Señorío de Vizcaya

Señorío de Vizcaya

Señorío de la Corona de Castilla, de la Monarquía Hispánica y del Reino de España

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1072- 1876

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Escudo de

Escudo

Ubicación de
Partes del Señorío de Vizcaya
Capital Villa de Bermeo 1476-1602

Villa de Bilbao 1602-

Idioma principal latín, vizcaíno y castellano
Religión Católica
Gobierno Señorío
Juntas Generales de Vizcaya
Señor de Vizcaya
 • 1040 - 1124 Casa de Haro
 • 1124 - 1174 Casa de Vela-Ladrón
 • 1174 - 1333 Casa de Haro
 • 1333 - 1334 Casa de Borgoña
 • 1334 - 1349 Casa de Haro
 • 1334 - 1359 Casa de Lara
 • 1355 - 1379 Casa de Trastámara
 • 1379 - 1528 Corona de Castilla
 • 1528 - 1876 Monarquía española
Período histórico Feudalismo
Antiguo Régimen
 •  Íñigo López "Ezquerra" se proclama Señor 1072
 •  Guerras de Banderizos siglo XIV
 •  Rebelión de la Sal siglo XVII
 •  Machinada siglo XVIII
 •  Guerras Carlistas siglo XIX
Moneda Real español, peseta
Gentilicio: vizcaíno (a)

El Señorío de Vizcaya fue un territorio con organización política propia existente en la actual provincia de Vizcaya desde el siglo XI hasta 1876, en que fueron abolidas las Juntas Generales de Vizcaya y el régimen foral vizcaíno. En 1379 el rey Juan I de Castilla se convirtió en señor de Vizcaya, por herencia materna, quedando dicha titularidad integrada definitivamente en la corona de Castilla y luego en el reino de España, titulación que estará unida bajo los mismos monarcas, pero Castilla y Vizcaya estarán separadas administrativamente, cada soberanía conservará su identidad y leyes, las cortes castellanas permanecerán separadas de las vizcaínas, siendo que el concepto soberanía era distinto en la época medieval que en la actual. Vizcaya tuvo bandera naval propia, casa de contratación y consulado en Brujas. También tuvo dos aduanas en la frontera con Castilla, en Valmaseda y Orduña.

En 1076, tras el asesinato del rey de Pamplona, Sancho IV "el de Peñalén" y el reino de Navarra ser dividido entre los principales monarcas de la Dinastía Jimena, Sancho de Aragón y Alfonso de León, el segundo Señor de Vizcaya tomó bando con su pariente más cercano y de poder real más distante en León con lo que Vizcaya, Álava, parte de Guipúzcoa y La Rioja empezarían a ser desde entonces territorios señoriales más o menos de Behetría sobre las mismas bases del Señorío de Vizcaya entre los monarcas de Castilla, Navarra o Aragón, todos con iguales derechos a reclamar vasallaje.

Se discute si antes de 1379 el señorío de Vizcaya era un dominio independiente o si era territorio del reino de Castilla. Se dice que los reyes de Castilla buscaron la amistad y colaboración de los señores de Vizcaya para sus empresas durante la Reconquista y que, en agradecimiento, estos reyes les otorgaban cargos, honores y estados en territorios castellanos de sus reinos (que no pasaban a formar parte de Vizcaya, ni gobernarse a la vizcaína sino gobernados por un vizcaíno). Por éstos los señores de Vizcaya les rendían homenaje, como vasallos suyos y ricohombres de su reino por los territorios que recibían en él, pero conservando su condición de soberanos independientes de Vizcaya, pues desde 1110 les fue reconocido a los señores de Vizcaya mantener total jurisdicción sobre su tierra, incluidos los casos reservados a la justicia real, e iniciando en 1199 una serie de fundaciones de villas y dotación de fueros que finalizó en 1376, cuando el infante don Juan de Castilla, señor de Vizcaya y futuro Juan I, fundó las villas Munguía, Larrabezúa y Rigoitia.

Historia

La primera vez en la historia que aparece Vizcaya con tal nombre es en la crónica de Alfonso III de Asturias (866-910). En ella se mencionan los repoblamientos que tuvieron lugar en época de Alfonso I y explica que el territorio no fue afectado por estas. Literalmente dice que: "Álava, Vizcaya, Alaone y Orduña fueron siempre poseídas por los suyos del mismo modo que Hayo, Pamplona y La Berrueza".

La siguiente ocasión en la que se menciona es en el Códice de Roda del año 990, donde se relata la boda entre doña Velazquita, hija del Rey Sancho Garcés I de Pamplona (905-925), y un tal Momo emparentado con la familia real de León y de Pamplona, era conde de Álava hasta el mar, en Vizcaya. Vizcaya adquiriría así una personalidad política, apareciendo como condado navarro.

Desde el año 1051 en que Íñigo López Ezquerra aparece como conde de Vizcaya, el topónimo está registrado ininterrupidamente en los documentos. En ese momento Vizcaya sería un condado del reino de Navarra, pero su conde sería ad imperandum, no ad possidendum, lo que implica que el poder real habría sido delegado en la persona del conde, por lo que Íñigo López Ezquerra sería conde en Vizcaya, no conde de Vizcaya, aunque los condados podían convertirse en hereditarios, pero siempre por la voluntad del rey. En el año 1072 Íñigo López Ezquerra dejó de firmar como conde y empiezó a llamarse señor de Vizcaya, título que él mismo convertiría en hereditario al igual que Ramiro Sánchez haría con el condado de Aragón.

En 1076, tras la muerte de Sancho IV de Navarra, al iniciarse la guerra entre Alfonso VI de León y Sancho I de Aragón y V de Navarra, López Ezquerra entegó al rey leonés la fortaleza de Bilibio, de la que era dueño y que era la llave de toda La Rioja, unió sus huestes a las del leonés y ayudándole a conquistar La Rioja. En agradecimiento el rey le permitió conservar sus posesiones de Bilibio y, a cambio de Nájera, de la que Íñigo también era señor, le prometió respaldar sus ambiciones sobre el Duranguesado, Álava y parte de Guipúzcoa.

Íñigo murió en 1077 y su hijo Lope Íñiguez heredó el señorío, al que a su vez sucedió su hijo Diego López I de Haro, "el blanco", quien fue señor hasta 1124, en que fue derrotado y posiblemente muerto por las tropas de Alfonso I "el batallador", rey de Navarra y Aragón en la invasión de Vizcaya, en los últimos años de reinado de Urraca en León y Castilla, ex esposa de este último. Con ello Vizcaya se integró en su reino y puso al frente del señorío a Ladrón Íñiguez, uno de los más poderosos nobles de la corte navarra. A su muerte en 1155 le sustituyó su hijo Vela Ladrón, quien también fue señor de Álava y Guipúzcoa, que gobernó durante los reinados Alfonso I, García Ramírez y Sancho VI "el sabio", aunque en ese tiempo Lope Díaz I de Haro "el de Nájera" se intitulaba señor de Vizcaya y reclamaba su legitimidad aunque nunca llegó ni siquiera a pisar Vizcaya. En 1173 Alfonso VIII de Castilla atacó el reino de Navarra, y un año después falleció Vela Ladrón, momento de debilidad que el monarca castellano aprovechó para ocupar Vizcaya y restituir a los Haro al frente del señorío, en la persona de Diego López II de Haro "el bueno".

En 1176 Navarra y Castilla firmaron la paz con un laudo arbitrado por Enrique II de Inglaterra que delimita las fronteras de los reinos, quedando Vizcaya dentro de Navarra. El laudo fue ratificado en 1179 cuando se hicieron unas divisiones más detalladas de las fronteras. La margen izquierda del Nervión y la raya con el río Bayas quedaron en Castilla, mientras que Vizcaya, el Duranguesado y Álava casi entera en Navarra, sin embargo había cierta indefinición porque Vizcaya que perrtenecía a Navarra no obstante era gobernada por un vasallo del rey de Castilla. Pero por sorpresa Diego II se pasó al bando navarro, donde permaneció hasta 1183, cuando el rey castellano le ofreció el título de alférez de su corte, título que le fue retirado tras el desastre de Alarcos en 1195. Para tratar de congraciarse con el rey de Castilla le ayudó en 1200 en la conquista de Álava, de la que fue nombrado señor, pero este hecho no les acabó de reconciliar ya que al año siguiente pasó de nuevo al servicio de Navarra, a la que fue leal hasta 1206, año en que volvió ya definitivamente a la corte castellana como alférez real de Castilla. Vizcaya permanecería, con alguna excepción, ( Diego López III de Haro) ya siempre en la órbita castellana, pero sin llegar a integrarse del todo en el reino, lo que alimenta la controversia arriba mencionada.

En 1334, el rey Alfonso XI de Castilla penetro en el territorio y obligó al consejo de Guernica a que le aceptase como señor.[1] El señorío de Vizcaya fue heredado por los descendientes de Diego López III de Haro hasta que en 1370 recayó por herencia materna en el infante Juan, que heredó de su padre el reino de Castilla, como Juan I, permaneciendo el señorío desde entonces ligado a la corona, primero a la de Castilla y luego, desde Carlos I, a la de España, siempre con la condición de que el señor de turno jurase defender y mantener los fueros del señorío (los fueros de Vizcaya), que en su texto afirmaban que los vizcaínos podían desobedecer al señor que así no lo hiciera. En 1874 con la abolición de la I República, la monarquía de Amadeo I y la Restauración borbónica, Alfonso XII, tras la Tercera Guerra Carlista, decidió derogar las leyes de Vizcaya, que no llegó nunca a jurar, ya que la autoridad las consideraba como privilegios atávicos.

Leyenda

La primera referencia a la fundación mítica del señorío de Vizcaya está en el Livro de Linhagens escrito entre 1323 y 1344 por Pedro Alfonso de Portugal, conde de Barcelos. En él relata la llegada a Vizcaya de un hombre llamado From, hermano del rey de Inglaterra, quien le expulsó de su reino. From, que traía consigo a su hijo Fortun Froes, derrotó a los asturleoneses cuando, al mando del conde don Moñino, fueron a Vizcaya a reclamar los impuestos no pagados (un buey, una vaca y un caballo blanco) en Busturia. Muerto From en combate, su hijo Fortun fue nombrado primer señor de Vizcaya.

Sin embargo en 1454 Las Bienandanzas e Fortunas de Lope García de Salazar, aparece la versión más conocida de la Batalla de Padura y la fundación del señorío por parte de Jaun Zuria. Según el autor, una hija del rey de Escocia llegó en una nave a Mundaca y allí tuvo un hijo. Madre e hijo vivieron luego en Altamira de Busturia. Cuando el hijo cumplió 22 años de edad los vizcaínos lo eligieron capitán de sus tropas para detener el avance del ejército de un hijo del rey de León que había invadido Vizcaya. La elección del hijo de la princesa como capitán se debió a su sangre real, condición que había impuesto el hijo del rey leonés para luchar en batalla formal. El ejército leonés fue derrotado en Arrigorriaga y los vizcaínos eligieron como señor de Vizcaya al hijo de la princesa, a quien le dieron el nombre de Jaun Zuria.

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