Santiago Ontañón

Santiago Ontañón
Información personal
Nombre de nacimiento Santiago Ontañón Fernández Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 1903 Ver y modificar los datos en Wikidata
Santander, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 26 de agosto de 1989 Ver y modificar los datos en Wikidata
Madrid, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Escenógrafo, dramaturgo y actor Ver y modificar los datos en Wikidata
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Santiago Ontañón ( Santander, 1903— Madrid, 26 de agosto de 1989) fue un escenógrafo y dramaturgo español.[3]

Biografía y obra

Santiago Ontañón González nació en Santander, el único varón de los cuatro hijos de una familia burguesa cántabra que se trasladó a Madrid cuando él era muchacho.[1]​ promovido por Gregorio Martínez Sierra.

Siguiendo el éxodo cultural típico de su tiempo, Ontañón viajó a París donde sobrevive con trabajos de dibujante e ilustrador de revistas, y donde, en 1923, llega a construir su primera escenografía para el ballet ruso de Borís Kaniasef que actuaba en el Gaieté Lyrique. Asimismo, durante ese periodo fue ilustrador habitual en publicaciones como la Revista de Occidente, La Esfera o Nuevo Mundo.[2]

Del teatro al cine

En 1929 hizo uno de sus más conocidos trabajos como ilustrador para el Mío Cid Campeador de Vicente Huidobro, y un año después entró en el mundo del cine como actor de la película de Benito Perojo El embrujo de Sevilla. Pero su paso definitivo como escenógrafo se produjo cuando, el 8 de marzo de 1933, la compañía de Josefina Díaz estrenó en el Teatro Beatriz de Madrid, las Bodas de sangre de García Lorca, encargo personal del propio Federico,[1]

En 1934 forma parte del elenco de La traviesa molinera, filme de Harry d'Abbadie d'Arrast, y en 1935 se estrena como director cinematográfico con Los claveles, siguiendo el argumento de la zarzuela homónima, ahora con guion de Eusebio Fernández Ardavín y decorados de Fernando Mignoni, cuyo estreno se tuvo lugar en el cine Tívoli de Barcelona el 20 de enero de 1936.[3]

En la guerra civil

Al estallar la Guerra Civil española en 1936, Ontañón se encontraba preparando una versión cinematográfica de la novela de Pío Baroja La feria de los discretos, pero se alista como soldado de la caballería republicana. Reclamado por María Teresa León como escenógrafo para las Guerrillas del Teatro del Ejército del Centro y para colaborar en las actividades del Teatro de Arte y Propaganda, Ontañón participará asimismo en los congresos de la Alianza de Intelectuales Antifascistas.[1]

También escribe en esos días media docena de piezas del llamado teatro de guerra, entre las que pueden citarse El saboteador, La guasa y El bulo.[d]

En el exilio

Instalado en Santiago de Chile en 1940, colaboró con Margarita Xirgu en la fundación de la Escuela de Arte Dramático que, tras su creación en 1941, quedaría vinculada al Departamento de Extensión Cultural del Ministerio de Educación chileno. En ese periodo chileno de su vida se casa con Nana Bell y, poco después, el matrimonio se trasladó a Uruguay, siguiendo a la Xirgu.[3]

Sus mejores escenografías en Argentina fueron para El adefesio, obra de Alberti, puesta en escena por la Xirgu y estrenada el 8 de junio de 1944 en el Teatro Avenida de Buenos Aires, y en ese mismo escenario el estreno de La dama del alba de Alejandro Casona, el 3 de noviembre de 1944. En 1944 se publica en Buenos Aires el libro de Pedro Antonio de Alarcón El sombrero de tres picos y cuatro cuentos amatorios: El clavo, La última calaverada, La belleza ideal y El abrazo de Vergara, con prólogo en verso es de Rafael Alberti e ilustraciones de Ontañón.[4]

Tras dos años impartiendo una cátedra de Escenografía en Perú, regresó a España, de la mano del actor Alberto Closas.[5]

Regreso a España

Aceptado y considerado como un modelo de referencia para las nuevas generaciones de escenógrafos y figurinistas, llegaría a participar en 98 títulos,[5]​ casi siempre en el diseño de decorados y vestuario. También recuperó su vertiente de actor de reparto en casi medio centenar de películas. De ese capítulo se menciona su interpretación del inefable ‘académico Corcuera’ de El verdugo, de Luis García Berlanga. Otras colaboraciones y trabajos en la industria cinematográfica, se encontrarán en películas como el « thriller» Rueda de sospechosos de Tito Fernández Búsqueme a esa chica (1964) de Fernando Palacios; La tulipe noire de Christian-Jaque, De cuerpo presente y «Die Hölle von Manitoba» (Un lugar llamado Glory, 1965), de Sheldon Reynolds; Tres perros locos, locos, locos y El arte de no casarse de Jorge Feliú en 1966; De cuerpo presente de Antonio Eceiza en 1967; Varietés de Juan Antonio Bardem y Blanca por fuera, rosa por dentro de Pedro Lazaga, en 1971; Casa manchada de José Antonio Nieves Conde en 1975 y Cinco tenedores, de Fernando Fernán Gómez, en 1979.

Ontañón, «el Gordo Ontañón», el que fuera definido por el propio Fernán Gómez como «un hombre leal, inteligente, libre, generoso, ingenioso, entrañable, apasionado, rebosante de amor y amores, un amor y unos amores a los que él, fiel a su modestia, llama amistad»,[7]​ Un año antes habían aparecido publicadas sus amenas memorias en el libro Unos pocos amigos verdaderos (1988).

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