Selección de fútbol de Hungría

Selección de fútbol de Hungría

Bandera de Hungría

Datos generales
Código FIFA HUN
Asociación Federación Húngara de Fútbol
Confederación UEFA
Seudónimo El equipo de oro
Los magiares mágicos
Dir. técnico Bandera de Alemania Bernd Storck
Más goles Ferenc Puskás (84)
Más particip. Gábor Király (103)
Ránking FIFA Decrecimiento 22.º en noviembre de 2016
→ Mejor lugar 27.º en septiembre de 2011
→ Peor lugar 87.º en julio de 1996
Estadio Ferenc Puskás Stadion
Primer partido internacional
Bandera de Hungría Hungría 0:5  Austria Bandera de Austria
Viena, Austria12 de octubre de 1902
Mejor resultado internacional
Bandera de Hungría Hungría 12:0  Rusia Bandera de Rusia
Moscú, Rusia12 de julio de 1912
Bandera de Hungría Hungría 13:1  Francia Bandera de Francia
Budapest, Hungría12 de junio de 1927
Bandera de Hungría Hungría 12:0  Albania Bandera de Albania
Budapest, Hungría24 de septiembre de 1950
Peor resultado internacional
Bandera de Hungría Hungría 0:7  Inglaterra Bandera de Inglaterra
Budapest, Hungría10 de junio de 1908
Bandera de Hungría Hungría 0:7  Alemania nazi Bandera de Alemania
Colonia, Alemania6 de abril de 1941[1]
Bandera de Hungría Hungría 1:8  Países Bajos Bandera de Países Bajos
Ámsterdam, Países Bajos11 de octubre de 2013
Copa Mundial de Fútbol
Participación (por primera vez en 1934)
Mejor resultado Subcampeón, 1938, 1954
Copa FIFA Confederaciones
Participación Sin participaciones
Eurocopa
Participación (por primera vez en 1964)
Mejor resultado Tercer lugar, 1964
Fútbol en los Juegos Olímpicos
Participación (por primera vez en 1912)
Mejor resultado Gold medal.svg Medalla de oro,
1952, 1964 y 1968
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La selección de fútbol de Hungría es el equipo formado por jugadores de nacionalidad húngara que representa desde 1902 a la Federación Húngara de Fútbol (Magyar Labdarúgó Szövetség) en las competiciones oficiales organizadas por la Unión Europea de Asociaciones de Fútbol y la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol. Hungría se afilió a la FIFA en su segundo Congreso, con fecha del 10 de junio de 1905[2] y desde entonces ha vivido distintas etapas de luces y sombras, encontrándose actualmente en un tercer plano dentro del panorama futbolístico.

Durante muchos años estuvo considerada como una de las mejores selecciones del planeta. Durante el periodo de los años treinta y años cincuenta tuvo destacadas actuaciones que le valieron para ganarse el sobrenombre del « Equipo de oro»,[n 1] Especialmente resaltable era su contundencia en los primeros compases de los partidos, donde en contadas ocasiones conseguía encarrilar el partido tras apenas unos minutos sobre el terreno de juego gracias a la eficacia goleadora de la que hacían gala algunos de sus mejores futbolistas como Ferenc Puskás, Sándor Kocsis, József Bozsik, Zoltán Czibor o Ferenc Szusza.

La primera gran actuación mundialista fue en el Mundial de 1938 de Francia, tras caer ante Italia en la final por 4-2,[10]

En el ámbito continental solo ha llegado a participar en tres ediciones de la Eurocopa de las 15 que se llevan disputadas hasta la actualidad., y Fueron en las ediciones de España 1964 y Bélgica 1972, donde respectivamente alcanzaron el tercer y cuarto puesto por que en la edición del Francia 2016 llegaron hasta los octavos de final.

Historia

Inicios (1902-1930)

La selección húngara en sus primeros años.

A principios del siglo XX, el Reino de Hungría continuaba perteneciendo al Imperio austrohúngaro junto con el Imperio austríaco, debido a los fallidos intentos de independencia. Sin embargo, según el Compromiso austrohúngaro se reconocía a Hungría como una entidad autónoma dentro del citado Imperio. Por tal motivo, surgirían dos combinados nacionales, el de la selección húngara, y el de la selección austríaca.

El primer partido oficial en la historia de la selección húngara tuvo lugar el 12 de octubre de 1902 frente, como a no podía ser de otra manera, al combinado de Austria. En dicho partido, uno de los primeros jugados por equipos internacionales que no fueran de las Islas Británicas,[11]

Quizá por el motivo de pertenecer a un Imperio conjunto, pese a las diferencias futbolísticas, sus primeros partidos continuaron siendo durante sus primeros años frente a la ya mencionada selección austríaca y la selección bohemiana, perteneciente también a los dominios del Imperio austrohúngaro.[11]

Pese a ello, continuó con su expansión futbolística, y consiguió presentar un equipo para su primer evento futbolístico a escala Mundial: los quintos Juegos Olímpicos y segundos con participación futbolística a nivel de selecciones.

Primeras experiencias olímpicas

Llegaba el año 1912, y con él la competición de fútbol de los Juegos Olímpicos de 1912 de Estocolmo. Pese a caer en su primer partido de la competición en cuartos de final, donde le tocaría en aciaga suerte a la selección inglesa, por un abultado 7-0, lograría una destacada actuación al ganar el torneo de consolación venciendo a sus vecinas y ya conocidas Alemania y Austria.

Tras la prohibición a participar en los Juegos Olímpicos de 1920 de Amberes (denominados los "Juegos de la Paz") impuesta a distintos países por los actos cometidos durante la Primera Guerra Mundial, y entre los que se encontraba Hungría, regresó a la alta competición en los Juegos de 1924 de París. Con un gran número de partidos amistosos a sus espaldas, entre los que destacaron sus dos primeros enfrentamientos contra la novata selección rusa, y en los que conseguirían dos de sus mayores goleadas en su historia: un 9-0, y un 12-0, que continuaría vigente hasta la actualidad como mejor actuación húngara.[11] quedó eliminado a manos de la selección egipcia en los octavos de final.

Un quinto y un décimo lugar en dos presencias era un pobre pero alentador mérito debido a las dificultades existentes en el país para un desarrollo favorable en el ámbito futbolístico de primer nivel. Además, debería luchar frente a la profesionalización de un deporte que comenzaba a expandirse entre los países punteros de Europa y Sudamérica. Este sería el principal motivo por el que muchos países de la Europa del Este se vieron en una creciente y notable desventaja para afrontar la disputa de una nueva medalla olímpica en los Juegos Olímpicos de 1928 de Ámsterdam, por lo que decidieron no acudir. Hungría se encontraba entre ellas, y sería esa edición la última que decidiese quién era el mejor combinado futbolístico del Mundo, debido al inminente surgir de la que sería la máxima y más prestigiosa competición de fútbol: la Copa Mundial de Fútbol.

Auge «amateur» del Este (1930-1950)

Coincidiendo con la primera edición de la Copa del Mundo, se sucedería el declive recíproco del fútbol en los Juegos Olímpicos al ganar la nueva competición una mayor importancia (incluso llegaría a suspenderse en la edición de los Juegos Olímpicos de 1932 de Los Ángeles). Con tal motivo empezaron a sucederse decisiones para mantener el atractivo y la inclusión del fútbol en los Juegos Olímpicos.

Una de las medidas adoptadas por la FIFA y el Comité Olímpico Internacional fue una normativa por la cual los equipos no podrían presentar futbolistas profesionales al evento,[12] por lo que deberían ser sustituidas las selecciones absolutas por unas "amateur", con jugadores no profesionales, o que no hubiesen disputado nunca una Copa Mundial. Tal circunstancia se debía principalmente al gran potencial existente en Sudamérica y en Europa occidental, que era muy superior al resto de equipos, por lo que favoreció a los países de la Europa del Este, que al no poseer aún una profesionalización en el fútbol, siguió participando como había hecho siempre con sus selecciones absolutas que ya contaban con la condición del amateurismo. Así empezó una supremacía, mucho más notable y reseñable en los Juegos Olímpicos, de dichos países.

Las selecciones balcánicas y el antiguo régimen soviético dominarían el fútbol europeo copando los primeros puestos de toda competición futbolística del viejo continente.[12] Sin embargo, antes de producirse tales acontecimientos, aún deberían superar la tiranía a la que se verían sometidos en Europa, sobre todo esos países por las diferencias políticas, bajo el Tercer Reich de la Alemania nazi de Adolf Hitler que arrasaría el continente, dejando especialmente maltrechos a los países del Este bajo el régimen comunista.

Durante el año 1930, se celebró en Uruguay la primera Copa del Mundo. La Magyar Labdarúgó Szövetség fundada a principios de 1900 y pese a haber presentado su candidatura junto a Italia, España, Países Bajos y Suecia, viendo que la designación podría caer del lado del país sudamericano, retiró esta junto al resto de selecciones europeas para apoyar conjuntamente a Italia. Tras su descarte, y la designación de Uruguay,[15]

Hungría, como muchas otras selecciones del Este, empezaba a asentar unas bases que conseguirían asentar dos décadas después para formar uno de los equipos más potentes jamás vistos en la historia futbolística. Antes, se sucederían bonitos duelos donde las tradicionales selecciones de la Europa occidental verían como se les disputaba su supremacía.

Las sólidas bases sobre las que se trabajaba en el reino húngaro, formado tras el fin de la Primera Guerra Mundial y una revolución comunista, empezarían a cosechar sus primeros buenos resultados.

En la fase de clasificación para el Mundial de 1934 de Italia, Hungría compareció en el Grupo 4 junto a la selección austríaca, de la que ya se había independizado, y la selección búlgara. «Los magiares» ganaron ambos partidos por 4-1 y se clasificaron por primera vez a la máxima cita mundialista.[17] para finalizar en un sexto puesto.

La selección húngara conseguiría su primer gran éxito en el Mundial de 1938 de Francia donde alcanzaría el subcampeonato.

Llegaba una nueva cita olímpica en Berlín. El país alemán se encontraba dominado por el dictador Adolf Hitler que ya mostraba signos de discrepancias notables con los países del régimen comunista. La participación húngara, de nuevo bajo la sombra de circunstancias externas, fue decepcionante. El equipo perdió en la primera ronda, cuartos de final, por un 3-0 ante la selección polaca, que finalmente se adjudicaría el cuarto puesto del campeonato, demostrando la buena salud de la que gozaba el fútbol del Este de Europa.

En la tercera edición mundialista de Francia 1938, llegaría el primer gran éxito.

Después de superar a una débil selección griega en las eliminatorias de clasificación por un 11-1, en la que sería la peor derrota jamás sufrida por «Los Helenos», continuarían con un exquisito fútbol que les serviría para ir eliminando con asombrosa facilidad a todas las selecciones que se les iban cruzando, hasta llegar a la esperada final, convirtiendo 13 goles en tres partidos y recibiendo solamente uno. La selección de las Indias Orientales Neerlandesas, la selección suiza y selección sueca fueron las víctimas del equipo que parecía encaminarse a su primer trofeo mundial.

Sin embargo, en el decisivo partido, la vigente campeona mundial, la selección italiana, se impuso por 4-2, haciendo inútiles los goles húngaros y las actuaciones de György Sárosi, el gran goleador que sería la semilla que traería la mejor generación de la historia del país. Italia levantaba por segunda vez la Copa Mundial, convirtiéndose en la indiscutible mejor selección del momento.[18]

Hungría había encontrado la fórmula, y pronto se unirían al grupo de las grandes selecciones. Sin embargo, se avecinaba la Segunda Guerra Mundial que dejaría muy mermadas a muchas de las selecciones y clubes futbolísticas. Hungría, no sin dificultades, conseguiría salir adelante de tales circunstancias, y sacaría provecho junto al resto de combinados orientales de una nueva normativa de la FIFA referente al profesionalismo en los Juegos Olímpicos. Las selecciones del Este, siempre habían competido bajo el amateurismo por lo que apenas notarían un descenso en su rendimiento.

Época dorada (1950-1973)

Tras la Segunda Guerra Mundial que asoló Europa, el fútbol se tambaleó. En muchas ocasiones encuentros clandestinos o impulsados, pese a la situación, por el fervor que levantaba el nuevo deporte, hicieron posible que siguiese creciendo pese a las difíciles circunstancias que lo hacían zozobrar. Durante el periodo de la posguerra, la Europa del Este se encontraba devastada por los bélicos actos de la Alemania nazi que saldría finalmente derrotada. Con una presunta paz en el continente, se retomarían las disputas oficiales de las distintas competiciones deportivas. La Copa Mundial, como otras disciplinas, vivió un parón en el que incluso se llegó a temer por su continuidad. 1949 sería la fecha elegida por la FIFA para retomar la gran competición, pero se decidiría posponerla a un año más tarde para favorecer un mayor número de participantes del bloque europeo, tan maltrecho por los acontecimientos vividos.

Equipo que jugó las semifinales ante Uruguay (4-2 a favor de Hungría) durante la Copa Mundial de Fútbol de 1954. De izquierda a derecha: Bozsik, Grosics, Lóránt, Hidegkuti, Palotás, Budai II., Zakariás, Buzánszky, Lantos, Czibor, Kocsis.

A principios de la nueva década el fútbol vivió una de sus mayores revoluciones. Entre 1948 y 1956, la selección húngara jugó 52 partidos internacionales, de los que sólo perdió uno, precisamente el que le consagraría como el mejor equipo del mundo y, posiblemente, de la historia del fútbol europeo, una nueva final del Mundial.[20] Para muchos aficionados y especialistas, lo es de todas maneras. Fue una revolución futbolística que terminaría en 1956 con otra revolución, ésta de carácter político, pero que, durante algunos años, mostró a una maravillosa generación de jugadores que elevó el juego a un nivel desconocido hasta entonces.

Todos los que los vieron sobre el campo coinciden en una cosa: su excelso juego. Su fútbol era un adelanto a la época, y es en ocasiones comparado por los entendidos con el fútbol de la actualidad. Los apoyos eran cortos, los intercambios de posición, casi constantes, la circulación del balón era a una velocidad que tardó décadas en igualarse. Por muchos y más motivos, su fútbol es considerado como el precursor del fútbol total.[8]

Este fútbol con el que asombró a Europa le valió el apodo de « Equipo de oro», o «Magiares mágicos». La escuadra estuvo dirigida por Gusztáv Sebes, y encontró en jugadores como Ferenc Puskás, Zoltán Czibor, Sándor Kocsis y József Bozsik una excelencia inigualable. El equipo se mantuvo invicto durante 32 partidos consecutivos entre 1950 y 1954,[8] y conseguiría cinco medallas olímpicas, tres de ellas doradas, en seis ediciones (cinco consecutivas) de los Juegos Olímpicos.

El desmantelamiento de la estructura del seleccionado ocurrió debido a la Revolución Húngara de 1956. Ese año, el Budapest Honvéd FC, donde la mayoría de los integrantes del equipo de oro jugaban, viajó a Bilbao para la vuelta de los octavos de final de la Copa de Campeones de Europa 1956-57 y durante su estancia estalló la revolución en Budapest que terminó con la invasión soviética de Hungría. Después de lo sucedido, muchos de los jugadores decidieron permanecer en España, abandonando así la selección.

Sin embargo, el seleccionado se mantuvo vigente en las competiciones mundiales hasta finales de la década de 1960.

La fatídica final de 1954

Inmerso en la impresionante racha de resultados, llegaría el momento clave para ya sin ninguna duda, poder proclamar su supremacía en el fútbol mundial. El Campeonato del Mundo de 1954 de Suiza depararía un amargo momento en la historia húngara.[8]

Tras asombrar al mundo con un aplastante fútbol con el que no dejaba selección viva, pondría el broche de plata a su trayectoria tras vencer a la selección inglesa en Wembley por 3-6, el 25 de noviembre de 1953,[21] Hungría se enfrentó y venció a Corea del Sur y Alemania Federal, con un abrumador balance de 17 goles a favor y 3 en contra. El partido contra los alemanes se cerró con un 8-3 y una exhibición de juego, pero acabó con la lesión de Ferenc Puskás, que había llegado a Suiza en su mejor momento y era considerado como uno de los mejores jugadores del mundo. No reaparecería hasta la final.

Wankdorfstadion, sede de la final de la Copa del Mundo de Suiza 1954.

El partido de cuartos de final les enfrentó a Brasil, vigente subcampeona mundial, en uno de los choques más duros de la historia, que pronto pasaría a conocerse como la « Batalla de Berna». Brasil no tenía la calidad de otras ocasiones y decidió apostar por el juego duro para intentar equilibrar la contienda. El árbitro inglés Arthur Ellis, permitió toda clase de patadas en lo que parecía una batalla campal. Hungría se adelantó con dos goles y todo apuntaba a una nueva goleada. Sin embargo, Djalma Santos acortó distancias y el partido empezó a calentarse. Mihály Lantos marcó para Hungría y Julinho no tardó en anotar el 3-2. A partir de ahí, las crónicas no se ponen de acuerdo sobre lo que realmente sucedió. Al parecer, Nilton Santos, realizó una terrible entrada sobre József Bozsik, que respondió con un directo a la cara del brasileño. Tras un breve combate entre dos de los mejores futbolistas de la historia, ambos fueron expulsados. Cuentan también que, unos minutos después, Djalma Santos se desentendió durante unos segundos del juego para perseguir a Zoltán Czibor por el campo.[25]

Alineación de Hungría en la final contra Alemania Federal.

La semifinal contra Uruguay fue completamente diferente. Fue un choque limpio que sólo se resolvió en la prórroga con un 4-2 a favor de Hungría. Los sudamericanos, sin embargo, lograron remontar un 2-0 en los últimos minutos y forzar la prolongación, con un gran partido del central José Santamaría, que acabaría recalando junto a Puskás en el Real Madrid Club de Fútbol.

La final, celebrada el 4 de julio en el Estadio Wankdorf de Berna. Hungría debía vencer a Alemania Federal, que tras el 8-3 de la primera fase había sorprendido al llegar tan lejos. A nadie se le hubiera ocurrido considerar aquello un partido equilibrado. Tras los durísimos cruces contra Brasil y Uruguay, el partido decisivo parecía para los húngaros un trámite ante un equipo claramente inferior. Incluso se forzó la reaparición de Puskás, que entró en el campo como capitán. Después de 32 partidos consecutivos sin perder, Hungría comenzó con la intención de resolver la final lo antes posible. Dominaron y encerraron a Alemania en su área. En el minuto 6, Puskás marcó el primero, y en el 8 Czibor puso el 2-0. Todo iba según lo previsto, pero Alemania sacó su orgullo y sorprendió a los 60 000 espectadores que había en el estadio con dos goles de Morlock y Rahn en los minutos 10 y 19. Durante el resto del partido, Hungría dominó y, en el segundo tiempo, falló varias ocasiones clamorosas. En el minuto 84, cuando Alemania parecía limitarse a esperar la prórroga, Rahn penetró en el área, disparó con la izquierda y batió a Grosics. Era el 3-2 y nadie podía creerlo. Por si todo aquello no resultaba suficientemente dramático, el árbitro anuló un gol de Puskás por fuera de juego a falta de dos minutos.

Hungría cayó y la República Federal de Alemania vio el partido como un símbolo de la recuperación del país tras la humillación y la vergüenza de la Segunda Guerra Mundial. Como le sucedió a Brasil en 1950, el mejor equipo del mundial había perdido la final de forma incomprensible ante un rival inferior. Hungría se quedaba sin su broche de oro a una trayectoria impecable.

Nueva etapa

Durante los dos años siguientes, la selección húngara siguió jugando muy bien y ganando casi todos sus partidos. Cuando todo apuntada a que sería en el Mundial de 1958 de Suecia cuando les llegaría por fin su primer campeonato, la historia de nuevo truncaría la ilusión. En 1956 el pueblo húngaro salió a las calles a reclamar un cambio en el régimen que le gobernaba y, como respuesta, las tropas soviéticas entraron en Budapest. La represión terminó con las expectativas de libertad para el país provocando el desmembramiento de la mejor selección de su historia.

En aquellos días de plena confusión, el Honved Budapest, equipo donde jugaban casi todas las estrellas del país, se encontraba en Bilbao para jugar un partido de Copa de Europa contra el Athletic Club. Muchos aprovecharon que se encontraban en el extranjero para no volver a casa. Se desperdigaron por equipos italianos y españoles. Puskás, el gran líder del equipo, fue sancionado por la FIFA y llegó a vivir durante una temporada prácticamente retirado. Otros, como Grosics y Bozsik, decidieron volver a Budapest. El éxito de todos aquellos jugadores, sin embargo, continuó en las grandes ligas occidentales lo que sin duda engrandeció aún más la leyenda del Equipo de oro. Con más de 30 años y un sobrepeso evidente, Puskás fichó por el Real Madrid Club de Fútbol donde formó parte de un equipo imparable junto a Alfredo Di Stefano y agrandó aún más su leyenda. Kocsis y Czibor fueron a parar al Fútbol Club Barcelona y, junto a su compatriota Ladislao Kubala, ganaron varios títulos y se convirtieron en estrellas de la liga española.

Pasaron muchos años hasta que un equipo provocó una fascinación similar. En el Mundial de 1974, la selección neerlandesa recordó en muchas cosas a la Hungría de Puskás. Como ellos, un grupo de jugadores técnicos y rápidos, liderados por Johan Cruyff, desarbolaron a sus rivales con un juego ofensivo a base de pases cortos y rápidos, de desmarques e intercambios de posición, recogiendo el testigo del fútbol total, que terminarían por popularizar «los tulipanes». También maravillaron al mundo y también perdieron la final, curiosamente, contra Alemania Federal.

Volviendo al Mundial de 1958, se presentaba Hungría con un equipo en el que no se veía la ambición de antaño por las circunstancias acontecidas. El desmembramiento del equipo, unido a la fatídica final del anterior Mundial, resultaron en una nueva decepción. Tras superar a Noruega y Bulgaria en la fase de clasificación, quedó encuadrada en el Grupo C junto a Suecia, México y Gales. Comenzó el campeonato con un empate ante los británicos, partido seguido por una derrota ante los anfitriones nórdicos, que dejaría una contundente victoria ante el combinado americano en el último encuentro les dejaba empatados con los galeses. Fue necesario un partido de desempate en el que salieron vencedores los británicos por 2-1, eliminando así del torneo a los magiares, que sin poder contar con la mayoría de sus estrellas, vieron como se les escapaba de nuevo la oportunidad de coronar sus éxitos con la prestigiosa Copa del Mundo.

Con una nueva oportunidad en el Mundial de 1962 de Chile, Hungría fue ampliamente superior en la fase de clasificación, donde ganó tres de los cuartos enfrentamientos que disputó ante Alemania Democrática y los Países Bajos. En la fase de grupos del torneo fue emparejado junto con Inglaterra, Argentina y Bulgaria. En ella obtuvo dos victorias y un empate que les permitió avanzar a los cuartos de final del torneo donde se encontrarían con otra de las escuadras de la Europa del Este, Checoslovaquia, que finalmente les eliminó tras vencer por 1-0.[27]

Eurocopa de España 1964

En la fase preliminar de la segunda edición del torneo europeo, los magiares vencieron a Gales, clasificándose por primera vez en su historia para el máximo torneo continental europeo. En cuartos de final vencieron 5-4 a Alemania Democrática y en cuartos golearon a la selección francesa por 5-2. Sin embargo, España logró eliminar a la selección húngara venciéndola por 2-1 con un gol de Amancio en la prórroga.

Mundial de Inglaterra 1966

En Inglaterra alcanzó los cuartos de final, donde cayó ante la Unión Soviética por un marcador de 2-1.

Eurocopa de Bélgica 1972

Luego de su ausencia en Italia 1968 y el Mundial de México 1970, salió victorioso del Grupo 2 de la clasificación a Bélgica 1972, para luego vencer en cuartos a Rumania, lo que depositaba a Hungría en su segunda Eurocopa. Sin embargo, en el torneo los húngaros perdieron en todas sus presentaciones, finalizando cuartos y últimos.

Comienzo del declive (1973-1986)

No logró clasificar a la Copa Mundial de 1974 y en sus tres presentaciones mundialistas posteriores - Argentina 1978, España 1982 y México 1986- solo ganó 2 de los 9 partidos que disputó y no logró superar la fase de grupos. Aun así, en 1982 goleó a El Salvador por 10-1, siendo ésta la máxima goleada en la historia de los Mundiales.

Desaparición del plano internacional (1987-2014)

Hungría no ha logrado clasificarse a una Copa Mundial de Fútbol desde 1986 y esto se debe a que sus principales clubes que eran la base de su seleccionado nacional tuvieron grandes perdidas económicas como consecuencia de la caída del sistema comunista en Hungría ya que el gobierno central no invirtió en las categorías menores de los respectivos clubes por muchos años y esto genero que los seleccionados nacionales a partir de 1987 no fueran altamente competitivos comparado al de años anteriores. Su único logro desde 1987 hasta 2015 fue en 2005 cuando Hungría ganó al subcampeón mundial vigente, Alemania por 2 a 0. Tras eso, Hungría volvió a perder y solo logró en las clasificatorias mundialistas y europeas, llegar a 3er lugar o a 4to lugar, hasta 2015.

Resurgimiento (2015-actualidad)

De la mano del técnico alemán Bernd Storck, Hungría después de 44 años de ausencia, se clasifica para la Eurocopa 2016 y también rompe una racha de 30 años de no asistir a un torneo internacional.

En la Eurocopa los húngaros terminarían conformando el grupo F junto a Austria, Islandia y Portugal, Su primer duelo fue una victoria por 2-0 ante los Austriacos, luego empataría 1-1 ante los Escandinavos y terminaría empatando (3-3) nuevamente ante Portugal en lo que seria uno de los mejores partidos de ese campeonato. Al final, el seleccionado de Hungria quedaría como el líder del grupo con 5 puntos clasificándose a los octavos de final.

En Octavos de Final serian derrotados por 4-0 ante Bélgica pero aun así dejaron buena impresión en el torneo, y esa experiencia les serviría de cara a futuras competiciones entre ellas las eliminatorias al mundial de Rusia 2018.

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