Santa Margarita (Zurbarán)

Santa Margarita
Francisco de Zurbarán 047.jpg
Autor Francisco de Zurbarán, 1631 - 1640
Técnica Óleo sobre lienzo
Estilo Barroco
Tamaño 163 cm × 105 cm
Localización National Gallery, Londres, Bandera de Reino Unido  Reino Unido
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Santa Margarita es un lienzo de Francisco de Zurbarán conservado en la National Gallery de Londres, que la adquirió en 1903. Allí se exhibe con el título de Saint Margaret of Antioch. Forma parte del conjunto de lienzos conocidos como Santas de Zurbarán.

Su datación exacta se desconoce. Algunos autores indican que fue realizada hacia 1630,[1]

Es posible que formara parte de una serie dedicada a santas vírgenes, con destino a conventos de España o Hispanoamérica.[1] El taller del pintor era famoso por realizar numerosos cuadros de este tipo. Esta pintura resulta inusual en el sentido de que parece ser totalmente autógrafa del pintor.

Margarita de Antioquía está incluida entre las santas mártires cristianas. Cuidaba del rebaño de ovejas de su niñera[1] y fue encarcelada y torturada por defender su virginidad frente a los intentos de un prefecto romano.

Análisis del cuadro

Los ojos y los rasgos del rostro hicieron pensar a algunos críticos que se trataba de la misma modelo que se utilizó para pintar a Santa Águeda.

Zurbarán representa a Santa Margarita con los trazos de una elegante pastora, con un atuendo muy refinado.[1] El bastón que sostiene en la mano, que podría pasar por un báculo de no estar terminado por un gancho. El gancho alude a una de las torturas que padeció, según la leyenda: ser lacerada con un gancho. La presencia de un dragón alude a la leyenda que narra su encarcelamiento durante el cual el diablo bajo la forma de un dragón aparece a Santa Margarita para tentarla y que esta consigue derrotarlo.

«Esta bella pastora, con una postura muy afectada, parece salida de una escena teatral. En efecto, en muchas de las procesiones o de los autos sacramentales llevados a cabo durante la semana del Corpus Christi, algunos historiadores hacen aparecer a esta santa, así como en las comedias de las Santas representadas en las corralas (recinto en el que se representaban comedias) de Sevilla, y, tal vez, Zurbarán se inspirara en estas imágenes. Las heroínas son, siempre, muy jóvenes y hermosas, como la Santa Juana de Tirso de Molina, o la Santa Margarita de Enciso. Su belleza es descrita como un don del cielo, un reflejo del alma que resplandece misteriosamente y atrae, irresistiblemente, a todos los corazones».[2]

Es reconfortante el ver a un artista del siglo XVII, donde algunos querrían hacer pasar la espiritualidad por santurronería, que nos ofrece esta María de Antioquía que anticipa a las otras pastoras que son, en ocasiones, vírgenes mártires del barroco bávaro tal y como pueden verse, por ejemplo, en la basílica de los catorce santos ( Vierzehnhiligen), aportando al tratamiento de las telas el mimo de un Memling en la obra El matrimonio místico de Santa Catalina.[3]

Zurbarán trabajó con gran detalle la vestimenta, las pintorescas alforjas que cuelgan del brazo izquierdo, así como el sombrero de paja y alas curvadas con el que va tocada.[1]

El rostro es rígido y frío.[1]

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