Seda

Fábrica tradicional de seda en Khotan, República Popular China.
Cuatro de los más importantes gusanos de seda domesticados, Meyers Konversations-Lexikon (1885-1892).
Vestidos de seda.

La seda es una fibra natural formada por proteínas. También se conoce como seda a la amplia variación de tejidos fabricados con esta fibra.

Aunque es producida por varios grupos de animales artrópodos, como las arañas y varios tipos de insectos, en la actualidad sólo la seda producida por las larvas de la mariposa Bombyx mori — el «gusano de seda»— se emplea en la fabricación industrial textil. Ha habido algunas investigaciones en búsqueda de otros tipos de sedas con distintas propiedades, que se diferencian a nivel molecular. En general las sedas son producidas principalmente por las larvas de insectos antes de que éstas completen su metamorfosis, pero también hay casos de sedas producidas por ejemplares adultos.

La secreción de seda es especialmente común en los artrópodos del orden Hymenoptera (abejas, avispas y hormigas), y a veces se utiliza en la construcción de nidos. Otros artrópodos también producen seda, en particular diversos arácnidos, como las arañas.

Existen varios artrópodos que producen seda, entre los que se pueden citar:

Historia

Capullos de gusano de seda en Vietnam.

Los tejidos de seda fueron elaborados por primera vez en la antigua China; algunos indicios apuntan a que se fabricaron ya alrededor del año 3000 a. C., aunque hay evidencias más firmes de que la seda se usaba más ampliamente hacia el año 1300 a. C. La leyenda dice que ya por entonces la Emperatriz de China Xi Ling-Shi (Hsi-Ling-Shih, Lei-tzu) usaba vestidos de seda. Al principio la seda era un tejido reservado exclusivamente a los miembros de la familia imperial china, tanto para su propio uso como para ser regalado. Pero con el tiempo, dado su cada vez mayor uso a través de la cultura china acabó extendiéndose su producción, tanto geográfica como socialmente, hasta otras zonas de Asia.

La seda se convirtió rápidamente en un producto de lujo muy apreciado por los comerciantes, debido a su textura y brillo, además de ser un producto muy accesible y cómodo de transportar. Por ello, este producto llegó a tener una fuerte demanda, convirtiéndose en un elemento básico del comercio internacional pre-industrial.

En el año 2007 unos arqueólogos descubrieron en una tumba en la provincia de Jiangxi restos de un vestido, cuyas fibras de seda estaban estrechamente tejidas y teñidas, fechada alrededor de la época de la dinastía Zhou del Este, con una antigüedad de unos 2500 años. Aunque los historiadores sospechan que la formación de la industria textil china relacionada con la seda fue un proceso largo, se sabe de la búsqueda de la manera de poder emplear los tejidos de seda mediante "técnicas complicadas" con las que se trataba el tejido y se teñía. Tales pruebas concretas y directas se encontraron antes de que se descubriera la excavación de Mawangdui y otras sedas que datan de la época de la dinastía Han (202 a. C.-220 d. C.).

La primera prueba del comercio internacional de la seda fue el hallazgo de una fibra de seda en el pelo de una momia egipcia de la 21ª dinastía, alrededor del año 1070 a. C. En última instancia, el comercio de la seda alcanzó lugares tan lejanos como el Subcontinente Indio, Oriente Medio, Europa y el norte de África. Este comercio estaba tan extendido que el conjunto de las principales rutas comerciales entre Europa y Asia se le llegó a conocer como la Ruta de la Seda.

Los emperadores de China se esforzaron por mantener en secreto el conocimiento de la sericicultura para conservar el monopolio de su país. Aun así, la sericicultura llegó a Corea alrededor del año 200 a. C., alrededor del primer siglo después de Cristo ya había llegado a la antigua Khotan y por el año 300 d. C. la producción de seda estaba prácticamente establecida en la India.

Tailandia

Seda blanca.

La seda se produce en Tailandia en unas condiciones climáticas favorables gracias a dos tipos de gusanos de seda: los Bombycidae silvestres y los domesticados por aldeanos cuya ocupación principal es cultivar los campos de arroz, en las zonas central y noroeste del país. Las mujeres tradicionalmente tejen la seda en telares manuales, transmitiendo la tradición a sus hijas, de modo que aquellas que se desempeñan mejor en esa labor demuestran un signo de madurez con el cual consiguen tener mayores y mejores oportunidades en sus enlaces matrimoniales. Los tejidos de seda tailandesa a menudo presentan complicados patrones de colores y estilos. La mayoría de las regiones tailandesas tienen sus propias variedades de seda.

India

Joven con sari.

La seda, conocida como Pattu o Reshmi en las regiones del sur de la India y como Resham en hindi y urdu (desde el persa), tiene una amplia historia en ese país y aún hoy en día se produce a gran escala. Históricamente la seda venía empleándose por parte de las clases más altas, mientras que el algodón quedaba reservado para las clases bajas.

Hoy en día la seda es principalmente usada en Bhoodhan Pochampally, también conocida como la «Ciudad de la Seda», Kanchipuram, Dharmavaram, Mysore, en el sur de la India y Banarasi en el norte para manufacturar ropa y saris. La «seda de Murshidabad», famosa desde tiempos antiguos se produce principalmente en la ciudad de Malda y el distrito de Murshidabad, en Bengala Occidental y en Birbhum, donde aún se producen tejidos en telares de mano. Otro lugar famoso por la producción de seda es Bhagalpur. La seda de Kanchi es particularmente conocida por sus diseños clásicos y su perdurable calidad.

La seda es tradicionalmente tejida a mano y teñida; por lo general también tiene hilos de plata tejidos en la tela. La mayor parte de esta seda se usa para hacer saris. Los saris de seda son bastante caros y de colores muy llamativos. Las prendas de vestir elaboradas con seda forman parte del vestuario general para bodas y otras celebraciones en la India.

En el estado nororiental de Assam, se producen tres tipos diferentes de seda, llamadas colectivamente «seda Assam»: Muga, Eri y Pat. Muga, la seda de oro, y Eri son producidas por gusanos de seda que sólo son nativos de Assam. El patrimonio de la crianza de la seda y el tejido son muy antiguos y continúa en la actualidad sobre todo con la producción de Muga y Pat Riha y Mekhela Chador, las tres piezas saris de seda tejida con los motivos tradicionales. Los saris de seda de Mysore, son muy conocidos por su suave textura, que perdura muchos años si se mantienen cuidadosamente.

Mediterráneo

Usos de la seda, tacuinum sanitatis casanatensis (siglo XIV).

En la Odisea de Homero, 19.233, se menciona que Odiseo vestía una camisa "brillante como la piel de una cebolla seca" (varía de acuerdo con las traducciones). Algunos investigadores sugieren que la camisa era de seda. El Imperio Romano conocía la existencia de la seda y de hecho comerció con ella. Durante el reinado del emperador Tiberio se aprobaron las leyes de la suntuosidad, las cuales prohibían utilizar vestidos de seda, pero se mostraron bastante ineficaces.

A pesar de la popularidad de la seda, el secreto de su elaboración sólo llegó a Europa alrededor del año 550 d. C., a través del Imperio bizantino. Cuenta la leyenda que unos monjes que trabajaban para el emperador Justiniano I consiguieron de contrabando huevos de gusanos de seda procedentes de China, ocultándolos con destreza en cañas de bambú. Mientras se encontraban en China, los monjes observaron el proceso de elaboración de la seda de los chinos. Por desgracia, los bizantinos mantuvieron este secreto, compartido con los chinos, proporcionándoles de hecho el monopolio de su producción en Europa. Todos los tejidos que se producían eran de alta calidad elaborados por tejedores en telares manuales que se encontraban en el interior del complejo del Palacio de Constantinopla. La tela producida se utilizaba en la elaboración de las túnicas imperiales y como regalo a dignatarios extranjeros; el resto se vendía a precios muy elevados.

Mundo islámico

Comercio de gusanos de seda en Antioquía.

En las enseñanzas islámicas, los hombres musulmanes tenían prohibido usar la seda. Muchos juristas religiosos creen que el razonamiento en el que se basaba esta prohibición residía en evitar que las prendas de vestir para hombres pudieran ser consideradas como femeninas o extravagantes. A pesar de los mandamientos judiciales contra la seda para los hombres, la seda ha mantenido su popularidad en el mundo islámico debido a la posibilidad de uso en las ropas femeninas. Los musulmanes introdujeron la seda en la península ibérica tras su conquista.

Europa medieval y moderna

Los comerciantes venecianos comerciaron frecuentemente con seda y esto alentó a los productores a asentarse en Italia. En el siglo XIII la seda italiana era una importante fuente de comercio. Desde ese período, la seda producida en la provincia de Como ha sido considerada la más valiosa del mundo. La riqueza de Florencia fue en gran medida construida sobre tejidos basados en lana y seda, y otras ciudades como Lucca también se enriquecieron con su comercio.

La seda italiana era tan popular en Europa que Francisco I de Francia invitó a los productores de seda italianos a Francia para crear una industria de la seda francesa, sobre todo en Lyon. El éxodo de grandes masas de población (especialmente de hugonotes) durante los períodos de disputas religiosas dañó gravemente la industria francesa, provocando el cierre de muchas fábricas, especialmente de diferentes industrias textiles, incluidas las de seda, que acabaron por trasladarse a otros países.

En España, entre los siglos XV y XVIII, Valencia produjo algunas de las mejores sedas de Europa. Testimonio de aquella industria son la Lonja de la Seda y el Colegio del Arte Mayor de la Seda, en la citada Valencia.

En el caso de Inglaterra, Jaime I trató de establecer una producción de seda en Inglaterra mediante la compra y la plantación de 100.000 árboles de morera, algunos en terrenos adyacentes al Palacio de Hampton Court, pero éstos resultaron ser de una especie no apta para los gusanos de seda, y el intento fracasó. Las empresas británicas también establecieron industrias de seda en Chipre en 1928. En Inglaterra, a mediados de siglo XX, la seda se producía en Lullingstone Castle en Kent. Los gusanos de seda fueron criados y mantenidos bajo la dirección de la señora Zoe Hart Dyke. La producción a escala industrial comenzó en otro lugar más tarde.

En Italia, la Stazione Bacologica Sperimentale fue fundada en Padua en 1871 y sus investigaciones se dedicaron a la sericicultura. A fines del siglo XIX, China, Japón e Italia eran los principales productores de seda. Las ciudades más importantes en la producción de seda de Italia fueron Como y Meldola ( Forlì). En la época medieval, era común que la seda se usara para hacer fundas para los plátanos y otras frutas. La seda era bastante cara en la Europa medieval, así que este tejido sólo estaba al alcance de las clases más pudientes. Comerciantes como el italiano Giovanni Arnolfini se hicieron bastante ricos gracias al comercio de la seda con los países del norte de Europa.

Norteamérica

Jaime I de Inglaterra introdujo el cultivo de la seda en las colonias americanas en torno al año 1619, supuestamente para desalentar la plantación de tabaco. Sólo los líderes de Kentucky adoptaron el cultivo. En el año 1800 un nuevo intento en la industria de la seda se inició en Europa con trabajadores nacidos en Paterson, Nueva Jersey y la ciudad se convirtió en un importante centro de producción de seda dentro de EE.UU., aunque las importaciones japonesas fueron aún más importantes.

La Segunda Guerra Mundial interrumpió el comercio de seda en Japón. Los precios de la seda aumentaron de manera espectacular. EE.UU. y la industria textil comenzaron a buscar sustitutos, lo que condujo a la utilización de materiales sintéticos como el nailon. Sedas artificiales (como lyocell) también han sido fabricadas a partir de fibra artificial de celulosa y, a menudo, es difícil distinguirlas de la seda real.

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