Rodolfo Eduardo Almirón

Rodolfo Eduardo Almirón Sena (17 de febrero de 1936 en Puerto Bermejo, provincia del Chaco Argentina- 5 de junio de 2009, Ezeiza, provincia de Buenos Aires) hijo de Emigidio Almirón y Bonifacia Sena, ex policía argentino cuya extradición de España solicitó y obtuvo la justicia de su país sobre la base de la evidencia que lo vincularía a la organización terrorista de ultraderecha Alianza Anticomunista Argentina, también conocida como la Triple A. En 2012, luego de su muerte, el juez Norberto Oyarbide dictaminó que "fue el autor inmediato del homicidio de Carlos Francisco Sergio Mugica”, el cual es considerado un delito de lesa humanidad.[1]

Desempeño en la Policía Federal Argentina

Rodolfo Eduardo Almirón ingresó en la Policía Federal Argentina y a comienzos de los años ’60, estaba asignado a la División de Robos y Hurtos bajo el mando del subcomisario Juan Ramón Morales (con cuya hija se casaría posteriormente), quien había sido uno de los jefes de brigada de la custodia del presidente Juan Domingo Perón en los años 50.[2]

Morales, Almirón y otros miembros de la Policía organizaron un grupo delictivo asociado a la banda de Miguel Prieto, un delincuente conocido como el “loco Prieto” que se dedicaba a varios tipos de delitos, tales como asaltos a mano armada, contrabando, secuestros extorsivos, tráfico de drogas y trata de blancas.

El 9 de junio de 1964 durante una riña acaecida en una boîte de Olivos, murió un oficial de las fuerzas armadas de Estados Unidos y si bien el disparo partió del arma de Almirón uno de sus acompañantes asumió la responsabilidad por el hecho y fue condenado por ello.[2]

Entre junio y agosto de 1964 murieron seis personas allegadas al “loco Prieto”. Adolfo Caviglia mata a su mujer Julia Fernández y se suicida, Alfonso Guido es encontrado estrangulado y Emilio Abud, Máximo Ocampo, Luis Bayo y Fleitas aparecen asesinados y en el hecho hubo rasgos que luego serían comunes en el accionar de la Triple A: los cadáveres aparecieron abandonados en basureros, con las manos atadas a la espalda, la boca amordazada y más de cincuenta disparos en el cuerpo.

El 28 de octubre de 1964, el juez de instrucción Ernesto González Bonorino procesó a varios policías, entre los cuales estaban Almirón y Morales, por violación de los deberes de funcionarios públicos y encubrimiento pero resultan absueltos en tanto el 21 de enero de 1965 el “loco Prieto” muere por quemaduras en su celda en un aparente suicidio.

El cúmulo de incidentes lleva a que el 5 de junio de 1970 la Junta de Calificaciones de la Policía Federal disponga separar de la fuerza a Almirón.

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