Saturrarán (playa)

Saturrarán
Ondarroa 037.jpg
Bandera Azul.svg Cruz Roja.svg Símbolo Playa Accesible.svg Icono Parque Natural.png
Características generales
Coordenadas 43°19′18″N 2°24′37″O / 43.3217, 43°19′18″N 2°24′37″O / -2.4103
Longitud 300 m
Ancho medio 90 m
Grado ocupación Alto
Grado urbanización Semiurbana
Características específicas
Composición Grava / Arena
Tipo arena Dorada
Condiciones baño Oleaje moderado, ventosa
Aspectos medioambientales
Presencia vegetación
Zona protegida
Bandera azul
Seguridad
Equipo de vigilancia
Señalización de peligro
Policía local
Equipo salvamento
Accesibilidad
Accesible a discapacitados Si
Tipo de acceso Fácil a pie
Señalización de acceso
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La playa de Saturrarán pertenece al municipio guipuzcoano de Motrico, en el País Vasco ( España). Está situada en la bahía de Ondárroa, que comparte con la vecina playa de Arrigorri, justo en el límite de las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya, al final del pequeño valle del Mijoa que desemboca en el lado izquierdo del arenal.

Sus arenas, de color dorado, se extienden por una longitud de 300 m hasta las rocas, unos picos de pizarra que se levantan en el mar, que la limitan por su parte oeste. La anchura del arenal es de unos 90 m pero muy variable por a las mareas. El cambio de corrientes debido a las obras del vecino puerto de Ondárroa han erosionado la parte este de la playa dejando algunos guijarros, más apreciables en marea baja.

La playa de Saturrarán finaliza en la construcción conocida como Saturraran Zahar, un bello y singular caserío del siglo XVIII, único caserío marítimo de la costa guipuzcoana, fuente de inspiración de relatos y novelas tales como Las inquietudes de Shanti Andia de Pío Baroja o Siete Relatos de José María de Areilza, conde de Motrico y dueño del caserío y de las tierras que lo rodean. Estas propiedades se han intentado adquirir para su paso a titularidad publica por el Servicio de Costas de Guipúzcoa del Ministerio de Medio Ambiente de España, a instancias de la asociación naturalista Mutriku Natur Taldea de Motrico.[2]

Las aguas, de calidad deficiente debido a los vertidos en el Mijoa, aunque mejorada desde la entrada en funcionamiento de la depuradora de Galtzuaran que evita los vertidos al río Artibai que desemboca en la bahía al lado de Ondárroa, gozaron de fama a principios del siglo XX y dieron lugar a la aparición de varios hoteles, establecimientos que fueron convertidos en cárcel de mujeres después de la guerra civil.

La parte este de la playa, una vez superado el tramo de rocas, se abre a la rasa mareal que se prolonga por la costa guipuzcoana. En este espacio se forman dos pequeñas calas y cuyas aguas, a mar abierto, mejoran considerable de calidad, en estos espacios está permitido el nudismo.[3] De allí al este, hacia Motrico, se extiende el espacio conocido como Siete Playas (Zazpi Hondartza en euskera; o, más coloquialmente, zazpi plaia) que es el espacio puro de la rasa mareal abierto bajo los acantilados. Espacio accesible en marea baja y de gran riqueza piscícola.

La fuerza del paisaje de este lugar, que sirve como telón de fondo a la vecina Ondárroa, ha dado pie a la creación de diferentes cuentos y leyendas sobre sus rocas y el mismo nombre del sitio.

La playa de Saturrarán merece una mención especial por sus incofundibles y perfilados peñascos. Está considerada una de las playas más hermosas y selectas del cantábrico, es por ello que son muchos los turistas que no pueden sucumbir a la tentación de fotografiarla.

La leyenda de Satur y Aran

La playa de Saturraran se cierra en su parte este con un cordón rocoso en el que destacan dos peñas que dan una característica singular al lugar. Estas peñas de origen Cretácico y denominadas Eskilantzarri (aspecto de campana), tienen asociada una leyenda popular que cuentan su origen.

La leyenda dice que había dos amantes llamados Satur y Aran. Satur, que era pescador, salía todos los día a pescar a la mar mientras que Aran se quedada a la espera en tierra. Un día de galerna Satur no regresó y Aran permaneció esperándole, cuando fue consciente de que no volvería, Aran maldijo el mar y pidió que también se la llevara a ella. Aquella noche, tras un gran estruendo, Aran desapareció y en su lugar surgieron las dos grandes rocas de Saturraran, una es Satur y la otra es Aran.[4]

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