Rondas campesinas


Ronda campesina es el nombre que la población dio al tipo de organización comunal de defensa surgido de manera autónoma en las zonas rurales del Perú a mediados de los años 1970 en la zona norte del Perú ( departamentos de Cajamarca y Piura). Siendo sus principales funciones patrullar los senderos, caminos, pastizales y campos; la meta principal de estas agrupaciones es y sigue siendo, poner fin al robo ocasionado por el abigeato y el robo menudo. Tienen por características principales el ser organizaciones autónomas, diseñadas para la protección de derechos en tiempos de paz, e impera principios democráticos en su funcionamiento.

Surgieron como una respuesta a la carencia de protección estatal de los derechos de las personas de la zona rural. Actualmente, en el Perú, su actividad está regulada por la Ley Nº 27908 y su reglamento, que les reconoce el derecho a participar de la vida política del país, capacidad conciliatoria, y apoyo a la administración de justicia en general. Posteriormente, durante los años 80 este tipo de organizaciones se extendieron en todo el territorio peruano, principalmente para participar en la lucha antiterrorista.

Existe confusión con los Comités de Autodefensa, cuyos miembros también se hacen llamar ronderos, que fueron impulsados por las fuerzas del orden durante la insurrección del grupo Maoísta, Sendero Luminoso, y por el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, actuando, por tanto como organización paramilitar, su vida orgánica está regulado por el Decreto Ley 741, dado por Alberto Fujimori.

Tipos de rondas campesinas

Desde el nacimiento de la primera ronda campesina en Cajamarca en 1976, esta institución ha atraído la atención no solamente de antropólogos y abogados por igual, sino también de legisladores, políticos y líderes campesinos.

La ronda campesina, una institución que existe principalmente en el Perú y que tal vez podemos llamar una institución netamente andina, tiene sin embargo sus contrapartidas en otros países:[2] y la guardia tribal de los indígenas nasa en el Valle del Cauca en Colombia.

Varios detalles llaman la atención en la ronda campesina. El primero es que existe en estrecha simbiosis con el estado o, más precisamente, en la violencia o terrorismo del estado. Mientras que el estado se ha obligado formalmente, en la constitución de cada país, a garantizar los derechos individuales de los ciudadanos, esta obligación se pasa tranquilamente por el arco del triunfo, y los mismos ciudadanos tienen que organizarse para defender sus derechos contra la entidad que supuestamente los defiende.

Otro detalle es el hecho de que la ronda campesina muy rápidamente desbordó su propio espacio y se difundió por todo el país. Desde el momento de creación de la primera “ronda nocturna” en Chota en 1976, las rondas campesinas se multiplicaron con una sorprendente rapidez, y puede ser que “el efecto de demostración de las primeras rondas esto es, su inesperada eficacia para combatir el abigeato, puede considerarse como el factor de impulso más importante para explicar su masiva aceptación y su rápida difusión en todo el departamento de Cajamarca”, y al principio de los años 1990 leemos que “actualmente se calcula que en la sierra norte, en Cajamarca y Piura, existen más de 3,500 rondas que aglutinan alrededor de 280 000 ronderos”.

Las cifras más actuales no son menos impactantes: “A partir de la información recogida en diversos eventos y localidades, se estima que actualmente existirían entre 200 000 y 250 000 ronderos, los cuales se encontrarían agrupados en unos 8 000 comités de rondas. Los comités de Rondas Campesinas del norte, a pesar de no tener el dinamismo y participación masiva que tuvieron en los años 1980, son actualmente las organizaciones ronderas más numerosas a nivel nacional, estimándose que actualmente sus integrantes suman entre 120 000 y 130 000. En Cajamarca, cuna de las rondas campesinas, se cuentan unos 100 000 ronderos activos, en Piura con unos 15 000 y un número similar de ronderos actúan en en los departamentos de La Libertad, Amazona, San Martín y Ancash”.

En lo referente a los Comités de Autodefensa, “se estima que actualmente los Comités de Autodefensa agrupan entre 70 000 y 80 000 campesinos. La mayor parte de estos ronderos, unos 50 000, se encuentran en Ayacucho, mientras que en Huanuco y Junín habría 25 000 y unos 5 000 en los departamentos de San Martín, Apurímac y la parte de selva de Cusco”.

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