Santa Rosa de Osos

Santa Rosa de Osos
Municipio
Parque Santa Rosa de Osos.JPG
Iglesia Riogrande Santa Rosa de Osos.JPG Porfirio Barba Jacob de Rodrigo Arenas Betancur.jpg Monumento a Pedro Justo Berrío-frente.JPG
Basilica de Nra Sra de las Misericordias-exterior.jpg Iglesia de San Francisco y Santa Clara de Asís-Santa Rosa de Osos.JPG Parroquia San Isidro Santa Rosa de Osos.jpg El Ángel, Santa Rosa de Osos.jpg
Templo parroquial Hoyorrico, Santa Rosa de Osos.JPG Estudiantes ciber.jpg Atardecer en Santa Rosa de Osos.jpg

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Parque Simón Bolívar con la Catedral, Iglesia San Cayetano de Ríogrande, monumento a Porfirio Barba Jacob, monumento a Pedro Justo Berrío en el parque homónimo, Basílica y Templete de Nuestra Señora de Las Misericordias, Templo de Las Clarisas , Parroquia de San Isidro, El Ángel del Seminario Santo Tomás de Aquino, Templo La Santísima Trinidad de Hoyorrico, Universidad Católica del Norte y Atardecer en la ciudad, emblema del municipio.


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Bandera
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Escudo
Santa Rosa de Osos ubicada en Colombia
Santa Rosa de Osos
Santa Rosa de Osos
Localización de Santa Rosa de Osos en Colombia
Colombia - Antioquia - Santa Rosa de Osos.svg
Ubicación de Santa Rosa de Osos en Antioquia
Coordenadas 6°38′50″N 75°27′38″O / 6.6472222222222, 6°38′50″N 75°27′38″O / -75.460555555556
Entidad Municipio
 • País Colombia
 • Departamento Flag of Antioquia Department.svg  Antioquia
 • Subregión Norte
Alcaldesa Maria del Carmen Roldán Arango ( 2016- 2019)
Subdivisiones 6 corregimientos
Corregimientos
Eventos históricos  
 • Fundación 18 de agosto de 1636[1]
 • Erección 1814[1]
Superficie  
 • Total 812 km²[1]
Altitud  
 • Media 2550 m s. n. m.
Distancia 74 km a N de Medellín[1]
Población (2016)  
 • Total 36 103 hab.[2]
 • Densidad 44,46 hab/km²
 • Urbana 19 012 hab.
Gentilicio Santarrosano, -a
Huso horario UTC -5
Sitio web oficial
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Santa Rosa de Osos es un municipio y ciudad de Colombia localizado en la subregión norte del departamento de Antioquia. Limita por el norte con los municipios de San Andrés de Cuerquia, Yarumal, Angostura y Carolina del Príncipe, por el este con los municipios de Carolina del Príncipe, Gómez Plata, Yolombó y Santo Domingo, por el sur con los municipios de Donmatías y Entrerríos y por el oeste con los municipios de Entrerríos, Belmira y San José de la Montaña.

Historia

Resúmen de la historia de Santa Rosa de Osos

Antes de la llegada de los conquistadores españoles, los indígenas Nutabes que habitaban el territorio de Santa Rosa de Osos, eran peleadores y ágiles. Trabajaban el tejido de algodón y explotaban el oro. Tenían organización social patriarcal y creían en la vida después de la muerte, de ahí que enterraban a sus muertos con utensilios, joyas, comida y vestidos.

La región norteña de Antioquia donde hoy se localiza este municipio es un valle que, en 1541, descubrió el capitán conquistador español Francisco Vallejo. El capitán lo denominó «Valle de los Osos» pues había allí muchos de estos animales. Ya por 1600 los exploradores y colonos que buscaban oro se percataron de la abundancia del metal en la región.[ cita requerida]

Llegaron por cientos, liderados por otro capitán, Antonio Serrano de Espejo, a quien correspondió decretar la fundación de un poblado en el sitio, en 1636, la que fue aprobada por su Majestad el Rey Felipe IV de España.

En 1659 el distrito se erige en parroquia, de manos del obispo de Popayán Monseñor Vasco Jacinto de Contreras y Velarde, y con el nombre de «San Jacinto de los Osos».

En 1792 se rebautizó como «Villa de Nuestra Señora de los Osos». En 1811 adquirió el nombre que hoy tiene, Santa Rosa de Osos. El distrito fue erigido como municipio en 1814 según dispuso el dictador Juan del Corral.

En 1917 se instauró la Diócesis de Santa Rosa de Osos por orden del papa Benedicto XV, y por inversión de la familia Yarce Betancur, una de las familias más poderosas en aquellos tiempos y fundadores de una de las escuelas santarrosanas.

Hacia 1924 fue nombrado obispo monseñor Miguel Ángel Builes Gómez, (obispo misionero de Colombia), quien dirigió sus destinos por más de cuarenta años y fundó cuatro comunidades religiosas de mucha importancia para la diócesis y para la Iglesia católica colombiana (las Hermanas Teresitas Comtemplativas, las Hermanas Misioneras Teresitas, las Hijas de Nuestra Señora de las Misericordias y los Misioneros Javerianos de Yarumal).[ cita requerida]

En la actualidad, regenta los destinos de la diócesis Jorge Alberto Ossa Soto.

Quizá por eso este distrito adquirió el apelativo de «La Ciudad Religiosa». Su historia está llena de hechos y personajes que definieron su vocación católica y, por eso, muchos de sus atractivos tienen que ver con el turismo religioso: la Catedral, capillas y monumentos que dan cuenta del fervor que ha caracterizado a los santarrosanos.

Santa Rosa es un gran productor de leche y posee una inmensa riqueza hídrica, que ha posibilitado la construcción de embalses como los Embalses de Riogrande I y II.

Descubrimiento y colonización del Valle De Los Osos

El mariscal Jorge Robledo, llegó a inmediaciones de Anzá en septiembre de 1541, desde este lugar despachó varias comisiones, entre ellas una al mando del capitán Francisco Vallejo. Este salió con 40 hombres encaminándose por los Llanos De Ovejas (Actual corregimiento de San Pedro de los Milagros), el mismo San Pedro y Entrerríos. Luego a finales de ese mismo año descubrió un valle de temperatura muy fría que denominó ""Valle De Los Osos"" por los muchos que encontró.

Este valle estaba habitado por los indígenas Nutabes, que obligaron a Vallejo a abandonar el sector debido a las hostilidades mostradas por el pueblo nativo. Cómo estos indígenas no aparentaban abundante riqueza, el Valle De Los Osos no se hizo interesante para los ambiciosos conquistadores españoles; que dejaron en el olvido el sector por casi un siglo.

La aparente pobreza de los habitantes, hizo creer a los españoles que la tierra carecía de minerales preciosos y el territorio permaneció "vírgen" y en el abandono estatal durante mucho tiempo; a pesar de que Don Andrés De Valdivia y Don Gaspar De Rodas visitaran a mediados del siglo XVI el Valle de los Osos en el cargo de gobernadores de la ciudad de Santa Fe de Antioquia; territorio al cual pertenecía por ese entonces.

Las primeras colonizaciones se dieron a manos de Pedro Gutiérrez Colmenero (primer alcalde mayor de la Villa de Medellín (1675)) y Don Antonio De Mesa, ambos naturales de Jerez de la Frontera que con Juan Nuño De Sotomayor descubrieron en 1645 los minerales del valle y comenzaron la explotación en las quebradas: San Juan, La Trinidad, Orobajo, San José, San Antonio, Santa Ana y San Lorenzo. Cómo también en el río Guadalupe y la quebrada Los Mártires.

Al mismo tiempo que Gutiérrez Colmenero laboraba estas minas, Fernando Toro Zapata, capitán y juez oficial de la real casa de la ciudad de Santa Fe de Antioquia, entraba a trabajar las minas de la quebrada Caruquia.[3]

La Ranchería

El primer caserío estaba ubicado al sur de la ciudad actual, en el sitio que hoy ocupa el barrio Arenales, que se denominó hasta el siglo XVIII La Ranchería, el mineral de este lugar era del capitán Ignacio Vélez De Rivero, al igual que la capilla que existió allí en 1740; donde ya se evocaba la tradición Católica que iba a tener la ciudad.

Los ricos yacimientos minerales que se encontraron cerca a las quebradas Bramadora, San Juan y San Antonio justo en el momento preciso cuando en la ciudad de Antioquia se agotaba el oro; atrajeron una gran cantidad de personas de ésta y de Cáceres. se estima que en 1650 había más de 700 negros dedicados exclusivamente al laboreo de minería y más de 500 españoles o hijos de peninsulares, que en su mayoría eran señores ricos y distinguidos en la época.

  • Destrucción de parte de la topografía de la cabecera urbana del actual Santa Rosa: En los primeros años de este asentamiento la extracción del oro se hacía con relativa facilidad en las orillas de las quebradas y ríos, que siempre se han caracterizado por tener un recorrido calmo; sin embargo el laboreo se fue dificultando poco a poco cuando hubo necesidad de emprender trabajos en puntos apartados de los caudales, donde era necesario conducir las quebradas en canoas, pasando por los árboles o palos anclados al piso. Sin embargo muchas veces había puntos donde las aguas no podían subir, al encontrarse muy apartados o más altos que el nivel de las mismas; este trabajo obligó a los mazamorreros a cargar sobre sus espaldas el material para ser transformado en el metal precioso, lugares donde en temporadas de lluvia se tenían que llenar de grandes reservorios de agua para poder ser usada en el proceso de beneficio del mineral. Dados los bajos conocimientos "tecnológicos" de la época grandísimas extensiones de terreno fueron excavadas con hoyos de entre 10 y 30 metros de profundidad, dependiendo de donde estuviera ubicado el yacimiento minero. Cómo muchas veces el material debía ser llevado a otros lugares para su lavado, poco a poco el terreno fue cambiando a medida de que avanzaba la minería, hasta el punto de que hoy en día se ven enormes cicatrices dentro del perímetro urbano de la ciudad.

Estos procesos fueron mejorados por el entonces oidor Mon y Velarde que estableció leyes para los procesos mineros, acompañado de Monsieur Laneret o Moneret que a finales del siglo XVII comenzó a montar molinos, una tecnología mucho más moderna para la época.

Partido de San Jacinto de los Osos

A principios del siglo XVIII empezó una gran corriente de inmigración procedente de Medellín y Rionegro, La población aumento de tal manera que para 1770 se cambió el nombre al de San Jacinto de los Osos. El primer cura fue Juan Bautista Dávila Caballero, pero on anterioridad habían vivido en el caserío Jacinto de Toro, que vino con Pedro Martín de Mora y Fray Pedro Simón; quien escribió una narración sobre las minas.

San Jacinto tuvo tanto ensanche para el siglo XVIII que existían 5 capillas fuera de la parroquial, entre las que se destaca la de Tierradentro. La Capilla parroquial estaba dedicada en honor Nuestra Señora De Guadalupe. Fue levantada en conmemoración a un milagro ocurrido a la persona de Pedro Bustamante, aventurero español, quien viéndose solo y acosado por los indígenas, acudió a La Virgen De Guadalupe, la cual envió a Juan Torres en su ayuda. Sin embargo los nativos despedazaron a este y Bustamante escapó de manera prodigiosa, apareciéndose ante sus soldados cuando éstos celebraban sus exequias. El relato lo trae el doctor Julio Cesar García como ocurrido a orillas del río Grande, siendo este milagro el que posiblemente daría el nombre al río Guadalupe, aunque no hay hechos históricos contundentes que así lo afirmen.

El cementerio del pueblo estaba ubicado donde es hoy en día el Parque Simón Bolívar, plaza principal del municipio. Para su construcción ayudó Don Pedro Rodríguez de Zea en 1775, quien por entonces se desempeñaba como gobernador del sitio de Los Osos y quien dio el permiso para la fundación de las actuales municipalidades de Yarumal, Donmatías y Carolina del Príncipe.

  • Las costumbres de San Jacinto de los Osos eran variadas; las principales fiestas se celebraban en honor a la patrona, Nuestra Señora De Guadalupe y posteriormente La Virgen De Chiquinquirá. La llegada del obispo de Popayán, el matrimonio de un rico o la coronación de algún monarca español era motivo de celebración.

El Sombrerón

Una de las más ocultas historias del pasado de Santa Rosa de Osos, se encuentra en la gran discriminación que existía hacia las razas de color. A pesar de que Antioquia se caracterizó por ser uno de los primeros territorios donde se dio la libertad a los esclavos, no sucedió así en el valle en el que hoy se asienta el municipio, en él se dieron toda clase de tratos inhumanos hacia la comunidad negra por parte de los españoles. Dentro de este macabro pedazo de historia, destaca por su crueldad el matrimonio de don Juan José Salazar y doña María del Pardo, quienes tenían por placer favorito fustigar las espaldas de sus esclavos y cargarlos con cadenas. Sus actos de crueldad se extendían también hacia los animales, pues se dice que desollaban las reses para aplicarles en seguida sal y hacer morir el ganado en medio de los más atroces dolores y bramidos.

Don Juan José Salazar quien trabajó en La Trinidad y en el sitio que actualmente ocupa el poblado de Gómez Plata, se caracterizaba por usar un enorme sombrero, por lo cual lo apodaron "El Sombrerón". A su muerte, todos los vecinos de la comarca estuvieron de acuerdo para aplicarle las penas eternas y entre las gentes sencillas se creó la creencia de que todas las noches atravesaba el poblado, después de muerto, acompañado de sus 2 grandes perros. La creencia se volvió popular y luego se convirtió en una famosa leyenda asustaniños.

En Hoyorrico, lugar santarrosano, al cual pertenece la histórica mina y Capilla de La Trinidad, en la actualidad se recuerda a este personaje en el nombre de una de sus antiquísimas calles.

Villa De Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de los Osos

En 1792 siendo gobernador de la provincia Francisco Baraya y La Campa, fue erigida en Villa la parroquia de los Osos, tomando el nombre de Villa De Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá de los Osos, este hecho correspondió a un nuevo auge minero donde personajes reconocidos cómo los llamados Zulaibar, reemplazaron a los antiguos ricos empresarios del siglo XVIII y establecieron sus empresas formando una sociedad de considerable riqueza económica y cultural.

Gran parte de estos avances se vieron propiciados por un crecimiento científico de la extracción del oro; las minas de veta empezaron a beneficiarse con ingentes rendimientos, cómo en Las Cruces y Las Ánimas.

El oro cayó en una profunda decadencia y rápidamente esta actividad fue sustituída por la agricultura y la ganadería, generando mejor calidad de vida a sus habitantes, que ya vivían en un ambiente malsano causado por la explotación de minerales.

Este respiro que se le dio a la tierra de Santa Rosa de Osos ha generdo que se convierta en un municipio verde, que ha permanecido así por más de 100 años consecutivos con enormes rendimientos económicos que sitúan al municipio como despensa de agua y comida para el país, considerándose el más próspero de la región en términos de calidad de vida.

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