primavera
Término Domingo de Resurrección, el domingo siguiente al de Ramos
Participantes Cofradías y Hermandades, englobadas dentro de la Agrupación de Cofradías y Hermandades de la Ciudad de Jaén. Son 18 hermandades
Significado Representar y celebrar la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo
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La Semana Santa de Jaén es la celebración de la pasión, muerte y resurrección de Cristo a través de las procesiones que realizan las cofradías en esos días por la capital del Santo Reino. Además del incuestionable aspecto religioso, que la convierte en el acontecimiento de esta índole más importante de la ciudad de Jaén, la Semana Santa supone un fenómeno de carácter sociocultural, turístico y económico de gran importancia en la ciudad,[5]

Tiene lugar durante la semana del primer plenilunio de primavera. Las procesiones comienzan el Domingo de Ramos llegando hasta el siguiente domingo, Domingo de Resurrección, procesionando cada día las imágenes que representan la pasión, muerte y resurrección de Cristo sumando en su totalidad 18 hermandades, de las cuales procesionan 16.

La Semana Santa se vive durante todo el año en la ciudad y las Hermandades trabajan día a día en los tres pilares fundamentales que las definen: caridad, culto y formación.[6] Son múltiples las obras asistenciales que las Hermandades y Cofradías realizan en la ciudad y su provincia. La estación de penitencia o salida procesional es el principal culto externo de las corporaciones pero las Hermandades cuentan con numerosos cultos internos a sus titulares a lo largo del año.

Los desfiles procesionales de Semana Santa, que transforman la ciudad durante esos días, son el resultado de la evolución durante siglos de las formas, modos y maneras de las cofradías y hermandades compuestas por diversos grupos de personas de distintas índoles laborales, culturales y sociales, donde han influido múltiples factores tanto religiosos, artísticos, sociales e históricos.[1]

Salir en procesión, en peregrinación o en romería supone ponerse en camino. El camino es una experiencia espiritual, es una apertura a lo nuevo, a lo desconocido. Es un «desinstalarse». Es el abandono de todo lo que tengo para encontrar algo que valoro más que todo lo dejado. Es el paso por la soledad y el desierto, antes de alegrarse por haber encontrado lo que se buscaba. «Abrahán dejó la casa de sus padres y su patria y se puso en camino hacia la tierra que Yavé le mostró».[10]
Las salidas procesionales y estaciones de penitencia pueden llegar a ser, si se hacen con devoción y dignidad cristiana, valiosas catequesis plásticas en sus recorridos por las calles, las plazas y los caminos de nuestras ciudades y de nuestros campos. [...] Son una predicación del Misterio Pascual, esto es, de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo y de las verdades de nuestra fe.[10]

Obispos del Sur.[10]

Historia

Orígenes

Escultura del rey Fernando en la fachada de la catedral de Jaén.
Sesión del Concilio de Trento por Tiziano.

Las primeras cofradías surgen en plena Edad Media, tras la conquista de la ciudad por Fernando III el Santo en 1246. Estas eran muy distintas a las cofradías actuales, tenían fines piadoso-militares y se organizaban para defender la ciudad, ejemplo son las de «San Luis», «San Blas», «Santiago», «San Onofre» o «Santo Tomás».[14]

Las cofradías nacieron en los conventos de las órdenes religiosas que las impulsaban. Así, el 16 de mayo de 1541, se formó la Devota Hermandad de la Santa Vera-Cruz en el Real Convento de San Francisco de Asís, resultado de la propagación que los franciscanos observantes hacían de la «Archicofradía de la Vera-Cruz y del Santo Cristo del Cofalón» fundada por San Buenaventura en Roma en 1264, y que originó algunas de las cofradías más antiguas de Andalucía y España, como las de Sevilla o Baeza.[22]

… honrar al Santísimo Sacramento que Cristo instituyó para dejarnos su Cuerpo y Preciosa Sangre bajo las especias de pan y Vino …

Extraído de los estatutos de la «Cofradía de los Esclavos del Santísimo Sacramento y Cena del Señor».
Crónica de un Proyecto Cofrade 1998-2005.[23]

Resurgir del siglo XVIII y crisis del XIX

Fotografía de Nuestro Padre Jesús Nazareno en 1862.

Desde finales del siglo XVII a principios del siglo XVIII la Semana Santa atravesó una profunda crisis, causada por el decaimiento económico y demográfico que conllevó la decadencia de los Austrias, la Guerra de Sucesión y las epidemias. Esto llevó a la desaparición, en favor de la caridad,[26]

En está época destaca el enorme crecimiento de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, debido al gran número de milagros que se le adjudicaban a la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno.[32]

En este siglo también se fundaron nuevas cofradías gracias al impulso experimentado. En 1709 se fundó la Cofradía de Jesús entrando en Jerusalén[37]

En el siglo XIX, las cofradías volvieron a sufrir una fuerte crisis a consecuencia de la ocupación francesa y la desamortización.[34]

Siglos XX y XXI

En el siglo XX, durante el gobierno de la Segunda República se experimentó una fase de enfrentamiento social y político que perjudicó la celebración de la Semana Santa. Tras los sucesos de 1931 y 1936, se llevó a cabo un proceso de reconstrucción, para el cual las corporaciones acudieron a distintos autores, como el malagueño Francisco Palma Burgos o el granadino José Navas Parejo, que tallaron las nuevas imágenes que sustituirían a las perdidas.

Se reorganizaron algunas de las cofradías, la Cofradía de la Buena Muerte lo hizo en 1926,[52]

En el año 2011, con motivo de la visita a la ciudad de la Cruz de los Jóvenes durante su recorrido para las JMJ de Madrid, se celebró un Vía Crucis con catorce imágenes de cofradías, Vía Crucis de la Cruz de los Jóvenes.[56]

Los ejercicios de piedad, como son el Vía Crucis, las procesiones de la Pasión y el recuerdo de los Dolores de la Santísima Virgen María, en modo alguno deben ser descuidados, dada su importancia pastoral.

Sagrada Congregación del Culto Divino.[10]
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