Samantha Smith

Samantha Reed Smith
U.S. girl Samantha Smith in Artek cropped.jpg
Smith de visita al campo de pioneros Artek en 1983.
Información personal
Nacimiento 29 de junio de 1972
Houlton, estado de Maine, Flag of the United States.svg  Estados Unidos
Fallecimiento 25 de agosto de 1985 (13 años)
Lewiston-Auburn, estado de Maine, Flag of the United States.svg  Estados Unidos
Causa de muerte Accidente Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Estadounidense Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Pacifista, escritora y actriz
Web
Sitio web
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Samantha Reed Smith ( 29 de junio de 197225 de agosto de 1985) fue una niña estadounidense que alcanzó fama mundial después de escribir una carta en plena Guerra Fría al entonces Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, Yuri Andrópov, y que éste le respondiera invitándola además a visitar la Unión Soviética, lo que Smith aceptó. Seguida de cerca por medios de comunicación de ambos países, Samantha se involucró después de su visita a la Unión Soviética en varias actividades de mantenimiento de la paz, escribió un libro y participó en una serie de televisión antes de morir en un accidente de avión.

Biografía

Primeros años

Samantha Smith nació el 29 de junio de 1972 en Houlton, en el estado de Maine. Pasó su infancia allí junto a sus padres, Arthur y Jane, llevando una vida totalmente normal. A los cinco años le escribió una carta a la reina Isabel II del Reino Unido contándole que le caía simpática. En 1980, cuando Smith había terminado el segundo grado de la escuela primaria, su familia se mudó a Manchester (Maine), donde concurrió a la Escuela Elemental de Mánchester. Su padre era profesor de literatura en la Universidad de Maine y su madre asistente social.

Fue su madre quien más tarde describiría los acontecimientos que llevaron a que Samantha escribiera la histórica carta. Al asumir Yuri Andropov la jefatura de Estado de la Unión Soviética, los principales diarios y revistas estadounidenses dedicaron portadas y artículos destacados sobre el nuevo Presidente del Presidium del Soviet Supremo, prevaleciendo las opiniones negativas sobre su llegada al poder y las repercusiones que eso tendría. Durante esta época se realizaban a menudo en América del Norte y Europa masivas marchas en contra del uso de armas nucleares, y en Estados Unidos había expectativa por el inminente estreno de la película El día después.

El presidente estadounidense, Ronald Reagan, había dejado de lado la política de la coexistencia pacífica para instalar misiles de crucero y misiles Pershing en Europa. La Unión Soviética había estado involucrada en Afganistán por más de tres años hasta el momento, lo que también contribuyó a elevar la tensión entre las dos superpotencias. En particular, fue una revista TIME la que llegó a manos de Samantha, quien después de verla preguntó a su madre: "Si la gente le tiene tanto miedo, ¿por qué no le escribe alguien una carta preguntándole si quiere o no hacer una guerra?". "¿Por qué no lo haces tú?", fue la respuesta.[1]

Las cartas

En noviembre de 1982, cuando Smith estaba en quinto grado, escribió finalmente una carta a Yuri Andropov en su intento de comprender por qué eran tan tirantes las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética:

Estimado Sr. Andropov:
Me llamo Samantha Smith. Tengo diez años de edad. Felicitaciones por su nuevo trabajo. Estuve preocupada pensando en la posibilidad de que Rusia y los Estados Unidos se involucren en una guerra nuclear. ¿Votará por la guerra o no? Si no, por favor cuénteme cómo ayudará a evitar una guerra. Esta pregunta no la tiene que responder, pero me gustaría saber por qué quieren conquistar el mundo o al menos nuestro país. Dios hizo el mundo para que viviéramos juntos en paz y no para pelear.
Atentamente,
Samantha Smith

El diario soviético Pravda publicó su carta y el 25 de abril de 1983 recibió una respuesta de Andropov:[3]

Estimada Samantha:
Recibí tu carta, que es como tantas otras que me llegaron en este tiempo de tu país y otros países del mundo.
Me parece —lo infiero por tu carta— que eres una niña valiente y honesta, parecida a Becky, la amiga de Tom Sawyer en el famoso libro de tu compatriota Mark Twain. Este libro es muy conocido y querido por todos los niños en nuestro país.
Dices que estás ansiosa por saber si habrá una guerra nuclear entre nuestros países. Preguntas si estamos haciendo algo para evitar la guerra.
Tu pregunta es la más importante de las que se puede hacer cualquier persona inteligente. Te responderé seria y honestamente.
Sí, Samantha, nosotros en la Unión Soviética tratamos de hacer todo lo posible para que no haya guerras en la Tierra. Esto es lo que quieren todos los soviéticos. Esto es lo que nos enseñó el gran fundador de nuestro Estado, Vladimir Lenin.
El pueblo soviético sabe muy bien cuan terrible es la guerra. Hace cuarenta y dos años, la Alemania nazi, que buscaba dominar el mundo entero, atacó a nuestro país, quemó y destruyó miles de nuestros pueblos y villas, mató a millones de hombres, mujeres y niños soviéticos.
En esa guerra, que terminó con nuestra victoria, fuimos aliados de los Estados Unidos: juntos peleamos por la liberación de mucha gente de los invasores nazis. Supongo que sabrás esto por tus clases de Historia en la escuela. Hoy ansiamos vivir en paz, comerciar y cooperar con nuestros vecinos de esta Tierra —con los cercanos y los lejanos—. Y por supuesto con un gran país como son los Estados Unidos.
En los Estados Unidos y en nuestro país hay armas nucleares —armas terribles que pueden matar millones de personas en un instante—. Pero no queremos que sean jamás usadas. Por eso precisamente es que la Unión Soviética declaró en forma solemne por todo el mundo que nunca —nunca— será la primera en usar armas nucleares contra ningún país. En general nos proponemos discontinuar su producción futura y proceder a la destrucción de todos los arsenales existentes.
Me parece que esta es suficiente respuesta a tu segunda pregunta: "¿Por qué quieren hacerle la guerra al mundo o al menos nuestro país?". No queremos nada parecido. Nadie en nuestro país —ni trabajadores, ni campesinos, ni escritores ni doctores, ni grandes ni chicos, ni miembros del gobierno— quiere una guerra grande o "chiquita".
Queremos la paz —hay cosas que nos mantienen ocupados: sembrar trigo, construir e inventar, escribir libros y volar al espacio—. Queremos la paz para nosotros y para todos los pueblos del planeta. Para nuestros niños y para ti, Samantha.
Te invito, si tus padres te lo permiten, a que vengas a nuestro país; el mejor momento es este verano. Podrás conocer nuestro país, encontrarte con otros de tu edad, visitar un centro internacional de la juventud —"Artek"— a orillas del mar. Y verlo con tus propios ojos: en la Unión Soviética, todos quieren la paz y la amistad de los pueblos.
Gracias por tu carta. Jovencita, te deseo lo mejor.
Y. Andropov

Repercusión mundial

Samantha Smith (al centro) durante su visita a Artek, invitada personalmente por Yuri Andrópov; líder supremo de la Unión Soviética.

Alrededor de Samantha se armó todo un operativo mediático; fue entrevistada por reconocidos periodistas estadounidenses como Johnny Carson y su caso llegó a los más importantes noticieros del país. El 2 de julio de 1983 Smith voló a Moscú con sus padres para pasar allí dos semanas como huésped de Andropov. En el viaje visitó Moscú y Leningrado. Smith escribiría posteriormente que en Leningrado ella y sus padres quedaron fascinados por la amabilidad de la gente y los regalos que les hacían. Al dar una conferencia de prensa en Moscú, Samantha declaró que los rusos eran "iguales a nosotros".[5] Andropov no se encontró personalmente con ella debido a su avanzada enfermedad pero mantuvieron una charla por teléfono.

También pasó algún tiempo en Artek, el principal centro del movimiento de pioneros soviético, ubicado en Crimea. Allí optó por estar en contacto con los demás niños en lugar de alojarse en un lugar separado como le ofrecieron.[6] Para facilitar la comunicación, se alojaron en su mismo edificio niños y profesores con buen manejo del inglés. Mientras compartía dormitorio con otras nueve niñas, Smith pasó su tiempo nadando, charlando, y aprendiendo canciones y bailes soviéticos.Hizo muchos amigos en Artek, como la leningradense Natasha Kashirina.

Los medios la siguieron a cada paso; los principales diarios y revistas soviéticos publicaron fotografías y artículos sobre ella durante y después del viaje. Smith se convirtió en un personaje conocido para la ciudadanía soviética, que tenía una buena imagen de ella.

Cuando Samantha volvió a Estados Unidos, el 22 de julio de 1983, su llegada fue festejada en todo Maine y su popularidad continuó incrementándose. Se convirtió en activista política y pacifista, llegando a conducir en 1984 un especial infantil de Disney sobre política, en el cual Samantha entrevistaba a varios candidatos a presidente de los Estados Unidos. Fue con su madre a Japón, donde se encontró con el Primer Ministro Yasuhiro Nakasone y concurrió al Simposio Internacional de la Juventud en Kōbe, donde pronunció un discurso en que propuso que los mandatarios soviéticos y estadounidenses intercambiaran sus nietas dos veces al año, porque un presidente "no mandaría a tirar una bomba a un país que esté visitando su nieta".

Tiempo después Smith escribió un libro titulado Viaje a la Unión Soviética y actuó junto a Robert Wagner en la serie televisiva Lime Street.[7] Si bien mucha gente en Estados Unidos expresaba sentimientos positivos hacia su persona, buena parte de la población —incluyendo muchos inmigrantes soviéticos del período entre 1930 y 1950— no veía su viaje con buenos ojos, argumentando que Smith se había convertido en un elemento de propaganda.

Accidente y muerte

Durante un viaje de regreso de las filmaciones de Lime Street, en el verano boreal de 1985, el avión en que iba Samantha Smith tocó suelo sin llegar la pista de aterrizaje, que estaba a unos 200  m, con lo que impactó en el suelo provocando la muerte de sus ocho ocupantes, seis pasajeros y dos miembros de la tripulación. Murieron Smith y su padre, que iba con ella.[8] Empezaron entonces a circular versiones cruzadas sobre el accidente; mientras que algunos decían que había sido planeado por la CIA, otros culpaban a la KGB, según su creencia de que la creciente popularidad de Smith podría haber afectado decisiones políticas o militares importantes en ambos países.

Se llevó a cabo una investigación en Estados Unidos y se hizo público el informe final, que desestimaba las dos hipótesis. Según el informe, el accidente ocurrió alrededor de las 22:05 EDT, tocando suelo a unos 1,6  km al sudoeste del aeropuerto de Auburn, en 44°02′22″N 70°17′30″O / 44.03944, 44°02′22″N 70°17′30″O / -70.29167. El informe afirma que "el ángulo relativamente escarpado de la trayectoria de vuelo, la actitud (la orientación del avión respecto al horizonte, la dirección del movimiento, etc.) y la velocidad del avión en el momento del impacto impidieron que los ocupantes sobrevivieran al accidente". El principal punto del informe era que el día del accidente era lluvioso y oscuro, los pilotos no tenían experiencia y tuvo lugar un fallo en el radar, bastante común y por lo general no preocupante. El avión del vuelo fatal era un Beechcraft 99 de Bar Harbor Airlines.

Al funeral de Samantha Smith concurrieron unas 1.000 personas, entre las que se contaba Vladimir Kulagin, de la Embajada soviética en Washington D. C., quien leyó un mensaje personal de condolencias enviado por Mijaíl Gorbachov. No hubo en el funeral representantes del gobierno estadounidense. Samantha y su padre fueron enterrados cerca de Houlton, su ciudad natal.

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