Satélites artificiales de México

Antecedentes

Para la difusión internacional de la olimpiada de México 1967, el gobierno mexicano se afilió ese año al sistema satelital Intelsat, construyó en el estado de Hidalgo la primera estación terrena del país y rentó un satélite ATS-3, propiedad de la NASA. Dos años después, en 1970, se inició el uso satelital en México para servicio doméstico. A partir de 1982 que el gobierno mexicano adquirió su primer paquete de satélites propios, conocido como Sistema Morelos. Los satélites Morelos I y Morelos II fueron puestos en órbita en 1984, en posiciones geoestacionarias para ambos en los 113.5º W y 116.8º W y en Iztapalapa se edificó su centro de control terrestre. Para el manejo de ambos satélites y su centro de control, en 1989 se creó Telecomunicaciones de México (Telecomm), con sede en la Ciudad de México, organismo descentralizado que adquirió un segundo paquete satelital para sustituir eventualmente al Sistema Morelos al término de su vida útil. El Sistema Solidaridad se conformó con los satélites Solidaridad 1 y Solidaridad 2, puestos en órbita en 1993 y 1994 respectivamente y al tiempo que se dio de baja el Morelos 1, conservando las dos posiciones satelitales ya adquiridas más una nueva en los 109.2º W. La Universidad Nacional Autónoma de México creó el Programa Universitario de Investigación y Desarrollo Espacial (PUIDE) que en 1991 comenzó la fabricación del primer satélite 100% mexicano, el UNAMSAT-1, que fue destruido durante su lanzamiento en 1995. En 1996 puso en órbita el UNAMSAT-B que funcionó cerca de un año. El gobierno mexicano puso a la venta el sistema satelital del país a través de Satélites Mexicanos, S.A. de C.V. (SATMEX) en 1997, la cual quedó bajo el control de Principia Loral Space & Communications.[3]

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