Segunda Batalla de Nanawa

Segunda batalla de Nanawa
Guerra del Chaco (1932-1935)
Nanawa 2da batalla.jpg
Situación inicial al 4 de julio de 1933
Fecha Desde el día 4 al 7 de julio de 1933
Lugar Chaco boreal
Coordenadas 23°27′30″S 59°43′20″O / -23.45833333, 23°27′30″S 59°43′20″O / -59.72222222
Resultado Segundo fracaso ejército boliviano en capturar Nanawa
Beligerantes
Bandera de Bolivia República de Bolivia Bandera de Paraguay República del Paraguay
Comandantes
Hans Kundt
Gerardo Rodríguez
Enrique Frías
Julio Quiroga
Ballón
José Félix Estigarribia
Luis Irrazábal
Bajas
2 000 (muertos, heridos, prisioneros) 636 (muertos, heridos)
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La Segunda Batalla de Nanawa correspondiente a la Guerra del Chaco, entre Bolivia y el Paraguay, se libró en el Chaco Boreal desde el 4 al 7 de julio de 1933. Fue el segundo intento del general Hans Kundt por capturar el estratégico fortín Nanawa. Fue el ataque frontal más importante llevado a cabo por el ejército boliviano durante toda la guerra donde empleó, masivamente, todos los recursos disponibles: artillería, aviación, tanques, morteros y lanzallamas.

Preparativos

Defensa paraguaya

La preparación boliviana para el segundo asalto no fue un secreto para el comando paraguayo. Las informaciones de inteligencia indicaban que Kundt había movido nuevamente su centro de gravedad al sur. Estigarribia preparó las defensas de Nanawa con la convicción estratégica de impedir a cualquier precio que esa posición cayera en manos bolivianas. Esto era inusual porque su concepción estratégica general era la de realizar una defensa elástica.

A fines de junio, prisioneros bolivianos y patrullas lejanas paraguayas confirmaron a Estigarribia que era inminente otro poderoso ataque a Nanawa. Desde mucho antes, el teniente coronel Irrazabal, comandante de la 5.ª División, con la experiencia recogida en enero, había tomado medidas para reforzar aún más su posición.

Como no se disponía de armamento apropiado para contrarrestar el blindaje de los tanques bolivianos, se ubicaron piezas de artillería de 75 mm. en posición rasante para destruirlos con tiros directos. Las primeras trincheras se ahondaron hasta convertirlas en reglamentarias para tiradores de pie. Frente a las mismas se colocaron una compleja red de alambradas rastreras, reforzadas a intervalos de 30  a 40 metros con minas de alto poder explosivo. Frente a la ‘’Isla Fortificada‘’ o ‘’Isla del Diablo‘’ y sobre la ruta Nanawa-Mariscal López se construyeron obstáculos antitanques consistentes en grandes y profundas zanjas. Los tramos de trincheras que inicialmente estaban aislados se unieron paulatinamente formando una fortificación de varios kilómetros de extensión.

La disposición de las fuerzas paraguayas era la siguiente: La brigada de caballería RC-4 (con 943 hombres), integrada con los regimientos ‘’Aka Verá‘’ y ‘’Aka Karayá‘’, ocupaba posiciones en el ala sudeste de Nanawa, su extrema izquierda llegaba hasta 3 kilómetros al sudeste. La 5.ª División (con 1500 hombres), integrada con los regimientos RI-7 (ala norte) y RI-13 y RC-3 (ala sur), era la responsable de defender todas las posiciones que circundaban a Nanawa. Por afuera del sistema defensivo, hacia el norte, fuerzas desprendidas de la 4.ª División, integradas con los regimientos ‘’Boquerón‘’, RI-12 y una compañía de zapadores, mantenían el enlace con el resto de la 4.ª División que defendía Gondra. El diagrama defensivo semejaba una ‘’V‘’ con el vértice apuntando hacia el oeste apoyado en el fortín "viejo". Desde ese vértice, las trincheras se abrían en dos hacia atrás, un lado se dirigía hacia el noreste (unos 2,5 km hasta la ‘’Isla 1‘’) y el otro hacia el sureste (unos 3 km) casi todas apoyadas en los bordes de montes e islas con un amplio campo de tiro delante de ellas.

Completaba la defensa el GA-2 ‘General Roa’ con una batería de cañones de 105  y dos de 75 mm. La reserva estaba integrada por el Batallón de Rifleros Nº 1, el Batallón Nº 2 y un escuadrón divisionario.

Plan de ataque boliviano

Grandes eran las ventajas tácticas que tenía el ejército boliviano para llevar adelante este segundo ataque a Nanawa con relación al primer ataque de enero de 1933:

  • 1) Las poderosas trincheras como base de partida, muchas de ellas a menos de 100 metros de distancia del enemigo y a cuya protección se podía volver en el hipotético caso de que el ataque fracasara.
  • 2) La artillería disponía de una excelente red telefónica que la conectaba con los puntos de observación avanzados y había ajustado con anticipación los reglajes sobre las posiciones enemigas.
  • 3) La estación de las lluvias había finalizado meses antes, el terreno estaba seco, la temperatura era baja. El terreno despejado se prestaba a la utilización de los tanques e impedía ataques sorpresivos o de cerco.
  • 4) Se contaba con abundante dotación de recursos y con nuevas armas (granadas de mano, morteros Stokes-Brandt, lanzallamas, tanques Vickers).
  • 5) La aviación había realizado un detallado relevamiento de las mejoras hechas por el enemigo mediante observación directa y fotografías aéreas.[1]

El coronel Toro, en su libro "Mi actuación en la Guerra del Chaco", dice que él se opuso al ataque y que sus esfuerzos para convencer a Kundt fueron estériles.[2] El 1.º de julio el general Kundt dictó la detallada Orden de Operaciones para la captura de Nanawa:

‘’El ataque se realizará el 4 de julio. A las 08:30 horas, todas las unidades deberán encontrarse en posición de partida y en la formación correspondiente. En el sector norte, la señal para el avance de la infantería lo dará la explosión de la mina. Las trincheras deberán ser arrolladas por grupos de combate haciendo uso resuelto de los lanzallamas (una de las armas novedosas que se usaron en esta batalla), granadas de mano, ametralladoras ligeras y armas blancas; las fracciones que se encuentren a la cabeza deberán avanzar arrastrando a los que se encuentren en la retaguardia y no deberán detenerse para hacer prisioneros o capturar material bélico enemigo, dejando este trabajo a las unidades que vengan detrás. Se deberá construir zanjas de comunicación entre las líneas propias y las enemigas una vez que estas fueran capturadas. Previendo que la batalla se pueda prolongar algunos días más se deberá ahorrar las municiones desde el primer día‘’

Kundt, Orden Operaciones batalla de Nanawa 1/7/1933 ( Querejazu Calvo, 1990, p. 79)

Esta advertencia de Kundt estaba dirigida contra la tendencia de los soldados bolivianos a derrochar exageradamente las municiones. Los dos grupos de tanques debían maniobrar con total libertad, asignándose dos unidades al sector norte y dos al sector sur. La misión de estos blindados era ver y analizar, con mucho cuidado, la situación y el avance de la infantería, apoyando con su fuego donde estas se vieran paralizadas. A las 08.50 horas toda la artillería y los morteros debían romper con sus fuegos; A las 09.05 horas debía hacerse explotar la mina. La destrucción de la artillería enemiga se dejaría exclusivamente al Cuerpo Aéreo.

Las fuerzas bolivianas de la 7.ª División al mando del coronel Gerardo Rodríguez estaban dispuestas de la siguiente manera:

  • la columna norte, al mando del teniente coronel Julio Quiroga estaba constituida por seis regimientos (RI.: 3,7,22,38,39; RC. 7), un grupo de artillería, un grupo de tanques (conducidos por von Kries y Kohn) sumando unos 3500 hombres.
  • La columna sur, al mando del teniente coronel Enrique Frías contaba con siete regimientos (RI.: 16, 42, 43; RC.:1,3,5), un grupo de artillería (a cargo del mayor Seleme) y un grupo de tanques (conducidos por el mayor Wilhelm Brandt) sumando aproximadamente 3500 hombres.
  • En el sector central, al mando del teniente coronel Ballón, estaba el RI-8 más el destacamento 111.

Al poder de fuego de la infantería se sumaba el apoyo de 29 cañones, 12 morteros, 8 lanzallamas y 4 tanques (3 Vickers y 1 tanqueta Carden-Loyd). Desde el aire una docena de aviones tenía la misión de apoyar el avance ametrallando las posiciones y lanzando bombas sobre todo el sector.

El plan de ataque no contemplaba acciones sobre los caminos que partían de Nanawa hacia Bullo, Florida y al este, con dirección a Concepción. Como las fuerzas bolivianas, después del ataque en enero, habían quedado formando un semicírculo delante de Nanawa, en la nueva tentativa se contemplaba el avance sobre ambos extremos del herraje con un ataque demostrativo en el centro. En el sector norte el ataque tenía que seguir a la explosión de la mina subterránea que se había preparado cavándose un túnel que salía de la ‘’Punta de los Cuatro Degollados‘’ (llamada así luego de la batalla de enero donde se encontraron los cuerpos degollados de cuatro bolivianos después de un contraataque paraguayo), hasta la ‘’Isla Fortificada‘’.

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