Romanización (aculturación)

Se llama romanización al proceso de asimilación cultural que tuvo lugar en la mayor parte de Europa occidental y los Balcanes en la Antigüedad, por el cual numerosas regiones bajo el poder político de Roma adoptaron sus instituciones, costumbres, organización social y su lengua. El proceso tuvo lugar en el imperio de Trajano que lo aplicó después de haber conquistado nuevas tierras, entre los años 98 a 117 y en diferentes regiones se dio en momentos diferentes.

Además de la lengua las élites adoptaron frecuentemente las formas exteriores distintivas de los romanos: vestido, estilo, religión, costumbres formales, etc. Esa adopción de elementos materiales romanos requiere frecuentemente el uso la importación o elaboración de productos típicamente romanos, lo cual frecuentemente implica también la importación de la tecnología para producirlo localmente.

Introducción

En las diversas regiones donde se dio una romanización intensa se ha comprobado, que aunque con diferencias regionales, la romanización se dio en diferentes fases progresivas:

  1. Adopción del latín, primero en la administración y por parte de las élites. Frecuentemente los hijos de las élites eran enviados a Roma para conocer la capital y aprender bien la lengua, así como para relacionarse con personas influyentes.
  2. Penetración de las costumbres: ropas, arquitectura, mercancías, moneda, objetos de comercio, etc.
  3. Penetración de las religiones existentes en Roma, tanto la propia como las orientales: cultos a Cibeles, Mitra y a partir del siglo III Jesús.
  4. Adopción de bienes materiales romanos y progresiva introducción de las materias primas y tecnologías necesarias para producirlos. Eso comporta además la adopción de la moneda y el sistema de unidades de medida romano, etc.
  5. Adopción progresiva del latín por parte de los estratos populares y las áreas rurales.
  6. Aceptación generalizada del derecho romano.
  7. Abandono definitivo de ciertos elementos autóctonos y homogeneización de la cultura material con la metrópoli romana.

El culmen de la romanización llegó en algunos lugares con la concesión de la ciudadanía romana a los habitantes del lugar, que fue general en el año 212.

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