Sacatepéquez

Sacatepéquez
Entidad subnacional
Bandera de Sacatepéquez.svg
Bandera
Escudo de armas de Sacatepéquez.svg
Escudo
Sacatepequez in Guatemala.svg
Ubicación de Sacatepéquez
Coordenadas 14°33′24″N 90°44′02″O / 14°33′24″N 90°44′02″O / -90.7338888889
Capital Antigua Guatemala
Idioma oficial Kaqchikel y español
Entidad Departamento de Guatemala
 • País Guatemala
 • Cabecera Antigua Guatemala
 • Región Región V ó Central
Eventos históricos  
 • Fundación 1776
Superficie Puesto 22 de 22
 • Total 465 km²
Altitud  
 • Media 1530 2 msnm
Clima Templado
Población Puesto 20 de 22
 • Total 248 019 hab.1
 • Densidad 533,37 hab/km²
IDH 0.623 ( 2 de 22.º)
ISO 3166-2 GT-SA
1Estimaciones de SEGEPLAN, con base en la estructura del XI Censo Nacional de Población y VI de Habitación. Guatemala, enero del 2003. INE
2Dado por la cabecera departamental
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El departamento de Sacatepéquez está situado en la región Central de Guatemala. Limita al Norte, con el departamento de Chimaltenango; al Sur, con el departamento de Escuintla; al Este, con el departamento de Guatemala; y al Oeste, con el departamento de Chimaltenango. La cabecera departamental, Antigua Guatemala, se encuentra a 54 kilómetros al oeste de la ciudad capital de Guatemala.

Historia

Catedral de Antigua Guatemala, ubicada frente al Parque Central, julio 2006.

La etimología de Sacatepéquez, según el historiador Fuentes y Guzmán, proviene de la «lengua del país de los Pipiles» en la que sacat significa «yerba o zacate» y tepet significa «cerro»; que quiere decir «cerro de yerba o zacate».[2]

Fuentes y Guzmán describió que en 1690 había seis poblados: San Juan, San Pedro, San Lucas y Santiago Sacatepéquez, así como Quiaguistán y Sumpango, los cuales en ese entonces producían manzanas, duraznos, mebrillos, peras y chamborote que eran enviados a la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.[3]

Capital del reino

En la época de la colonia fue llamada por Felipe II, como Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de los Caballeros por considerarla como una metrópoli que se había convertido en un emporio de riqueza y de importancia dado que sus habitantes se preocupaban por obtener un desarrollo social, cultural y económico del cual surgieron nuevos valores en la ciencia, las letras y las artes.

El trazo de la nueva ciudad se encomendó al ingeniero real Juan Bautista Antonelli. Nueve años después se levantaban los primeros edificios públicos, templos y viviendas, a las cuales habrían de seguir con el tiempo otras construcciones de mayor suntuosidad, como el Palacio de los Capitanes Generales, el del Ayuntamiento, la Universidad de San Carlos de Borromeo, el Palacio Arzobispal, el Seminario, la Real Aduana, los hospitales, así como los monumentales templos católicos de La Merced, La Catedral, San Francisco y Concepción; así también, las iglesias El Carmen, Candelaria y Santa Rosa.

Durante esa época surgieron nobles y generosos personajes como el Obispo Francisco Marroquín, el Hermano Pedro José de Betancourt, Fray Bartolomé de las Casas, Fray Domingo de Betanzos, Fray Rodrigo de la Cruz, el Presbítero Mariano Navarrete y otros más de gran recordación, cuya intercesión ayudó a mejorar las condiciones de vida de los indígenas que fueron sacrificados durante varias generaciones para cargar con las pesadas piedras que se utilizaban en la construcción de los edificios de esa época. Durante la colonia, la capital del reino de Guatemala tuvo 37 capitanes generales o gobernadores, entre éstos, hubo 3 condes y 2 marqueses, siendo los más sobresalientes el conde de la Gomera y el marqués de Lorenzana.

Doctrinas de los dominicos

Escudo de la Orden de Predicadores.

Tras la conquista, la corona española se enfocó en la catequización de los indígenas. Las congregaciones fundadas por los misioneros reales en el Nuevo Mundo fueron llamadas «doctrinas de indios» o simplemente «doctrinas». Originalmente, los frailes tenían únicamente una misión temporal: enseñarle la fe católica a los indígenas, para luego dar paso a parroquias seculares como las establecidas en España; con este fin, los frailes debían haber enseñado los evangelios y el idioma español a los nativos. Ya cuando los indígenas estuvieran catequizados y hablaran español, podrían empezar a vivir en parroquias y a contribuir con el diezmo, como hacían los peninsulares.[4]

Pero este plan nunca se llevó a cabo, principalmente porque la corona perdió el control de las órdenes regulares tan pronto como los miembros de éstas se embarcaron para América. Protegidos por sus privilegios apostólicos para ayudar a la conversión de los indígenas, los misioneros solamente atendieron a la autoridad de sus priores y provinciales, y no a la de las autoridades españolas ni a la de los obispos. Los provinciales de las órdenes, a su vez, únicamente rendían cuentas a los líderes de su orden y no a la corona. Una vez habían establecido una doctrina, protegían sus intereses en ella, incluso en contra de los intereses del rey y de esta forma las doctrinas pasaron a ser pueblos de indios que se quedaron establecidos para todo el resto de la colonia.

Las doctrinas fueron fundadas a discreción de los frailes, ya que tenían libertad completa para establecer comunidades para catequizar a los indígenas, con la esperanza de que estas comunidades pasaran con el tiempo a la jurisdicción de una parroquia secular a la que se le pagaría el diezmo. En realidad, lo que ocurrió fue que las doctrinas crecieron sin control y nunca pasaron al control de parroquias; se formaron alrededor de una cabecera en donde tenían su monasterio permanente los frailes y de dicha cabecera salían los frailes a catequizar o visitar las aldeas y caseríos que pertenecían a la doctrina, y que se conocían como anexos, visitas o pueblos de visita. Así pues, las doctrinas tenían tres características principales:

  1. eran independientes de controles externos (tanto civiles como eclesiásticos)
  2. eran administradas por un grupo de frailes
  3. tenían un número relativamente grande de anexos.[4]

La administración colectiva por parte del grupo de frailes era la característica más importante de las doctrinas ya que garantizaba la continuación del sistema de la comunidad en caso falleciese uno de los dirigentes.[5]

Hasta el 12 de febrero de 1546, fecha en que se erigió la Arquidiócesis de México por medio de la bula Super universæ orbis ecclesiæ, las diócesis de Chiapas y de Guatemala fueron sufragáneas de la Archidiócesis de Sevilla.[7]

En 1638, los dominicos separaron a sus grandes doctrinas —que les representaban considerables ingresos económicos— en grupos centrados en sus seis conventos, y la doctrinas ubicadas en lo que posteriormente serían los departamentos de Guatemala y de Sacatepéquez quedaron en la jurisdicción del convento de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala:[8]

Doctrinas de los dominicos en la Capitanía General de Guatemala en 1638[8]
Convento Doctrinas Convento Doctrinas
Guatemala Amatitlán
Verapaz
Sonsonate
  • Nahuizalco
  • Tacuxcalco
San Salvador
  • Apastepeque
  • Chontales
  • Cojutepeque
  • Cuscatlán
  • Milpas Bajas
  • Tonacatepeque
Sacapulas

El historiador Fuentes y Guzmán relata que en 1681, el vicario dominico de San Pedro Sacatepéquez, fray Francisco de Paz y Quiñónez, O.P., descubrió una veta de piedras rojas y negras mientras paseaba por un riachuelo cercano a su residencia y que cuando éste mandó a su fiscal —un indígena ministro de vara negra encargado de que los niños fueran a doctrina— quien le llevó varias libras del material, el que, una vez analizado en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, fue clasificado como rubíes y plata.[11]

El 17 de enero de 1752, José Vásquez Priego Montaos y Sotomayor —Miembro de la Orden de Santiago y teniente general de los reales ejércitos— fue nombrado Capitán General de Guatemala y de inmediato comenzó la construcción de la Fortaleza de San Fernando en Omoa, Honduras, pero cuando fue a visitar las obras se enfermó y poco después murió en 1753.[13]

El historiador Domingo Juarros escribió que en 1754, en virtud de una Real Cédula parte de las Reformas Borbónicas, todos los curatos de las órdenes regulares fueron traspasados al clero secular,[15]

Tras el terremoto de Santa Marta

En 1773]], fue fatídico para la opulenta metrópoli del reino de Guatemala, pues el 29 de julio ocurrió el devastador terremoto de Santa Marta, que arruinó la mayoría de sus hermosos edificios y viviendas, obligando su traslado a la Nueva Guatemala de la Asunción, donde terminó el período colonial en 1821.

Creación del Estado de Guatemala

El Estado de Guatemala fue definido de la siguiente forma por la Asamblea Constituyente de dicho estado que emitió la constitución del mismo el 11 de octubre de 1825: «el estado conservará la denominación de Estado de Guatemala y los forman los pueblos de Guatemala, reunidos en un solo cuerpo. El estado de Guatemala es soberano, independiente y libre en su gobierno y administración interior.»[16]

Chimaltenango y Sacatepéquez formaron en ese tiempo un solo departamento, el cual fue establecido de la siguiente forma:

Cabeceras departamentales y distritos establecidos en 1825[17]
Cabecera Distritos
Antigua Guatemala

Por su parte, los poblados del departamento fueron distribuidos de la siguiente forma para la administración de justicia:[17]

Circuitos para la administración de Justicia
en Sacatepéquez/Chimaltenango en 1825[17]
N.º Distrito Circuito Poblados
8 Sacatepéquez Comalapa Comalapa, Santa Polonia, Patzum, Tecpam-Guatemala, el Molino, San Martín Jilotepeque y Balanyá
Chimaltenango

Creación del departamento de Sacatepéquez

El 25 de diciembre de 1838 el congreso de la República Federal de Centro América autorizó la creación del Estado de Los Altos;[18] ante esto, el Estado de Guatemala se reorganizó en siete departamentos y dos distritos independientes el 12 de septiembre de 1839:

La región occidental de la actual Guatemala había mostrado intenciones de obtener mayor autonomía con respecto a las autoridades de la ciudad de Guatemala desde la época colonial, pues los criollos de la localidad consideraban que los criollos capitalinos que tenían el monopolio comercial con España no les daban un trato justo.[20]

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