Rusalka (ópera)

Rusalka
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Poster for the premiere of Rusalka in Prague, 31 March, 1901..jpg
Cartel del estreno de la ópera (1901).
Género Cuento de hadas lírico
Basado en F. de la Motte Fouqué: Undine; H. Ch. Andersen: La sirenita
Actos 3 actos
Idioma Checo
Música
Compositor Antonín Dvořák
Puesta en escena
Lugar de estreno Teatro Nacional
Praga
Fecha de estreno 31 de marzo de 1901
Personajes
Libretista Jaroslav Kvapil
Duración 2 horas y media
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Rusalka Acerca de este sonido  pronunciación B. 203 ( op. 114) es una ópera en tres actos con música de Antonín Dvořák y libreto en checo de Jaroslav Kvapil (1868-1950), estrenada en Praga el 31 de marzo de 1901. El nombre de la ópera proviene de la mitología eslava, donde Rusalka es un espíritu del agua que vive en lagos o ríos.

Historia

Composición

El libreto fue escrito por el poeta Jaroslav Kvapil[2] (1868–1950) sin que le fuera pedido por ningún compositor. Está basado en los cuentos de hadas de Karel Jaromír Erben y Božena Němcová. Una rusalka es una duendecilla de la mitología eslava, que normalmente habita en un lago o en un río. Rusalka es una antiquísima figura de los cuentos de hadas. Aparece en la literatura europea ya en el año 1387, en los poemas del trovador francés Jean d'Arras, en poemas posteriores la encontramos como sirena, ondina o melusina. Pertenece a un reino intermedio de la existencia en el cual creía firmemente, como muchos otros, el genial investigador de la naturaleza, médico y artista de la medicina, Teofrastro von Hohenheim, conocido como Paracelso (1493-1541). Rusalka es, como las ninfas y las ondinas, un espíritu elemental, ligado con el cuerpo y la sangre al reino de los hombres, pero también a causa de su falta de alma, al mundo de los espíritus. Su anhelo es convertirse en ser humano y poder amar como una mujer terrenal, hasta el precio del sufrimiento y de la muerte.

La ópera contiene elementos que aparecen también en La Sirenita de Hans Christian Andersen y Undine de Friedrich de la Motte Fouqué.[2] El poeta lo terminó en 1899. Kvapil creó un verdadero libro de cuentos, que si bien recibió muchas influencias (especialmente una que no se encuentra en otros textos sobre ondinas: la de Andersen), es homogéneo, bello y lleno de vivacidad. Empezó a buscar un compositor interesado en él. Sus amigos compositores estaban implicados en otros proyectos, pero mencionaron que Dvorák estaba buscando uno. El compositor, que siempre se interesó en las historias de Erben, leyó el libreto. El deseo más grande de Dvořák era lograr un éxito rotundo con una ópera, quizá llegar a escribir auténticas óperas populares, como Verdi. Compuso la música en un tiempo relativamente corto: empezó el 22 de abril de 1900 y la completó para finales de noviembre. Sería su mejor obra dramática y merece un lugar entre las mejores óperas de todos los países. El ambiente mágico del primer y último acto está maravillosamente conseguido, tiene algo de Wagner aquí y allá, pero es antes que nada checa, con la más profunda y fina sensibilidad para un verdadero arte popular. La ópera cuenta con melodías de una belleza pura y conmovedora. Se sabe que, para componer esta ópera, se retiraba todos los días durante diversas horas junto a un lago solitario en el bosque.

Dvorák se valió de todos los recursos estilísticos de moda en aquella época, el desarrollo clásico, la técnica del leitmotiv, las formas del lied y del aria, todos ellos se sintetizan de manera armoniosa para ofrecer una mezcla interesante de los modismos de la música impresionista y tintes del expresionismo. Algunas arias son en efecto similares a las melodías folclóricas, hay algunas armonías típicas de la música checa, el libreto recuerda a las baladas checas de Karel Jaromír Erben, pero sobre todo, la melodía y las palabras en checo corresponden perfectamente.

Representaciones

La ópera se estrenó en el Teatro Nacional de Praga el 31 de marzo de 1901, con Růžena Maturová como la primera Rusalka. La ópera tuvo un éxito enorme en tierras checas, y pronto lo tuvo en el extranjero.[2] Como prueba de la popularidad que tuvo en su país, en 1946 hubo 500 representaciones, cantidad sólo superada por dos óperas de Smetana, La novia vendida (1866) y El beso (1876).

Sigue en el repertorio, aunque no está entre las más representadas; en las estadísticas de Operabase aparece la n.º 56 de las cien óperas más representadas en el período 2005-2010, siendo la 1.ª en la República Checa y la primera también de Dvořák, con 80 representaciones.

En España se estrenó en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona el 21 de febrero de 1924.[4]

El aria más conocida de la ópera es la Canción a la Luna, que canta Rusalka para pedirle que la convierta en un ser humano que pueda ser amado por El Príncipe. La han interpretado en conciertos sopranos como Lucia Popp, Gabriela Beňačková, Anna Netrebko, Karita Mattila, Frederica von Stade y Renée Fleming. Se ha usado en bandas sonoras como " Paseando a Miss Daisy".

La dinámica de la obra es interesante. El Acto I contiene algunos crescendi que reflejan el amor naciente entre Rusalka y el príncipe. Pueden así identificarse 4 acordes claros en el Acto I, que se asocian a las palabras amado, amor y muerte (acordes mayores) y pecado (acorde menor). Por contra, en el Acto II, los acordes mayores son destruidos por un conjunto de acordes menores, signo de las complicaciones trágicas que se aproximan.

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