SITRAC-SITRAM

Sindicato de Trabajadores de ConCord
Sindicato de Trabajadores MaterFer
Secretario/a general
Gregorio Flores (Sitrac, 70/71)
Carlos Masera (Sitram, 70/71)
Fundación1960
Disolución1971
ÁmbitoSindicato de empresa
Sede centralCórdoba
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Sitrac-Sitram es el modo habitual con que se conocen dos sindicatos históricos que existieron en la ciudad de Córdoba (Argentina) en la década de 1960 y principios de 1970. Se trató de dos sindicatos que organizaban al personal de dos filiales aledañas de la empresa Fiat (MaterFer y ConCord): Sindicato de Trabajadores de ConCord (Sitrac) y Sindicato de Trabajadores de MaterFer (Sitram).

Ambos sindicatos fueron conducidos a partir de 1970 por dirigentes pertenecientes a la corriente sindical clasista. Estuvieron fuertemente ligados a los conflictos sindicales que rodearon al Viborazo de 1971, una de las puebladas sucedidas entre 1969 y 1972 que influyeron en la retirada de la dictadura militar autodenominada Revolución Argentina (1966-1973). Fueron disueltos en 1971.

Historia

SITRAC y SITRAM fueron las siglas de dos sindicatos de planta fabril creados en 1960 para organizar a los trabajadores de dos fábricas de la empresa Fiat instaladas en Córdoba: la fábrica Concord (Sitrac) y la fábrica Materfer (Sitram).[1]

Sindicalismo amarillo

En su inicio, ambas organizaciones gremiales se conformaron como "sindicatos amarillos" (pro patronales), debido a que su creación fue impulsada por la empresa, con el fin de impedir que los trabajadores de sus dos fábricas cordobesas se afiliaran al Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata), poderoso sindicato de rama nacional que dominaba la industria automotriz. Para crear Sitrac y Sitram, Fiat recurrió a su influencia en la democracia cristiana, que en esos años actuaba en la Acción Sindical Argentina (ASA).[1]

En 1965 el gobierno radical de Arturo Illia cambió la legislación laboral, permitiendo que en ciertas circunstancias los sindicatos minoritarios pudieran también acceder a la personería gremial. Aplicando esa nueva legislación, el gobierno de Illía le concedió ese año la personería gremial al Sitrac. Ese mismo años, cuando el Sitrac comenzó a discutir con la empresa en convenio colectivo que le correspondía firmar en ejercicio de su recién adquirida personería gremial, se produjeron una serie de conflictos gremiales que terminaron con el despido de los delegados más activos. La conducción del sindicato quedó entonces en manos del sector más cercano a la empresa.[1]

En 1966 asumió el poder la dictadura autodenominada Revolución Argentina, dominada por el general Juan Carlos Onganía. A partir de comienzos de 1969, se iniciaron en distintas ciudades del país puebladas insurreccionales. Una de ellas se produjo en Córdoba, los días 29 y 30 de mayo de 1969, y tomó el nombre de Cordobazo. El Cordobazo fue organizado por el movimiento sindical, con el liderazgo del Smata cordobés bajo la conducción de Elpidio Torres de la Confederación General del Trabajo y de Agustín Tosco del Sindicato de Luz y Fuerza, de la CGT de los Argentinos.[1]​*

Nota: Es habitual encontrar artículos y referencias en Internet afirmando que el Sitrac-Sitram participó en el Cordobazo de 1969. La afirmación es errónea, ya que el Sitrac-Sitram no adhirió a la huelga que dio origen al Cordobazo, ni participó orgánicamente en las protestas.[2]

Sindicalismo clasista

Sitrac y Sitram no participaron del Cordobazo, ni adhirieron a la huelga general decretada por las dos centrales sindicales del país. Pero el impacto del Cordobazo en la sociedad cordobesa, impactó también en los dos sindicatos de Fiat, iniciándose un movimiento crítico hacia sus respectivas conducciones.[1]

El 23 marzo de 1970 un sector de los delegados del Sitrac cuestionaron en asamblea el convenio colectivo que habían preacordado las autoridades del sindicato.[3]

La Secretaría de Trabajo desconoció la comisión provisoria y el conflicto escaló hasta que el 14 de mayo los obreros de ConCord, ocuparon la fábrica y tomaron de rehenes a los empleados jerárquicos. Tres días después las autoridades del sindicato, presionadas por la empresa, reconocieron el movimiento y llamaron a elecciones.[1]

La toma de la fábrica ConCord, se enmarcó en una ola de ocupaciones de fábricas con toma de rehenes en Córdoba, que se había iniciado el 12 de mayo de 1970 en la empresa Perdriel, de IKA-Renault, en la que los obreros amurallaron los límites con tanques llenos de sustancias inflamables y amenazaron con utilizar bombas molotov, si las fuerzas de seguridad decidían interrumpir.[3]

Mientras tanto se realizaron elecciones en Sitrac y Sitram, que fueron ganadas por listas "clasistas", término con el que será conocida en adelante toda una corriente sindical, asociada en general a los partidos trosquistas o comunistas de Argentina. En Sitrac fue elegido como secretario general Gregorio Flores, cercano al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y en Sitram fue elegido secretario general Carlos "el Gringo" Masera,[3]​ El abogado de ambos sindicatos fue Alfredo Curutchet, que luego sería también asesor del Smata Córdoba, bajo la conducción de René Salamanca.

El 14 de enero de 1971 Fiat despidió a siete de los principales líderes clasistas del Sitrac, entre ellos José Páez, Domingo Bizzi, Santos Torres, y el secretario general Gregorio Flores. En respuesta los obreros ocuparon la fábrica y tomaron rehenes. El Ministerio de Trabajo ordenó reincorporar a los sindicalistas despedidos y los trabajadores levantaron la medida de fuerza al día siguiente.[6]

Para entonces Córdoba registraba una alta conflictividad sindical y estudiantil. El 7 de marzo la dictadura nombró al político conservador José Camilo Uriburu como nuevo interventor en Córdoba, quien al asumir declaró que llegaba para “cortarle la cabeza a la víbora que anida en Córdoba”. En respuesta a la amenaza, Agustín Tosco, secretario general de Luz y Fuerza, propuso una huelga general, que la Confederación General del Trabajo unificada declaró para el 12 de marzo, en cuyo comité de huelga participó el Sitrac-Sitram. Así comenzó la pueblada que sería conocida como Segundo Cordobazo o Viborazo, que causó la renuncia de Uriburu y llevó también a la caída del dictador Levingston, obligando al gobierno militar a abrir una salida electoral que se concretaría en las elecciones presidenciales de marzo de 1973. Durante el Viborazo, las nutridas columnas del Sitrac-Sitram movilizaron masivamente al barrio Ferreyra, aledaño a las fábricas, en un acontecimiento conocido como Ferreyrazo.

En la segunda mitad de 1971, Sitrac-Sitram convocaron al Primer Congreso de Sindicatos Combativos, Agrupaciones Clasistas y Obreros Revolucionarios, que se reunió el 28 y 29 de agosto de 1971. El congreso con el apoyo de importantes sectores sindicales, considerablemente combativos, como la Tendencia Revolucionaria del peronismo a la que pertenecía el transportista Atilio López, o el sector cercano al Partido Comunista que expresaba el secretario general de Luz y Fuerza, Agustín Tosco.[4]

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