Señorío de Cuzcatlán

Tajtzinkayu Kuskatan
Señorío de Cuzcatlán

Estado precolombino

~1200-1528

Flag of Cross of Burgundy.svg
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Escudo de Cuzcatlán

Escudo

Ubicación de Cuzcatlán
Territorio del Señorío de Cuzcatlán en El Salvador
Capital Cuzcatlán
13°40′N 89°14′O / 13.667, 13°40′N 89°14′O / -89.233
Idioma principal Náhuat
Otros idiomas Pocomam y Xinca
Gobierno Monarquía tributaria
Jefe de Estado Takatéku
Historia
 • Fundación ~1200
 •  Conquista 1528
Superficie
 • 1520 10 000 km²
Población
 • 1520 est. 200 000 
     Densidad 20 hab./km²

El Señorío de Cuzcatlán[1]

Estaba dividido en 74 provincias tributarias denominadas como kalpishkayu (nahuatl clásico: calpixcayotl 'cosas del calpixqui o mayordomo'), también llamados atepet (nahuatl clásico: altepetl 'cerro de agua') o techantakutun (techan 'pueblo', takutun 'parte', parte de un pueblo. Este es un neologismo utilizado actualmente en el vocabulario pipil para designar a este tipo de entidades así como municipios y entidades similares). Las principales eran: el propio Cuzcatlán (en la actualidad Antiguo Cuscatlán), Izalco (el cual fue dividido a principios de la época colonial en Tecpán Izalco, el actual Izalco, y Caluco Izalco, el presente Caluco), Tacuzcalco (el actual Nahulingo y las ruinas de Tacuzcalco), Cojutepeque, Nonualco (actuales Santiago Nonualco y San Juan Nonualco), Tecoluca y Purulapa (actuales San Martín, San Pedro Perulapán y San Bartolomé Perulapía). De estas Nonualco, Izalco, Cojutepeque y Cuscatlán eran las que tenían más población y pudieron haber sido sedes de un taketzakayu (nahuatl clásico: tlahtohcayotl 'cosas del hablador o tlahtoani, reino o región dominada por un linaje principal') o taltakutun (tal 'tierra', takutun 'parte'), estando las demás provincias repartidas entre estos taketzakayu.Mientras que Purulapa, Tacuzcalco y Tecoluca pudieron ser pendones de guerra o regiones dependientes llamados kwawtaketzakayu (nahuatl clásico cuauhtlatocayotl, otro nombre para estas en náhuatl clásico era tlahuallinalpan) de alguno de los taketzakayu.[2]

Cada provincia tributaria al weytechan (capital) de un taketzakayu era gobernada por un tekutaketzani (nahuat clásico: teuctlahtoani 'señor orador') también llamado wey kalpiani (nahuatl clásico: huey calpixqui 'el gran poseedor de casas') que tenían bajo su disposición a los recaudadores o recolectores de tributos llamados kalpiani (nahuat clásico: calpixque 'el que posee casas') o tepiani (nahuat clásico: tepixqui 'el que posee gentes'). Mientras que el gobernante respectivo de la weytechan de un taketzakayu recibía el título de "Taketzani" (náhuatl clásico: tlahtoāni 'el que habla, orador'), de estos el Taketzani de Kuscatan llevaba el título de "Takateku" ( náhuatl clásico tlācatecuhtli 'jefe de los hombres') o "Wey Taketzani" ( náhuatl clásico Huey Tlahtoani 'gran orador') y era su vez el gobernante de la nación.[2]

El principal motor económico de las provincias era el maíz, el cual era cultivado en la mayoría de las provincias que no estaban en la costa o cerca del lago de Ilopango. Este era seguido por el cultivo de cacao que era cosechado principalmente en las poblaciones ubicadas en los actuales departamentos salvadoreños de Sonsonate y Ahuachapán. Además de Atehuan (la actual Ateos), Ciguateguacan (actual Santa Ana), Chalchuapa y Cinacantan (está última es una población extinta), mientras que la recolección de sal y/o la pesca principalmente de Olominas era el motor económico de las provincias costeras y cercanas del lago de Ilopango.[3]

Reconstruir la historia de este Señorío resulta problemático, debido a la inexistencia de manuscritos de los habitantes de la nación en la actualidad, ya que ninguno logró sobrevivir. Por otro lado Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán y Domingo Juarros mencionan en sus escritos un poco de historia de este Señorío, mencionando que originalmente era dominada por los jefes militares en un tipo de república, que luego desembocó en una dictadura en el gobierno de Cuachimichin, quien fue derrocado y sucedido por Tutecotzimit, el cual estableció la monarquía hereditaria y, al parecer, fue sucedido por Pilguanzimit y este probablemente por Tonaltut (de este último no se conoce su relación con los anteriores).[4]

La conquista del Señorío inició en 1524 con le expedición de Pedro de Alvarado, el cuál logró llegar a la capital pero no pudo someterla, teniendo que regresar debido a la cercanía del invierno. Un fuerte militar (que es mencionado como la primera villa de San Salvador) sería fundado por Gonzalo de Alvarado en un lugar desconocido de este Señorío en 1525, debido al temor de un intento de conquista por parte de Pedrarias Dávila, pero este fuerte sería abandonado en 1526. La conquista definitiva sucedió en 1528 y, tras su terminación en el mismo año, se fundó la villa de San Salvador en el sitio de ciudad vieja. Tras su fundación, sucedieron algunos levantamientos, siendo el principal el del peñón de Cinacantán que sucedió entre finales de 1528 y principios de 1529. Después del sometimiento de este peñón, el territorio estaba prácticamente conquistado.[5]

Fuentes

Las fuentes para el estudio del Señorío de Cuzcatlán son problemáticas, debido a la falta de manuscritos originales provenientes del mismo Señorío, ya que ninguno sobrevivió hasta la actualidad, pero su existencia en el pasado queda corroborada por los escritos de Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, y Domingos Juarros, quienes mencionan haber usado códices pipiles como referencias a la historia de tal etnia que narran en sus respectivos escritos ubicando ambos su narración en el territorio del Señorío.[3]

Debido a la inexistencia de fuentes originales en la actualidad, para reconstruir y estudiar a este señorío, se debe recurrir a manuscritos prehispánicos provenientes de otras naciones mesoamericanas y a escritos de la época colonial, además de las investigaciones científicas realizadas principalmente en lo que respecta a la arqueología.[6]

Fuentes provenientes de otras naciones mesoamericanas

El Lienzo de Tlaxcala y los Anales de los Cakchiqueles o Memorial de Sololá son los únicos manuscritos originarios de poblaciones indígenas de Mesoamérica que mencionan a este Señorío. Ambos fueron hechos entre finales del siglo XVI y principios del siglo XVII cuando comenzaba la época colonial.[6]

Lienzo de Tlaxcala

Muestra imágenes de las batallas que los guerreros tlaxcaltecas libraron junto a Pedro de Alvarado en su intento de conquista de lo que hoy es Guatemala y El Salvador (incluyendo este Señorío). Su importancia radica en que muestra más poblaciones por las que transitó Pedro de Alvarado y que él omite mencionar en su carta de relación a Hernán Cortés. Pero por otro lado, en las escenas los soldados indígenas de Guatemala y de este Señorío son representados de manera tosca como bárbaros o chichimecas, a contrario de como son representandos los tlaxcaltecas.[6]

Anales de los Cakchiqueles o Memorial de Sololá.

Narra la historia de la etnia maya cackchiquel desde sus mitos de la creación hasta la conquista española. En este escrito se menciona el área pipil como Panatacat (conformado por el cakchiquel "pan: lugar de", y el pipil "atacat: habitantes de la costa marítima"; significando: lugar de los habitantes de la costa marítima)[11]

Fuentes de la época colonial

La principal fuente de información para reconstruir y estudiar a este señorío proviene de los escritos de la época colonial dentro de los cuales se encuentran descripciones geográficas, cartas de relación, crónicas y probanzas de méritos y servicios de diversos autores en los tres siglos y medio en que duro la época colonial.[6]

Fuentes del siglo XVI

Entre los manuscritos de este siglo que ayudan al estudio de este señorío están aquellos que se refieren sobre la conquista del territorio de está nación, entre estos están: las cartas de relación de Pedro de Alvarado, Bernal Díaz del Castillo, fray Antonio de Remesal y Francisco de Alva Ixtlilxóchitl, la Brevísima relación de la destrucción de las Indias de fray Bartolomé de las Casas, Historia de los indios de Nueva España de fray Toribio de Benavente, el Proceso de residencia contra Pedro de Alvarado, y las probanzas de méritos y servicios de Diego de Usagre, Francisco Castellón, Bartolomé Bermúdez y Miguel Díaz Peñacorba. Todos ellos dan información acerca de la conquista e indicios sobre como era el señorío principalmente la segunda carta de relación de Pedro de Alvarado que narra como eran los ejércitos pipiles.[2]

Otros documentos del siglo XVI ayudan a reconstruir y estudiar a este señorío al describir las poblaciones ubicadas en está nación y dar información acerca de la sociedad y la cultura, dentro de estos documentos podemos mencionar: la carta de relación del primer obispo de Guatemala Francisco Marroquin en 1532, la tasación de tributos hecha durante el gobierno del capitán general Alonso López de Cerrato, la relación de Diego García de Palacio, la Relación breve y verdadera de algunas cosas de las muchas que sucedieron al padre Alonso Ponce por Antonio de Ciudad Real, la relación de Antonio González Lozano, Descripción de la provincia de Guatemala por Juan de Pineda, Historia general y natural de indias por Gonzalo Fernández de Oviedo y los escritos de Bernardino de Sahagún.[3]

Fuentes del siglo XVII y XVIII

En los últimos siglos de la época colonial varios escritores españoles recopilaron información de los autores del siglo XVI, mientras que otros presentan nueva información acerca del señorío a partir de fuentes indígenas ya desaparecidas o a través de los indígenas vivientes en ese tiempo; entre los escritos de estos siglos se pueden mencionar: Monarquía Indiana de fray Juan de Torquemada, las Décadas de Antonio de Herrera, Recordación Florida de Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, Compendio de la historial del reino de Guatemala de Domingo Juarros y descripción geográfico-moral de la diócesis de Guatemala por el obispo de Guatemala Pedro Cortés y Larraz.[2]

Investigaciones y publicaciones históricas, antropológicas y arqueológicas del siglo XIX en adelante

Las investigaciones realizas sobre el señorío y los pipiles desde el siglo XIX ha sido el medio por el cual se han dado conocer y entender las fuentes antedichas y conocer más acerca del señorío al descubrir y analizar los objetos característicos de la cultura de los habitantes y los sitios arqueológicos de la época del señorío. Entre los investigadores e instituciones que han realizado trabajos históricos, antropológicos o arqueológicos relacionados con este señorío podemos mencionar: Santiago Barberena, Jorge Larde y Larín, Rodolfo Barón Castro, Manuel Rubio Sánchez, Pedro Escalante Arce, Paul Amaroli, Marylin Beaudry, Ministerio de Educación de El Salvador, Banco Agrícola, Concultura, Fundar, David Browning, Karen Bruhns, Lyle Campbell, William Fowler, Gregorio Bello Suazo, Francis Gall, Pedro Geoffroy Rivas, Miguel Ángel Espino, Wolfgang Haberland, Biblioteca de Guatemala, Juan López de Velasco, Samuel Lothrop, Leonhard Schultze-Jena, Robert Sharer, Payson Sheets, J. Eric S. Thompson, Franz Termer, entre otros.[2]

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