Sandinismo

El Sandinismo es una corriente política nicaragüense perteneciente al espectro ideológico de la izquierda, con tendencia comunista y nacionalista que promueve la integración de la región latinoamericana. Está basada en el ideario de Augusto Nicolás Calderón Sandino, el denominado General de hombres libres, de quien toma el nombre. A los partidarios y simpatizantes de esta corriente se les denomina sandinistas.

Augusto César Sandino mantuvo, entre los años 1926 y 1933, una guerra contra las tropas de los Estados Unidos que se mantenían en Nicaragua desde el año 1912 para la defensa del Statu quo necesario para la explotación de los recursos nicaragüenses por las compañía estadounidenses y en la defensa de sus intereses.[1] Basándose en la documentación generada por Sandino durante la guerra, principalmente correspondencia y manifiestos, Carlos Fonseca Amador dio sustento ideológico para la fundación, en 1961, junto a Santos López, Tomás Borge y Silvio Mayorga, del Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN que estructuró la lucha contra la dictadura que la familia Somoza mantenía en el país desde el asesinato de Sandino en 1934.

El 19 de julio de 1979 el FSLN, aglutinando entornos suyo a amplios sectores de las sociedad nicaragüense, logra derrotar al gobierno de Anastasio Somoza Debayle y entra triunfante en Managua, La insurrección popular y el periodo de gobierno posterior es conocido como Revolución Sandinista.

Tras una serie de profundas reformas sociales y económicas y una fuerte agresión, que llegó a intervención directa de EE.UU. y al apoyo de grupos armados a los que se denominó " contra", en las elecciones presidenciales de febrero de 1990 el FSLN pierde el poder que pasa a la coalición liderada por Violeta Chamorro llamada Unión Nacional Opositora, UNO.

A raíz de disputas internas dentro del FSLN surgieron nuevos partidos políticos que basan su ideario en las enseñanzas de Sandino, como el Movimiento Renovador Sandinista, MRS, y el Movimiento por el Rescate del Sandinismo, MPRS, que se denominan sandinistas por sostener los mismos ideales originales.

Augusto César Sandino.

Influencias en el pensamiento de Sandino

Contexto internacional

  • Identidad cultural latinoamericana: Hacia fines del siglo XIX se desarrolló un intenso movimiento intelectual de búsqueda, definición y defensa de la identidad cultural latinoamericana. La obra clásica de esta línea de pensamiento la constituyó un ensayo de José Enrique Rodó publicado en 1900 bajo el título de Ariel, en el que se opone la espiritualidad de la cultura latina al grosero materialismo anglosajón. Esta temática fue abordada y desarrollada por escritores de la talla de José Martí en Cuba, Manuel Ugarte en Argentina, Rufino Blanco Fombona en Venezuela y Rubén Darío en Nicaragua.
  • Revolución mexicana: El masivo levantamiento armado que puso fin a los 30 años de dictadura de Porfirio Díaz en México por el año 1910, tuvo un impacto trascendental en el pensamiento político latinoamericano de inicios del siglo XX. Después de varios años de conflictos internos entre dos facciones de los revolucionarios mexicanos se llegó a un acuerdo que quedó plasmado en la Constitución Política de 1917, esta contemplaba la ejecución de una Reforma Agraria, garantizaba el derecho de campesinos e indígenas a conservar las propiedades comunales y en el campo laboral estipulaba la creación de un Código que protegiese los derechos de obreros y artesanos. Especial atención merece el artículo 27 de dicha Constitución Política, pues disponía la propiedad exclusiva del Estado Mexicano sobre todas las riquezas del subsuelo. La confrontación con los Estados Unidos de América no se hizo esperar dado que el 75% de las minas más rentables de México pertenecían a compañías estadounidenses. El concepto de indohispanismo como base de la identidad latinoamericana, desarrollado por el Ministro de Educación Mexicana José Vasconcelos Calderón también fue incorporado al discurso nacionalista de esa generación. El peruano Victor Raúl Haya de la Torre, discípulo de Vasconcelos, creó la Alianza Popular Revolucionaria Americana y propuso un programa de cinco puntos para la redención de Indo-América:
  1. Resistencia al imperialismo estadounidense
  2. Unidad política de Indo-América
  3. Nacionalización de la tierra y la industria
  4. Internacionalización del Canal de Panamá
  5. Solidaridad con todos los oprimidos del mundo
  • Revolución bolchevique: En el mismo año 1917, el Partido Bolchevique conducido por Vladimir Ilich Ulianov Lenin, e inspirado en el pensamiento de Karl Marx derrota al Zar en Rusia y crea el primer Estado Obrero de la Historia. Una de las primeras disposiciones del gobierno revolucionario fue la expropiación de grandes latifundios y la distribución de la tierra. El sector industrial fue reorganizado y se dio a los obreros fuerte control sobre la producción. La conformación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y la propuesta de Lenin durante la III Internacional para unir a todos los partidos y sindicatos obreros del mundo puso en alerta al gobierno estadounidense, quien tenía así temores fundados para suponer que una victoria comunista en cualquier país latinoamericano pondría en peligro su propia hegemonía en el hemisferio, posición que deformaba la percepción sobre acontecimientos políticos como la Revolución Mexicana y la Insurrección de Sandino en Nicaragua.
  • Política exterior de los Estados Unidos: Doctrina Monroe, Destino Manifiesto, Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe (Doctrina de Intervención Preventiva o Política del Gran Garrote), Nota Knox, Diplomacia del Dólar.[2]

Contexto nacional

  • Tratados internacionales: 1914 – Tratado Chamorro–Bryan; 1930 – Tratado Bárcenas Meneses–Esguerra (Negociado verbalmente desde 1922 cuando E.U. logra que Colombia admita la independencia de Panamá).
  • Intervención económica: Protectorado, Ley Dodds (1923), Gobierno de Transacción,
  • Guerra Constitucionalista: Partidarios de Juan Bautista Sacasa con apoyo del Gobierno Mexicano organizaron el “ Ejército Liberal Constitucionalista” que entre 1926 y 1927 entabló encarnizados combates bajo el mando de los generales José María Moncada (costa caribe o atlántica), Juan Francisco Parajón ( occidente) y Augusto C. Sandino (Las Segovias y Jinotega) de manera que en abril de 1927 las fuerzas insurrectas se encontraban en Boaco listas para el ataque final a la capital. Ante esta situación el Presidente Calvin Coolidge envió a Henry L. Stimson para que impusiera un acuerdo de paz entre los contendientes, previamente, casi desde el inicio de las hostilidades los Estados Unidos habían destacado 3.000 marines con el pretexto de proteger la línea ferroviaria de Corinto a Granada, así como la vida e intereses económicos de sus ciudadanos en Nicaragua. El 4 de mayo de 1927 se suscribe el denominado “ Pacto del Espino Negro” mediante el cual Moncada accede a deponer las armas a cambio de elecciones supervisadas por los marines a realizarse en 1928.

“… Yo no estoy dispuesto a entregar mis armas en caso de que todos lo hagan. Yo me haré morir con los pocos que me acompañan porque es preferible hacernos morir como rebeldes y no vivir como esclavos…”.

Sergio Ramírez Mercado, El Pensamiento Vivo de Sandino, p. 79
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