Santa María (Misiones)

Santa María
Localidad y municipio
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Bandera
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Escudo
Santa María ubicada en Provincia de Misiones
Santa María
Santa María
Localización de Santa María en la Provincia de Misiones
Coordenadas 27°54′00″S 55°23′00″O / -27.9, 27°54′00″S 55°23′00″O / -55.38333333
Entidad Localidad y municipio
 • País Argentina
 • Provincia Bandera de Provincia de Misiones  Misiones
 • Departamento Concepción
Intendente Mario Norberto Rucmling, FR
Eventos históricos  
 • Fundación 1945
Superficie  
 • Total 412 km²
Población (2010) Puesto 111.º
 • Total 165 hab.
 • Densidad 4 hab/km²
Código postal N3355
Prefijo telefónico 3758
Variación intercensal + 41,0 % (2001 - 2010)
Tipo de municipio Municipio de 2ª categoría
Población municipio 2300 (2010)
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Santa María es un municipio argentino de la provincia de Misiones, situado dentro del departamento Concepción. Se ubica a una latitud de 27° 54' Sur y a una longitud de 55° 23' Oeste.

El municipio cuenta con una población de 1.687 habitantes, según el censo del año 2001 (INDEC).

Dentro del municipio también se halla la localidad de La Corita, la cual en 2001 contaba con una población mayor que la localidad de Santa María.

Historia

Primera reducción

La primera fundación de la reducción se llevó a cabo a partir del año 1626 con el nombre de “Santa María del Iguazú” por su cercanía con el río Iguazú, o también se la conoció como “Región del Itatin” donde actualmente se encuentra la ciudad de Foz do Iguaçu. Este pueblo de Santa María fue fundado por los sacerdotes: Diego De Boroa y su ayudante, Claudio Ruyer. A partir de 1626 se construyeron las dos primeras reducciones jesuíticas en Foz do Iguaçu y Ciudad del Este, de allí los aborígenes fueron perseguidos por los portugueses -quienes buscaban prisioneros guaraníes para venderlos en los mercados de esclavos en San Pablo- hasta el sur de Misiones asentándose en lo que hoy conforma a Santa María la Mayor.

Relocalización

Se trasladaron hasta su actual localización, que fue decidida porque mantenía una contención por parte de las dos reducciones más cercanas: las de San Javier y Concepción (en aquellas épocas se acostumbraba a brindar asilo, protección, ayuda alimenticia o de cualquier otro producto que carecían las Reducciones).

Con la unión de estos dos pueblos del norte (Santa María del Iguazú y Santa María de laCaraí) se creó la reducción que hoy está en el sur de la provincia. El nombre de “La Mayor” surgió por el crecimiento poblacional, producto de dicha fusión en el territorio sur. Además, cabe destacar que el nombre también hace honor a lo católico, impuesto por los jesuitas.

A partir de 1637 se asentaron en la actual zona de las Ruinas Jesuíticas limpiando el monte y buscando materiales que perdurarían con el tiempo. Encontraron en gran cantidad las piedras “itacurú” que se hallaban en el río y en arroyos. Al estar húmedas permitían realizar mejores cortes con cinceles. Entonces, las extrajeron y con ellas formaron bloques, los cuales una vez fuera del agua, secos, no podían ser tallados. Con estas piedras construyeron las casas y edificios que se adherían con adobe hecho con barro y piedra itacurú.

Además en la construcción se utilizó la piedra asperón y las maderas duras de la zona (urunday, lapacho, guayubira, anchico). Las edificaciones más grandes y principales se realizaban con el sistema de alza-prima, y las que tenían mayor altura han perdurado en el tiempo al igual que las de San Ignacio, solo que la piedra utilizada, como ya se dijo, no permitía el tallado. Los edificios de la Reducción contaban con galerías y con patios abiertos. Las casas de los guaraníes, a diferencia de la de los caciques, estaban hechas de adobe. Actualmente, en lo que queda de las Ruinas, se observa una construcción de la ciudad con la plaza central y dos caminos, más la entrada, los talleres, el colegio y la iglesia, a la derecha de la plaza.

La iglesia sufrió un derrumbe y, por lo tanto, los jesuitas consiguieron vigas de madera y material para construir una nueva iglesia, mientras tanto, se utilizó un salón provisorio. Cuando llegaron otros Jesuitas para elevar a los que ya estaban en el pueblo trajeron consigo la viruela y la fiebre amarilla, pestes a las cuales los europeos eran inmunes pero los aborígenes la sufrieron en gran manera con cientos de muertes. Por estas condiciones nunca lograron construir una nueva iglesia y el salón de taller funcionó como capilla provisoria. Hoy en día, frente a esa iglesia provisoria y al costado de la plaza, se habilitó un templo de oración donde se encuentra una estatua de la virgen de Santa María, de la cual no se tienen datos precisos si fue de la época jesuítica o no.[1]

Época de Esplendor

Fue entre 1690 y 1780 donde los jesuitas enseñaron todo tipo de artes e idiomas como el latín, el español y la religión católica. Los colegios eran para los hijos de caciques y los talleres para los demás aborígenes, en ellos aprendían diversas técnicas como la fundición de hierro, la artesanía, el cultivo, la matemática, entre otras disciplinas.

Invasión y decadencia

El tercer y último período se desarrolló entre los años 1780 y 1850. En 1765 comenzaron los problemas con la orden religiosa, desde Portugal alentaban a los asesores del Rey para que terminaran con el sistema reduccionario, denunciando que ellos habían creado un imperio en la colonia dentro de las posesiones reales. Entonces el rey Carlos III, por real cédula expulsa a los jesuitas en 1767. Años después los guaraníes se encontraron sin administración de los padres, quedando expuestos nuevamente a las invasiones, en ese entonces, de paraguayos y portugueses. Esto, unido a las migraciones de los guaraníes hacia la provincia de Corrientes, más las invasiones de los portugueses y paraguayos, terminó con la población aborigen en la ciudad, pero llegaron a habitarlas los criollos realizando múltiples excavaciones en busca de oro y destruyendo el lugar.

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