Saint-Domingue

Saint-Domingue

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1625-1808

Flag of Haiti 1964 (civil).svg

Bandera de Haití

Bandera

Ubicación de
Capital Cap Français
Idioma principal Francés
Gobierno Colonia
Período histórico Colonización de América
 •  Establecimiento bucanero en Tortuga / Colonia francesa de Saint-Domingue 1625
 •  Tratado de Rijswijk 1697
 •  Independencia de Haití 1804
 •  Batalla de Palo Hincado 1808
Moneda Libra tornesa (hasta 1795) / Franco (hasta 1808)

Saint-Domingue es el nombre por el que fue conocida la colonia establecida por Francia en la isla de La Española y que por un periodo de tiempo abarcó todo el territorio insular, es decir, los países contemporáneos de Haití y República Dominicana.

Generalidades

Haití o Ayiti es el nombre empleado por algunos de los pueblos amerindios para referirse a las tierras donde vivían, que los españoles tomaron por el nombre nativo de la isla y con que se conoció originalmente al actual territorio de Haití.[1]

El nombre de Haití fue empleado para la colonia del Reino de Francia desde 1659 por sus habitantes y por los españoles desde 1697 en que fuera reconocida por España. Desde 1795, en que por tratado se anexionaban los dos tercios orientales que constituían el resto de la isla, los franceses llamaron a la colonia Saint-Domingue, la traducción al francés del nombre español Santo Domingo en el tratado. Al declarar su independencia el 1 de enero de 1804, el nombre fue cambiado a Haití por Jean Jacques Dessalines, quien fuera el primer gobernante de Haití, al conquistar toda la isla y expulsar al gobierno francés. En realidad el gobernador francés quedó acantonado en la ciudad de Santo Domingo, hasta que la población se sublevó tras la batalla de Palo Hincado organizada por los terratenientes.

Estos hechos se produjeron poco después de la Revolución Francesa en la metrópoli, y Toussaint-Louverture y después Dessalines y sus colaboradores tomaron diversas medidas, que en un principio fueron leales al gobierno francés, conquistando toda la isla para Francia, pero luego se proclamaron independientes y realizaron diversos actos revolucionarios, como quitar el blanco de la bandera francesa, como muestra de repudio a dicha dominación.[3]

Cristóbal Colón había reclamado toda la isla «Española» (también conocida como isla de Santo Domingo o San Domingo), controlándola las autoridades españolas desde finales del siglo XV hasta el XVII.

La isla La Española de las Antillas Mayores fue descubierta por Cristóbal Colón el 5 de diciembre de 1492, quien la llamó así. Los pueblos amerindios arawak, caribes y taínos ocupaban la isla desde antes de la llegada de los españoles. Estos pueblos se fueron mezclando con los recién llegados y al presente al menos un 15% de la población de la isla tiene en su genoma antepasados amerindios, fenómeno que se reproduce en las otras islas de las Grandes Antillas. Jamaica, por ejemplo, tiene también un alto porcentaje de población afroamerindia.

Los taínos y los caribes, los grupos amerindios más comunes en la isla y mestizados entre sí, eran muy hábiles en agricultura, caza y pesca. Fabricaban trampas para animales, tallaban piedra y madera, amasaban el caucho, hacían cerámica y tejidos con palma o algodón; usaban el fuego y la sal para conservar alimentos; hacían canoas de diferentes tamaños (normalmente para 15-20 remeros, pero de 2 a 150 guerreros) que empleaban para la guerra y atacar y huir de isla en isla. Cazaban y guerreaban con flechas frecuentemente envenenadas. Los indios caribes fueron capaces incluso de expulsar a los españoles de muchas tierras del mar Caribe, como, por ejemplo, de la cercana isla de Santa Cruz. A la llegada de los españoles estos grupos amerindios se mestizaron con ellos rápidamente, lo cual volvió a ocurrir con la llegada de los marineros de otras nacionalidades y los negros.

Los españoles tuvieron muchos conflictos con los grupos amerindios. Enriquillo, casado con la mestiza Mencía, nieta de Anacaona, fue uno de los caciques taínos que se rebeló contra los españoles. Comenzó su alzamiento con un gran grupo de taínos en la Sierra de Bahoruco. Esta rebelión o guerrilla cubrió el período comprendido entre 1519 y 1533. Su padre resultó muerto en una redada española contra una protesta pacífica de indígenas en Jaragua. Guarocuya fue otro cabecilla rebelde amerindio, era sobrino de Anacaona, mujer rebelde que instigó otro levantamiento. Anacaona era hermana del cacique de Jaragua, Bohechío, quien también se opuso a los españoles y cuando Bohechío fue muerto, fue su sucesora siendo muerta junto con su corte. Anacaona estaba casada con Caonabo, quien fue un cacique que se rebeló en el reino de Maguana.

Los gobernadores ejecutaban indios en represalias. Además necesitando mano de obra, los colonos esclavizaban a muchos nativos, trayéndolos incluso de lugares lejanos y asesinándolos de manera ejemplar cuando no eran dóciles o no obedecían adecuadamente, para someter al resto por el miedo. Los colonos expulsaban a las poblaciones amerindias y se asentaban en sus tierras y los que no se marchaban, terminaban ejecutados por colonos que actuaban por su cuenta. La mayoría de europeos no tenían mujeres y robaban mujeres indias. Todo esto motivaba nuevamente a los nativos a rebelarse y a desconfiar de los gobiernos coloniales. Se iniciaban rebeliones que eran sometidas sangrientamente, con campañas feroces matando a todos los que podían, y los sobrevivientes refugiándose en las montañas. La población amerindia disminuía e inversamente su comunidad necesitaba más de recién llegados para sobrevivir. Muchos de los recién llegados eran negros huidos. Caciques que anteriormente los recibían para vendérselos luego a los españoles y otros, empezaron a aliarse con ellos.

Denominados marabous por los franceses y zambos por los españoles, el mestizaje cultural y físico entre negros y amerindios era muy común a juzgar por la frecuencia con la cual realizaban ataques conjuntos y era mal visto por los europeos, percepción que se transmitió y sobrevive actualmente arraigada en la población de varios países hispanoamericanos.

En La Española, cuando los españoles no podían controlar las rebeliones, firmaron tratados dando a grupos nativos, entre otras concesiones, el derecho a la libertad y la propiedad.

El tercio occidental era más insalubre para las personas y el ganado, al estar constituido por terrenos pantanosos y tener varias enfermedades endémicas como la "fiebre amarilla", siendo asimismo donde más rebeldes nativos y cimarrones hubo siempre, por lo cual no fue poblado apenas por los colonos españoles, estando en la práctica sin colonizar, lo que fue aprovechado por bucaneros franceses que lo denominaron «Grande Terre», asentándose allí a partir de 1625 desde sus poblaciones en la Isla de la Tortuga y comenzando después a extender nuevos asentamientos, granjas, etc. desde las porciones occidentales de la isla hacia el centro de la isla, provocando conflictos con los propietarios españoles de plantaciones y pastos, que daban lugar a escaramuzas. Unos y otros realizaban incursiones para obtener ganado y esclavos, quedando algunas parcelas como "tierra de nadie".

Hasta la conquista de Jamaica por los corsarios ingleses del almirante William Penn y el general Robert Venables en 1655, los españoles solo tenían un control permanente de la zona sureste de la isla, dejando un amplio sector del centro y el norte de la isla, regiones muy montañosas, como lugares donde podían asentarse africanos y taínos, esclavos en las plantaciones.[4]​ Tanto en las plantaciones como en los pueblos aislados de fugados se produjo un fuerte mestizaje entre indígenas y africanos y también europeos.

En la isla «La Española» los principales grupos indios y más tarde negros optaron por aliarse a los franceses, al punto de ser considerados automáticamente enemigos por el gobierno inglés. Se producían numerosas fugas, y flotillas de canoas taínas y caribes transportaban bandas de cimarrones que atacaban las plantaciones nuevamente en 1656. En 1657 los esclavos de las islas continuaban rebelándose, esclavos angoleños masacraban a todos los blancos que encontraban.

Fue clave en la sociedad colonial francesa el aumento de las gens de couleur, muchos de ellos mulatos descendientes de los filibusteros, que prosperaron en las poblaciones marginales que eran relegadas a menudo. La mayor concentración de las gens de couleur estaba en la península del suroeste, debido a su distancia de las rutas marítimas del Atlántico y su difícil topografía, con las montañas más altas en el Caribe. En la parroquia de Jérémie, formaron la mayoría de la población. Parte de la población francesa estaba constituida por esclavos negros huidos o sus descendientes, que procedían de las plantaciones de los españoles en la mitad oriental. Esta población, considerada como esclavos huidos y por tanto propiedad de las plantaciones, era protegida por las autoridades francesas, deseosas de contar con aliados y habitantes.

En este contexto, con parte de la isla colonizada por franceses que la ocupaban con plantaciones de esclavos, en virtud del Tratado de Basilea (22 de julio de 1795) tras la derrota sufrida por España en la metrópoli, se firmó la cesión de la colonia española de Santo Domingo a Francia, que desde agosto de 1791 tenía una gran rebelión de esclavos. La rebelión fue tan grave para Francia, que la anexión de los dos tercios de la isla en manos de españoles quedó en suspenso, al no poder hacerla efectiva por la necesidad de pacificar primero el tercio francés en mano de los rebeldes. Aunque en 1791 no era claro, resultó en realidad que se había iniciado la Revolución Haitiana, que culminó con la independencia de Haití en 1804 y el fin de la esclavitud 63 años antes que en EUA.

En el siglo XIX y principios del XX, autores franceses, americanos y británicos se refieren a menudo a «Saint-Domingue» (del francés) como «Santo Domingo» (en español), lo que dio lugar a la confusión con la antigua colonia española, llamada Santo Domingo en la época colonial anterior a la francesa y durante un periodo breve en 1808, por la ciudad de Santo Domingo, que es hoy la capital de la República Dominicana, de habla española.

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