San Antonio del Salto Chico

San Antonio del Salto Chico fue un establecimiento militar y comercial del Imperio español que es el antecedente fundacional de las ciudades de Concordia ( Entre Ríos, República Argentina) y Salto ( Uruguay), ambas ubicadas una frente a la otra en las márgenes del río Uruguay. Su razón de existir estuvo ligada a la existencia de los arrecifes del río Uruguay denominados salto Grande y salto Chico, que cortaban la navegación entre la reducción de Yapeyú y Buenos Aires. Ningún resto del poblado ha sido localizado hasta hoy, ni se conoce su emplazamiento exacto dentro de lo que se conoce como Naranjal de Pereda.

Pueblos indígenas y primeras exploraciones del área

En 1528 Juan Álvarez y Ramón de la expedición de Sebastián Caboto remontó el río Uruguay llegando según algunos autores hasta los escollos del salto Chico, desde donde regresó al no poder superarlos y fue luego asesinado por los indígenas. Otros autores niegan su existencia o le dan otro nombre, y Félix de Azara dice que solo llegó hasta el río Negro.[2]

Felipe de Cáceres de la expedición de Álvar Núñez Cabeza de Vaca perdió el rumbo en el delta del Paraná y se internó en el río Uruguay en 1542 con dos barcos y cincuenta hombres alcanzando el salto Chico y retornando a la isla Martín García, ya que escribió:[3]

(...) una corriente o medio salto que ni a vela ni a remo podíamos romperla.

Hernando Arias de Saavedra, como gobernador de Asunción y luego de Buenos Aires, condujo varias expediciones al suelo entrerriano, la primera en 1607 cuando con 70 u 80 hombres y 20 carretas y canoas tras cruzar el río Paraná por el paso Cabayú (de los Caballos), atravesó Entre Ríos desde la actual localidad de Villa Hernandarias hasta el salto Grande y desde éste cruzando el río Uruguay hasta Paysandú.

En 1624 el gobernador Francisco de Céspedes envió a Hernando de Zayas hacia las misiones del alto Uruguay, recorriendo el río Uruguay sólo en una canoa. Regresó a Buenos Aires con el padre Roque González de Santa Cruz y el cacique Nezá.

El maestre de campo Francisco García Piedrabuena al frente de 1500 indígenas de las misiones guaraníes provenientes de Yapeyú, partiendo del río Guaviraví el 5 de noviembre de 1715 ingresó a la actual Entre Ríos por las proximidades de las nacientes del río Gualeguay y pasó por el área del salto Chico en una expedición punitiva terrestre contra los indígenas dominantes de la región: charrúas, bohanes y yaros, llegando hasta el arroyo Ñancay. El 31 de diciembre decidió retornar a Yapeyú a donde llegó el 23 de enero de 1716. Esta expedición fue documentada por el propio García Piedrabuena y por el capellán Policarpo Dufó.[6]

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