Sabana de Torres

Sabana de Torres
Entidad subnacional
Flag of Sabana de Torres (Santander).svg
Bandera
Escudo de Sabana de Torres (Santander).svg
Escudo
Lema: "Tierra de Pujanza y Grandeza"
Sabana de Torres ubicada en Colombia
Sabana de Torres
Sabana de Torres
Localización de Sabana de Torres en Colombia
Colombia - Santander - Sabana de Torres.svg
Ubicación de Sabana de Torres en Santander
Coordenadas 7°23′25″N 73°30′01″O / 7.3902777777778, 7°23′25″N 73°30′01″O / -73.500277777778
Entidad Municipio de Colombia
 • País Colombia
 • Provincia Mares
Alcalde Sneyder Augusto Pinilla Álvarez ( 2016- 2019)
Eventos históricos  
 • Fundación 1920[1]
 • Erección 29 de noviembre de 1973[1]
Superficie  
 • Total 1456 km²[1]
Altitud  
 • Media 110 m s. n. m.
Distancia 110 km a Bucaramanga[1]
Población (2015)  
 • Total 18 652 hab.[2]
 • Densidad 12,81 hab/km²
 • Urbana 12 236 hab.
Gentilicio Sabanatorrense
Sabanero, -a
Huso horario UTC -5
Sitio web oficial
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Sabana de Torres es un municipio de Colombia perteneciente al departamento de Santander.

Ubicado al noroccidente de la capital del departamento ( Bucaramanga), se llega por carretera pavimentada de aproximadamente 110 km desde Bucaramanga tomando la vía a Barrancabermeja, y luego la desviación hacia la Región Caribe en el corregimiento La Fortuna, llamada La Troncal del Magdalena (Ruta 45) o Ruta del Sol (Colombia).

El municipio es un importante productor de petróleo y gas natural provenientes de los campos de Payoa y Provincia, y de arenas aptas para procesar el vídrio (arenas silíceas). Además, posee vastos cultivos de palma africana, convirtiéndose en uno de los municipios con mayor extensión en cultivos de esta planta en el país. [3]

Historia

La familia Torres fue descrita por Don Blas y por el paisa Robles como personas muy laboriosas y muy organizadas. José María Torres, por ser el mayor, era quien asumía toda la responsabilidad de la posada, y su esposa, que por esa época no tenía hijos, era la encargada de la cocina. Allí, en esos oficios, el menor de los Torres, Juan José, era su inmediato colaborador. El otro Torres, Jesús María, poco colaboró con la posada, pues se dedicó a derribar montañas y fue así como fundo una bonita y grande finca sobre las quebradas La Venecia y Santos Gutiérrez. Luis Francisco Valdivieso manifestó que hacia 1920, un letrero grande instalado cerca de la vía férrea decía: “Propiedad de Jesús María Torres”.

Según la descripción de Don Rafael Rojas Bustos, Juan José Torres era una persona de baja estatura (1.62 m aproximadamente), de tez morena, cabellos lacios y facciones indígenas que siempre fumaba tabaco y usaba un sombrero de jipijapa de alas muy cortas. Era tímido y de muy pocas palabras. La familia Torres desapareció de la región posiblemente a comienzos del siglo XX. Es posible que cuando don Rafael Rojas Bustos Conoció a don Juan José, hacia el año de 1925, fue porque él estuvo durante una corta temporada en esta región. A mediados de enero de 1919, un voraz incendio destruyó unos cuarenta ranchos con techo de paja o palma y que estaban encerrados en madera o bahareque, en los cuales se agrupaban centenares de valientes trabajadores enfrentados a las inclemencias del clima, a los molestos zancudos y en los cuales no tenían más que una posibilidad de diversión: los ranchos donde se vendía guarapo. Una vez que el incendio redujo a cenizas aquella ranchería, escasamente se podrían apreciar algunas viviendas: Una, donde hoy es la propiedad de José Vicente Pérez, otra en Barronegro (El cementerio); dos en el sitio de Los

Toches; otra, donde funciona actualmente la alcaldía, el rancho donde funcionaba la fábrica de gaseosa de propiedad de los señores Clausen, el costado oriental, donde actualmente es la alcaldía, pero suspendió su producción debido a que sus principales consumidores se fueron expandiendo a lo largo de la importante línea del ferrocarril.

Los pisos de arena del sitio de La Gómez, (nombre dado en honor al ingeniero Eugenio Gómez Gómez, gerente del ferrocarril) sirvieron para que se estableciera los talleres en los cuales sobresalió como mecánico don Arturo Ruiz. Por esos días, María Cano, la luchadora socialista del momento a quien llamaban La Flor del Trabajo, realizaba su sexta gira por el territorio nacional y en ella incluyó visitas a Bucaramanga, La Gómez y Puerto Wilches. A partir de 1924, sobre la hoya del Río Lebrija, en un punto llamado Llaneros La Tigra, se iniciaron los trabajos para la exploración en búsqueda de petróleo. La empresa Colombian Sindicate fue la que tomo la iniciativa. Una de las entradas principales para llegar al sitio de la exploración era por Regaderos (corregimiento de Provincia), por un camino amplio que llegaba hasta Campo Siete. Es muy cierto que a este sitio de La Tigra venían gentes de todas las partes buscando una oportunidad de trabajo. A veces lo conseguían, pero muchos encontraron la muerte, unas veces a causa de paludismo, otras por las picaduras de animales o el zarpazo de los tigres. Los norteamericanos, quienes eran los técnicos y dirigían las obras, por tener los conocimientos necesarios, al final de los trabajos abandonaron la región y le obsequiaron sus pertenencias al ferrocarril. Cuando la Administración dio la orden a los trabajadores para que fueran a recoger la “herencia” se llevaron una buena sorpresa, pues, como por encanto, había desaparecido la mayoría de los objetos, entre ellos tablas de madera finamente aserradas, laminas de zinc, mallas, utensilios de útiles domésticos, un motor eléctrico de más de cien arrobas de peso y como si fuera poco léase bien, el piso de cemento de más de cincuenta metros cuadrados que tenían las construcciones. Buscando petróleo también hicieron exploraciones las empresas Leonard Co. Y lobitos Oilfiels Ltda., en las cuales destacaban las figuras de Mr. Blondy quien precisamente se instaló sobre las propiedades que habían sido de los hermanos Torres y ya había pasado a ser propiedad de Don Alfonso Silva Silva, quien tenía como administrador a Vitalino Martínez. Este punto llamado "La Palestina", contó con aeropuerto propio (un poco más al occidente que el actual); un pequeño ferrocarril con vagones diminutos y sobre rieles muy angostos se deslizaba por Sabana de Torres hasta llegar El Almendro, a unos doce kilómetros del actual casco urbano del municipio.

Mientras tanto los escasos habitantes que trabajaban aserrando y labrando madera le dieron los primeros impulsos a la agricultura: Parmenio Mantilla Buitrago sembró su primera cosecha de arroz más allá de “La Loma de los Perros”, sobre la quebrada La Tabla de Mina como los resultados fueron buenos, siguieron su ejemplo Pacho Sambrano, Santos Amorocho, Luis Francisco Valdivieso, Felisa Bustos de Rojas, Hipólito Jaimes y otros más. Auxiliados por los primeros agricultores, fueron llegando colonos que con sus trabajos hicieron pequeñas mejoras en las tierras que luego se convirtieron en prosperas haciendas. Pasaron muchos años sin que se conociera nombramiento de autoridad civil; las escasas contravenciones a la ley eran atendidas por la policía de Puerto Wilches compuesta por un comandante, dos agentes de primera y treinta de segunda quienes devengaban salarios un poco superiores a los agentes de otras regiones, en consideraciones del clima y de las diversas dificultades que conllevaba vivir en la zona. Para colaborar con la policía, Parmenio Mantilla Buitrago institucionalizo la autoridad civil en tal condición era acatado y respetado e impartía justicia con equidad y honradez. Sobresalió su administración ad-honorem por su gran espíritu cívico y el sentido de colaboración que logró comunicar a sus conciudadanos. Aun con nostalgia recordamos la organización para la fiesta de la Virgen del Carmen, cada 16 de julio, para cual invitaba al sacerdote Valdivieso. Don Parmenio colaboró además, en la construcción de la capilla católica y de la escuela pública.

Cerca de una pesebrera de su propiedad acondicionó un cuarto encerrado en madera (actualmente la alcaldía) que servía de comando de policía cuando los integrantes de este cuerpo armado permanecían en el pueblo. Parmenio Mantilla Buitrago había nacido en el vecino municipio de Rionegro el 8 de mayo de 1893 y, después de trabajar por cerca de veinte años como mayordomo de una hacienda de unos señores Mutis, comenzó a viajar como arriero hasta Puerto Santos, de donde paso a Sabana de Torres en diciembre de 1928. Antes se había casado con Angélica Carreño en el corregimiento de Galápagos municipio de Rionegro. Instaló definitivamente su vida en un rancho pajizo en el sitio de “Los Toches”, actualmente el barrio Gaitán. Inicio su actividad de comerciante como socio en una tienda de Santos Amorocho; además de expender carne, aprovisionaba de polines el ferrocarril. En muchas ocasiones se le vio tomar en sus manos un costal de fique para ir hasta el tren y regresar con más de medio costal de billetes de diferentes denominaciones; ya en su negocio comenzaba a cancelarle a los arrieros y obreros hasta que el volumen del costal se reducía tan solo a una cuarta parte de lo inicialmente recaudado. A falta de médico ejercía también esta noble profesión, pues la gente decía que era muy acertado en la formulación y aplicación de inyecciones al igual que las aguas aromáticas que las combinaba con rezos y masajes especialmente a los mordidos por las serpientes que por esa época abundaban en esta región.

No es exagerado afirmar que a falta del párroco administro los primeros o los últimos sacramentos con fe y profundo respeto cristianos. Parmenio Mantilla Buitrago fue consejero de pobres y ricos, conciliaba los hogares, suspendía riñas, corregía a los jóvenes y ofrecía seguridad social; se le veía exponer su vida por los demás, como en aquella ocasión en que perdió la visión en uno de sus ojos mientras mediaba en un litigio. Trasladado a Bogotá, recibió tratamiento médico, pero desde entonces quedó debilitado física y económicamente. Fiel a su tradición, siguió colaborando con desinterés en todos los certámenes cívicos y sociales aun en tiempo de la marcada violencia. Aunque con ideas netamente liberales, ayudó a salvar la vida y bienes de sus contrarios. El gobierno departamental le reconoció en parte sus invaluables servicios, dándole carácter oficial a su trabajo a partir de mayo de 1949 hasta diciembre de 1951. Antes del nombramiento oficial figuraron como primera autoridad don Héctor Collazos y don Ángel María Correa. Este último fue nombrado inspector de policía del corregimiento de la Gómez, pero al no poder residir allí por controversias con los pobladores estableció su despacho en Sabana de Torres. Fue el señor Correa quien abrió los primeros libros de registro de nacimientos del futuro municipio.


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