Secretaría de Aeronáutica

La Secretaría de Aeronáutica fue un ente dependiente de la Presidencia de la Nación de la República Argentina creado mediante el decreto Nº 288/45 el 4 de enero de 1945 por el entonces Presidente Edelmiro Farrel en Acuerdo General de Ministros (entre ellos el general Juan Domingo Perón y Juan Pistarini). Su fin era reunir bajo la dirección y administración única del gobierno toda la actividad aérea de la Nación, hasta ese entonces dispersa en varias dependencias. El Decreto fue convertido en Ley Nº 12.911 por el Honorable Congreso de la Nación.

La disposición de creación de la Secretaría de Aeronáutica ponía a su cargo a un Secretario de Aeronáutica con categoría de Ministro de Estado, a la vez que le asignaba la conducción de todos los organismos de actividad aérea, tanto civiles como militares. Su primer Secretario fue el Brigadier General Bartolomé de la Colina.

Durante los últimos meses del gobierno del General Farrel y luego, bajo los dos sucesivos gobiernos del General Perón, la Secretaría de Aeronáutica cimentó las bases de la expansión aérea y aerocomercial Argentina articulando políticas a tal fin.

Antecedentes

La aeronáutica argentina había sido en extremo dependiente del capital extranjero durante sus años iniciales. En la década de 1930 Se habían dado intermitentes actividades aerocomerciales de compañías británicas y francesas, y en menor medida por parte de alemanes y estadounidenses. Estos extendieron débilmente sus líneas aéreas estableciendo escalas fuertemente centralizadas en Buenos Aires como símbolo de prestigio o dominación colonial, y pidiendo además ser subvencionadas por el propio Estado Argentino. Estas actividades cesaron casi completamente con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial, y se estableció un fuerte embargo de materiales aeronáuticos estratégicos al país, mientras se lo presionaba para que abandonara su neutralidad.

En las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, fue evidente al Poder Ejecutivo Argentino los avances ejercidos por la aviación y la centralización necesaria en los organismos de los contendientes para optimizar su uso en guerra. Especialmente notable fue el caso del Ministerio del Aire del Reich alemán por contraposición a la desperdigada industria aeronáutica francesa o italiana, o las apresuradas racionalizaciones emprendidas por el Ministerio del Aire británico, los Ministerios de Guerra estadounidenses y el Koku Hombu (Ministerio General del Aire) japonés. Se interpretó que tal centralización sería también eficiente en los tiempos de paz para promover la aeronáutica nacional.

Esto llevó acordar a la Aeronáutica Nacional una organización autónoma de la mayor jerarquía político-administrativa posible, a fin de desarrollar con la mayor eficacia las misiones que, atendiendo a las experiencias del conflicto, correspondían cumplir al Estado, tanto en el orden civil como el vinculado a la defensa nacional.

Other Languages